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domingo, 27 de enero de 2013


CASTRO DE VEGAMEDIANA: EL COMPLEJO DEFENSIVO DE AGUILAR
(Artículo publicado en la Revista Comarcal de Riaño)

SIRO SANZ



El complejo defensivo de Aguilar se encuentra en el Concejo de Sabero, margen derecha del Esla, sobre una serie de eminencias rocosas en la confluencia del río Horcado y Esla. Unos 12 elementos defensivos mayores y menores se levantan en ese lugar. En su entorno recogemos de forma reiterada el topónimo San Martín, por ello, se le ha llamado también popularmente “El Castillo de San Martín”. En la otra margen del Esla, y sobre una alta crestería se alza el Castillón de Fuentes de Peñacorada (otro gran olvidado), y sobre el Aguasalio el castillo del Murrial de Cistierna, con un origen paralelo y convergente al de Sabero. Viendo la importancia estratégica del castillo, no debe extrañarnos que durante más de tres siglos ejerciese y configurase el extenso territorio de Aguilar en el Alto Esla.
En los últimos 40 años algo se ha escrito sobre el castillo de Aguilar,  aunque en esos estudios, todos ellos de indudable valor, apenas se mencionaba su materialidad poliorcética. Aquellos estudios se ocupaban sobre todo del castillo roquero y pasaban desapercibidos otros elementos descubiertos recientemente por nosotros en el entorno, que nos llevan a pensar en Aguilar, como un sistema defensivo de la época de Alfonso III, del cual el castillo roquero es un elemento más. Ni siquiera se había intuido, salvo por Eutimio Martino,  que el Castro de Vegamediana y todo lo que le rodea podía formar parte del conjunto, como reaprovechamiento de estructuras defensivas castreñas más antiguas, cántabras e incluso romanas. Entre los autores que se han acercado al tema podemos citar a: DON JULIO DE PRADO REYERO (“Un viaje histórico por el Alto Esla”. El Castillo de Aguilar), AVELINO GUTIERREZ (“Fortificaciones y Feudalismo”), la Carta Arqueológica y algún artículo sobre el castillo roquero en la Revista Comarcal de Riaño (Revista Nº 13. JOSÉ RAMÓN PEREZ SUAREZ) y Revista “Castillete” de Sabero. Este que ahora tienen a la vista es un resumen de la conferencia desarrollada en el Museo de la Siderurgia de Sabero por D. Tomás Cembrero y Siro Sanz. Los elementos que se hallan en este lugar son:
·        (1) Recinto amurallado roquero denominado Castro de Vegamediana, posible villa amurallada de 11 Ha, capital del territorio y condado de Aguilar. Conserva el derrumbe de muralla Este, Sur y Oeste de 2,30 m. de grosor; no se conserva mortero. Al Norte, en la caída sobre el complejo industrial de Vegamediana, tenía un parapeto que no se ha conservado
·        (2) Castillo roquero.  Vigilancia en 360º, vigilaba hacia la meseta y protegía al 1 por el Sur. Presentaba 1 torre mayor, y tres menores, alberca castral, 2 aljibes y 3 fosos, mampostería ordinaria con mortero de cal.
·        (3) Torre Albarrana de Aproches. Que vigilaba el sector Este del 2. Se conservan las huellas y entalladuras de su base en la roca.
·        (4) Castillo Montano. Vigilaba el sector Oeste del 1 y protegía el acceso del 2. Es el más pequeño, tiene planta ovalada y se conserva un foso en tierra y roca.
·        (5) Castillo Montano sobre la Peña Anís. Vigilaba y protegía el sector  Oeste del 1. Tenía 2 recintos y tres torres, no se aprecia la existencia de foso. La anchura de los muros es de 2,30m.; no se conserva mortero.
·        (6) Castillo Roquero urbano. Vigilaba la calzada del Esla y controlaba la población en el interior del castro. Se conservan las huellas de las entalladuras en la roca y se observa la roca peinada para levantar los muros.
·        (7) Torre Albarrana de Aproches que vigilaba el sector Norte y protección por el Oeste del 1. Se conserva de la misma, entalladuras de su base en la roca.
·        (8) Castillo Roquero que ejercía el control de la calzada del Esla en el Escobio de Aguilar. Situado justo encima de la Calzada. Se observan aún una Poterna (puerta alta de escape) y un foso en roca.
·        (9) Torre Albarrana que vigilaba la calzada del Esla y enlazaba visualmente con el castillo 8, además de proteger el acceso al 1.
·        (10) Castillo Montano. Ejercía el flanqueo de la muralla Este del 1. Presenta muros de 2,30 m. de grosor y 2 corachas, no se conserva mortero.
·        (11) Castillo Montano. Vigilaba y protegía el sector Este del 1. Presenta muros de 2,30 de grosor y un solo recinto; no se conserva mortero.
·        (12) Castillo Montano en el alto los Caballicos entre Cistierna y Sabero. Vigilaba y protegía el sector Sur del 2 y también avizoraba sobre la meseta. Tiene 4 recintos, cuatro torres y una coracha; presenta un grosor de los muros de 2,30 m.; no se conserva mortero.
La cronología segura  de todos ellos (sin obviar el origen prerromano) es el S. X, insegura pero probable el S. IX, en el castillo roquero Nº 2; se observan intervenciones posteriores incluso plenomedievales. Al principio del S. X suenan insistentemente en la documentación la familia de los Flaginez como notables en el Alto Esla. Así, aparece en 947 Munio Flaínez y su mujer Froileoba, que tiene una cuantiosa hacienda en Aleje, Verdiago, Lois y Corniero,  así como en Felechas y Noántica. En 959 se menciona en un documento de Sahagún el territorio de Aguilar.  En  995 aparece Flaino Muñoz, hijo del anterior, como conde. La situación del complejo de Aguilar entre Sabero y Cistierna no parece casual. Para los Flaginez, dinastía de notables montañeses, que tenían en Valdoré el solar primigenio, el escoger dicho lugar además de las seguras infraestructuras antiguas que reutilizaban, obedecía a su inmejorable ubicación  en el centro del territorio que controlaban, sin despreciar lo estratégico del emplazamiento. Dos castillos (2 y 12) y el castillo del Murrial en Cistierna, por la vega del Esla asomaban hacia la meseta, siguiendo el impulso e intención de los monarcas astures en su avance al sur. Por supuesto que no es lo mismo  territorio de Aguilar, que Castillo de Aguilar, pero la existencia del primero lleva aparejado el lugar desde donde se ejerce la administración de ese territorio al que daría nombre. Era norma el denominar a los territorios con el nombre de los castillos o castros desde los cuales se ejercían la gobernación.
 Los repobladores Purello (854) y Sismando (874), laico el primero,  clérigo el segundo, son la avanzadilla del reino Astur al sur de la cordillera, los padres fundadores de lo que hoy llamamos Montaña Oriental Leonesa. Estos notables, clérigos o laicos, tenían una capacidad económica-material y de convocatoria suficiente como para afrontar la tarea de repoblar la amplia zona de montaña comprendida entre los puertos de Asturias y Liébana al Norte y, Peñacorada entre el Cea y Esla al Sur.
Purello incluso parece que ostenta cierto poder militar. Ambos trasponen la cordillera hacía un territorio, recién tomado a los árabes (batalla del Dueñas, anterior al año 854, en la que Purello,  rescata a su hijo Flaino Purelliz).
 El territorio recién incorporado aún era fronterizo y peligroso debido a la cercanía de las aceifas musulmanas, así lo afirma el documento de donación a Sisnando que testimonia como las iglesias y villas desde Crémenes  hasta  Aleje, permanecen destruidas de raíz, hasta sus cimientos. Los repobladores descienden de Asturias y Liebana con la gente necesaria para roturar los montes y tierras de fondo de valle, construir casas, cortes para el ganado, arar, sembrar la cosecha que les dará autonomía alimenticia para el año siguiente y además empuñan la lanza para protegerse del  peligro islamita; en resumen: “Colonizan, repueblan y fortifican” (Tomás Cembrero). No se puede entender una empresa roturadora y colonizadora sin proteger a la población.
Es, por lo tanto, durante los reinados de Ordoño I y su hijo Alfonso III  entre 85O y un poco antes del 870, cuando las infraestructuras conservadas en estos castillos situados entre Cistierna y Sabero, son tomadas de nuevo y los cristianos se aseguran en ellas para proteger el proceso roturador y colonizador, como garantía de una cristiandad aún en peligro, pero pujante y vital en el momento previo de dar los primeros pasos sobre la meseta.
Recordemos que aún en 883, en tiempos del rey Alfonso III, un ejército musulmán comandado por Al-Mundir y el general Hasim Abd al-Aziz destruye hasta los cimientos el modesto monasterio de los Santos Facundo y Primitivo en Sahagún, muy próximo a estas montañas, en concreto al macizo de Peñacorada, que en ocasiones sirvió  de refugio a los monjes de dicho monasterio; así lo afirma la tradición popular entorno a la Peña. A finales del S. X las campañas de Almanzor y la destrucción de los pueblos y monasterios de la llanura, seguirían otorgando a los castillos que protegían la entrada de a la garganta del Esla que conducía a Valdeburón y Tierra de la Reina, la importancia de refugio seguro y cierre de las montañas en las cuales había germinado el espíritu de rebelión de Pelayo. Tierra de mucha historia es la nuestra, ahora agraviada y llena de derrotas; la identidad ganada desde estos castillos que nos protegieron del Islam Hispano y de Castilla es entregada a unas Directrices de Ordenación Territoriales, que nos roban hasta el nombre de leoneses, para diluirnos en un ente castellanizante llamado Montaña Central Cantábrica. Hace 1150 años estos castillos protegieron la repoblación y roturación de las tierras del Alto Esla, hoy sus ruinas, asisten a una despoblación devastadora y a una progresión de la naturaleza no producida por las aceifas del moro sino por: el pantano de Riaño y el desastre biológico del río Esla, el cierre de las minas, la pérdida de las actividades tradicionales de agricultura y ganadería y una plaga de políticos que casi nunca han estado a la altura de lo que nuestra tierra reclamaba. Sin embargo en los vetustos muros de estos castillos puede esconderse la promesa de un futuro mejor. La recuperación de nuestro pasado y la reconstrucción de alguno de las ruinas conservadas entre Sabero y Cistierna pueden otorgar a las dos villas un campo  arqueológico y cultural inédito, de gran importancia. Unas sinergias a sumar a lo ya conseguido: (Museo del Ferroviario, Museo de la Siderurgia, Museo de Riaño), aunque esas directrices antes nombradas,  arrebaten a Cistierna  y Valdeburón el convertirse en ejes de dinamización turística. Al menos que la recuperación de nuestro pasado aumente un poco la autoestima que tanto necesitamos para afrontar los retos del futuro.
 Torre del Castillo de Aguilar. (Foto Siro Sanz)
 Desde el Castillo de Aguilar la Cildad o Castro de  los Vallinos. (Foto Siro)
Muralla oeste del Castro de los Vallinos. (Foto Siro)

Reconstrucción del castillo roquero de Aguilar (infografía David Hernández)

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