viernes, 24 de abril de 2026

 

El IES Lancia de León y Vadinia de Cistierna exploran las raíces prerromanas de la montaña oriental

Unos museos que se organizan a través de grandes personajes de la antigüedad, para los jóvenes de hoy día, salvando distancias, serían importantes influencers

Siro Sanz García

Jueves, 23 de abril 2026, 09:02

El pasado día 14 de abril, visitaban el Instituto Bíblico y Oriental de Cistierna un nutrido grupo de alumnos del IES Lancia y Vadinia de Cistierna, acompañados de sus profesores y guías.

Los museos del Instituto Bíblico fueron presentados por su director Jesús García Reció. In situ se explicó, como surgieron los grandes imperios agrícolas de Mesopotamia y Egipto; el nacimiento de la escritura y una espiritualidad que cristaliza en la Biblia. Unos museos que se organizan a través de grandes personajes de la antigüedad, para los jóvenes de hoy día, salvando distancias, serían importantes influencers: Gudea gobernante de la ciudad de Lagash; Alejandro Magno un joven de 19 años que conquistó todo el mundo conocido `por los antiguos; Cleopatra VII y Julio Cesar.

Con un flujo constante de visitantes, los museos del Instituto Bíblico y Oriental, se están convirtiendo poco a poco en una de las principales atracciones culturales de la villa de Cistierna. Alta cultura, a la que todo el mundo puede acceder con facilidad a través de explicaciones bien documentadas que informan, sobre todo, a jóvenes y niños sobre las profundas raíces que nutren la cultura occidental.

Más tarde se visitaría la ermita rupestre de S. Guillermo de Peñacorada, allí se les introdujo en los inicios de la reconquista y repoblación cristiana de la Montaña Oriental Leonesa. Los alumnos de León y Cistierna siguieron toda la información en reverente silencio dentro del abrigo rocoso de Peñacorada, lugar donde los cisterniegos veneran a su patrón desde hace más de 800 años.

Alumnos del IES Lancia realizaron generosamente una hacendera para limpiar el entorno de la Fuentona en Cistierna.

Destacamos la generosa actividad programada por el IES Lancia, una hacendera que limpio de maleza el entorno de la Fuentona, lugar donde tradicionalmente se realiza la comida comunitaria el día de la romería de S. Guillermo. Que tomen ejemplo los jóvenes de la villa, sobre todo ahora, cuando se percibe cierto ambiente de dejación y abandono en todo lo concerniente a la ermita de nuestro santo patrón, sometida en los últimos tiempos a la fuerza de la naturaleza y al pillaje sacrílego.

Culminó el día con la visita de profesores y alumnos a la Calzada del Esla. Se recorrió el Pajar del Diablo y allí se explicó la conquista romana de los cántabros y toda la rica documentación que acredita la antigüedad de un camino denominado carraria antiqua en el año 874; de nuevo documentado en 936 en los Campos Caudoces de Santaolaja; otra vez en el siglo X carraria antiqua en Aleje; en 980 vía Saliámica en su tramo más alto a punto de atravesar la cordillera.

La nota más elocuente de la antigüedad de este camino es que la calzada en muchos tramos se halla demasiado a ras del agua. Los ribereños que conocían las frecuentes avenidas del Astura. no la construirían nunca junto al río. Esto es indicio que fue trazada en buena estación y por quienes desconocían la cuenca todavía no conquistada. Desde Cistierna nuestro agradecimiento a Ana María Pérez promotora de dichas actividades y al resto de profesores del IES Lancia y Vadinia por su interesante mirada hacia el patrimonio del Instituto Bíblico y Oriental, en orden a educar a sus alumnos en el conocimiento y respeto del pasado más remoto.

jueves, 19 de marzo de 2026

 

El pendón de Cistierna: Leonoticias

Hasta los años cincuenta y principios de los sesenta el pendón había acompañado presidiendo todas las fiestas al concejo de Cistierna

Siro Sanz García

Domingo, 25 de enero 2026, 11:56

Recuerdo de los tiempos de mi infancia, allá por los años setenta del siglo que pasó, las misas dominicales del mediodía, a ellas asistía en el coro de la iglesia, acompañado de otros rapaces que al igual que un servidor, allí, se refugiaban para evitar el control de los adultos. Cuando trepaba por los estrechos banzos de la escalera que conducía al coro, siempre me llamó la atención, un misterioso objeto, que, en la penumbra, descansaba apoyado en la pared del hueco de la escalera. Era un gran varal con telas de colores desvaídos, bandas rojas moradas y verdes, enrolladas con descuido, cubiertas de cal, polvo y evidentes señales de humedades antiguas; bien se veía que el pendón de la villa de Cistierna había pasado por tiempos mejores.

Después del Concilio Vaticano II, nuestras iglesias infectadas por el modernismo relativista franco- germánico, admitieron poco a poco una estética que parecía más protestante que católica. La antigua, bella, venerable y profunda liturgia romana, nunca abolida, fue abandonada a la creatividad de ciertos clérigos que convirtieron las misas dominicales en un patio de comedias para niños, con actores sobreactuados que invadían e invaden el presbiterio y también bajan del mismo para animar el cotarro por el pasillo de la nave central.

En los años setenta, un cura, que el Señor le perdone, desmontó el retablo del testero y los dos altares laterales del crucero. Las imágenes devocionales, culpables de algún delito desconocido, fueron desterradas a la cochera y a los sótanos de las dependencias parroquiales. El R. D. Avelino García, párroco actual, con excelente y piadoso criterio, las rescató de las lóbregas mazmorras donde penaban y las ubicó en lugares de respeto, para la veneración de los fieles. Parece ser que el pendón, al igual que esos otros símbolos de la religiosidad popular corrió la misma suerte.

Romería de S. Guillermo años 30 del s. XX. A la izquierda sujetando el pendón D. Antonio Rodríguez, con 97 años memoria viva de Cistierna. Siro Sanz

Hasta los años cincuenta y principios de los sesenta el pendón había acompañado presidiendo todas las fiestas al concejo de Cistierna. También era sacado en las rogativas para pedir lluvia; procesionaba incluso cuando el Sr. Obispo hacía la obligada visita a las iglesias del Alto Esla (1). Las rogativas, desde antiguo, se hacían mirando al Oeste, en las camperas bajas del Murrial. Otras veces, a principios del mes de junio, el pueblo en procesión, portando el pendón, se dirigía con el párroco a las tierras bajas de la vega del Esla para bendecir los campos.

También se portaba el pendón cuando se impetraba la lluvia en las romerías celebradas en honor del Santo Patrón de la villa: San Guillermo de Peñacorada; eran años en los cuales aún mantenía Cistierna cierto carácter ganadero y agrícola, aventado más tarde por el suspiro de la actividad industrial y minera. No sería hasta los años ochenta, cuando algunos jóvenes comenzaron a darse cuenta de la importancia de estos símbolos de identidad cristiana y concejil leonesa. Con ellos, el pendón salió del destierro y ostracismo al que le habían condenado durante varias décadas en aquel lóbrego rincón que conducía al coro.

Desde entonces, convenientemente restaurado, luce de nuevo el pendón en la subida anual que hacen los cisterniegos a la gruta de S. Guillermo cada 28 de mayo desde hace más de cinco siglos. La tradición recogida de nuestros mayores, atestigua el uso ritual del pendón en las festividades religiosas de la villa durante todo el siglo XIX y primera mitad del XX. ¿Y antes? Al no disponer de pruebas documentales, no nos arriesgábamos a fijar la presencia en la villa de tan importante símbolo antes de esas fechas. Hasta que un día, en el Archivo Diocesano, ese mar sin fondo ni orillas, ocupados en otra investigación, nos topamos, con un interesante documento. En la visita pastoral que el obispo D. Bartolomé Santos de Risoba, hizo el 28 de octubre del año 1638 a las iglesias del Alto Esla, se comenta lo siguiente al visitar la iglesia de Santa María de Cistierna: «Tiene capilla de bóveda y retablo de escultura a medio relieve, con un alcance de 87.627 maravedís en su favor, se manda se compren telas y arraqueles para reparar el pendón» (2).

El pendón de Cistierna asciende hacia la ermita de San Guillermo de Peñacorada en la romería del 28 de Mayo. Siro Sanz

Es esta una noticia que atestigua la presencia de un pendón en la Villa de Cistierna en el siglo XVII, no del actual por supuesto que, no es más que uno de tantos que sustituiría al antiguo, cuando por viejo se retiraba y se mandaba hacer otro. También se nombra el retablo renacentista que fue quemado en el golpe de estado que el Partido Socialista y Esquerra Republicana perpetraron en octubre de 1934 contra la república legalmente constituida, movimiento revolucionario que afectó sañudamente a todo el patrimonio religioso de la cuenca minera de Cistierna-Sabero, hechos que se repetirán en julio de 1936. De ese retablo únicamente se salvó la custodia o sagrario monumental de Pierres de la Fuente y la imagen de Sta María, titular de la iglesia vieja obra de Juan de Villacorta, autor también del retablo desaparecido (3). Me imagino que el documento sobre el pendón de la villa, avivará sin aclarar, la antigua pendencia de si el pendón pertenece a la iglesia o al concejo, pero ahí queda para testimoniar que el de Cistierna puede presumir de una veteranía más que centenaria, pues si es citado a principios del s. XVII era ya muy viejo, seguramente la villa ya lo procesionaba en el XVI.

Aclaración del autor

(1) Visita del obispo a las iglesias del alto Esla en 1927. Libro de Fábrica de la iglesia de Cristo Rey. (2) A. H. D. Fondo General, C.M 37. Año 1638. (3) El retablo de Cistierna. Restos del naufragio de los siglos. S.S.G, 2008.