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sábado, 6 de mayo de 2017

PELAYO Y COVADONGA NI MITO NI LEYENDA. RESUMEN DE LA CONFERENCIA. Eutimio Martino- Siro Sanz 5/ 5/2017. INSTITUTO BÍBLICO Y ORIENTAL SEDE DE CISTIERNA




El Padre Martino celebraba su 92 cumpleaños vindicando la figura de D. Pelayo y la batalla que inició la lucha contra el glorioso Islam Hispano. Se vienen repitiendo en León capital, conferencias, artículos, presentaciones que niegan la autenticidad de la victoria cristiana de Covadonga. Autores poco serios y con egos que no caben en la Catedral de Covadonga, deportivamente se complacen en los últimos tiempos en denostar acontecimiento tan importante por el único motivo de figurar. Veamos lo que decía el historiador C. S. Albornoz al respecto de tales lumbreras: “No es lícito dudar de la autenticidad de la victoria cristiana de Covadonga, ni lo es rechazar por fabulosos los nombres de las figuras principales que en ella intervienen. Con sus comentarios irrespetuosos y excesivamente liberales de las fuentes, o con su demoledor hipercriticismo, sañudo y cruel, la erudición del siglos XIX y de principios del XX se ha complacido en enredar la madeja de los testimonios históricos que aluden al suceso inicial de nuestra Reconquista. Y lo han conseguido con tal éxito que hoy es empresa más que difícil sacar el hilo del ovillo” (C..S Albornoz , Orígenes de la nación española, II, 137).
Es Alfonso III el primer cronista  que localiza la batalla de Covadonga y se apoya en un texto viejísimo del mismo s. VIII. No conservado. Estamos de acuerdo en que el dato que más disuena es el de 187000 musulmanes que llegaron a Covadonga. Aceptamos las hipérboles, pues hasta los árabes exageran cuando dicen que los combatientes de Rodrigo entre soldados y jinetes eran unos 600.000. Pero, ¿Por qué y para qué el cronista cristiano habría colocado el pie del monte Auseva por capricho y falsía la batalla de Covadonga? Ninguna fuente histórica contradice esta localización (I.c.). Los cronistas árabes incluso detallan el escenario de la batalla. Así Ibn Hayyan dice: “La sierra en que se habían guarecido Pelayo y sus hombres”. Isa al Razi comenta: “La roca en que se habían refugiado los cristianos”. Ambos describen las hendiduras de la peña en Covadonga (I.c.). La batalla fue una emboscada, el arzobispo Rodrigo dice que las fuerzas cristianas estaban ocultas en los montes pues la cueva no podía cobijar a todos. Un dato que armoniza con la emboscada es el de que las piedras (lanzadas por los honderos) volvían sobre los que las lanzaban y fuertemente los despedazaban, un efecto no de piedras de honda, sino de las que les lanzaban los cristianos desde las alturas de Priena sobre el desfiladero que conduce a Covadonga. También el desenlace apoya el hecho de una emboscada: El que una parte de los árabes ascendiera y pasara a Liébana, mientras que la otra vuelve hacia atrás, se explica bien por efecto de una emboscada lanzada sobre el centro de la columna, dividiéndola en dos, a la altura de Priena. Covadonga fue la emboscada más productiva de cuantas quedaron en la historia. En su día (siglo XVI) recogió Morales, presente en Abamia, el testimonio de la tradición. “Una de las cosas que a mi me ha parecido muy notable en todo esto de Covadonga y por aquí es que aquí fue la furia de Augusto César con los Asturianos (Guerras Cántabras) cuando los sujetó… que parece que se habían acogido a la fortaleza natural de Covadonga y sus contornos (Picos de Europa), y así se pudo tener más noticia deste lugar en tiempo del rey D. Pelayo para acogerse a él, como ya se sabía que otros antiguamente lo habían hecho” (Viaje. OVIEDO, 1977, P. 67). De la nada no sale nada y las tradiciones de Pelayo como indígena, no godo , organizador de la resistencia contra los musulmanes son  muy importantes en la Cantabria Leonesa y en Liébana. Sin embargo algunos eruditos o que se tienen por tales ignoran por completo la tradición y el origen de esas tradiciones porque no han puesto sus pies en tierra, o si nos apuran, ni han pisado los territorios donde la importante gesta de Pelayo se produjo. Territorios que no son otros que los de la plantilla dejada por los romanos cuando las guerras cántabras. Lo del principio… hipercriticismo de gabinete.  
Salgan señores un poco al monte, al menos les dará un poco el aire y se despejaran las miasmas de sus cerebros. ¡"Válganos Dios, y que falta está haciendo una ley contra la ignorancia, para poder destituir de sus empleos a algunos catedráticos y enviar a la escuela de primeras letras a éstos percibidores de miles de duros"!...


D. Pelayo según las convencionalismos iconográficos goticistas del XIX.



La aldea de Brez a la derecha de la imagen. Macizo oriental de Picos de Europa. Liébana. Brez lugar de donde Pelayo salió huyendo perseguido por los musulmanes hacia el collado de Cámara a la izquierda de la imagen en las peñas de Macizo Oriental de Picos de Europa. Liébana paisajes de Reconquista. (Foto: E. Martino)
 

 La Cruz de Priena. Priena el monte donde los cristianos prepararon la emboscada que dividió en dos el ejército de Alkama. (Fot: E. Martino)

Calzada de Teleña. La misma plantilla romana utilizada siglos después por los cristianos cuando se levantaron contra el Islam Hispano. (Foto: E. Martino)

domingo, 26 de marzo de 2017

“ACTUALIDAD DE LA REFORMA PROTESTANTE Y SU MENSAJE 500 AÑOS DESPUÉS”. RESUMEN DE LA CONFERENCIA IMPARTIDA POR D. LUIS FAJARDO VAQUERO. SEDE DEL INSTITUTO BÍBLICO Y ORIENTAL DE CISTIERNA 25/3/2017




El profesor del Bíblico d. Alfonso Vives Cuesta presentò al ponente d. Luis Fajardo en una breve introducción. Destacaba en él su amor al estudio de la Biblia y sus esfuerzos por tender puentes para conseguir la unión entre católicos y protestantes; separados por siglos de incomprensión, anatemas y violencia indiscriminada entre unos y otros. Despejado ya del horizonte el ominoso olor de las hogueras, conmemoran los protestantes de España y Europa los 500 años del inicio  de la Reforma en 1517, cuando el monje agustino Martín Lutero clavó sus tesis en las puertas de la iglesia de Wittenberg. Nadie puede negar a Martín Lutero la sana intención de purificar la forma de entender la religión en los países centroeuropeos de su tiempo. 
Lutero trabajará incansablemente para restablecer lo más genuino del cristianismo y regresar a las raíces primitivas del mismo. La Reforma y sus presupuestos: Solo Dios; Solo Cristo; Sola fe; Sola Gracia; Sola Escritura; rechazo a la obediencia a la sede de San Pedro en Roma; rechazo al Magisterio de la Iglesia y sus Concilios; rechazo a la mediación de los sacerdotes; cambiarán para siempre la faz de Europa en los aspectos: Político, cultural e incluso económico
Lejos de aquellas negativas imágenes de Lutero difundidas por el Nacional Catolicismo, cuando de niños aprendíamos y veíamos en la enciclopedia Álvarez a un Lutero moribundo y arrepentido solicitar en la suprema y terrible hora un sacerdote católico, d. Luis Fajardo supo trasmitir la gran talla intelectual de Martín Lutero como teólogo, político y estudioso de la Biblia. La traducción de la Biblia a la lengua vernácula impulsada por Lutero y difundida a gran escala por el invento de la imprenta es un monumento a la cultura y lengua de Alemania. 
No se olvidó el ponente de la esposa de Lutero, Catalina de Bora, destacando en ella las cualidades de consejera, mujer entregada sin egoísmo a un gran hombre al que aportó toda su vida, descendencia y gran sentido común. Tanto don Luis como su esposa doña Margarita residen en Valladolid, ciudad  junto con Sevilla sin las cuales no se puede entender la Reforma en España. Ambos son buscadores infatiglables y amigos de la verdad, personas muy cercanas al corazón del Instituto Bíblico y a la Montaña Oriental Leonesa, donde siempre son recibidos con fraternal afecto y brazos abiertos pues, nos llenan de esperanza por la generosidad y esfuerzos que realizan en cuanto a la unión de los cristianos y además, con su ejemplo nos recuerdan a la mayoría de los católicos lo olvidada que tenemos la Biblia.

sábado, 25 de marzo de 2017

MONJES, MONASTERIOS Y REGLAS EN EL NOROESTE HISPANO SIGLOS VI-VII-VIII. RESUMEN DE LA CONFERENCIA INSTITUTO BÍBLICO Y ORIENTAL SEDE DE CISTIERNA 24/3/2017 S.S.G





El monacato tiene su remoto origen  en el Oriente por  la iniciativa del gran San Antonio y otros padres del desierto, que de una vida de ermitaños aislados en las soledades de Siria, Palestina y Egipto, gracias a San Pacomio, dan el paso a la vida cenobítica o en comunidad. El monacato en Gallaecia: Norte de Portugal, Galicia étnica, territorios que más tarde constituirán el  Reino de León, tiene un gran desarrollo desde el siglo VI hasta la entrada de los árabes en 711.  En la Bética será la regla San Isidoro la que regirá la mayoría de los monasterios, una regla de inspiración agustiniana y casi benedictina alentadora de la vida cenobítica, es decir, vida religiosa en comunidad. Aquí en el Noroeste los monasterios serán gobernados por la regla de S. Fructuoso de Braga y la Regula Communis de autoría anónima. Ambas de gran arcaísmo orientalizante, preconizan una vida de ascetismo practicada por  ermitaños aislados. Sin embargo tanto la Regla de S. Fructuoso como la Communis sabrán compaginar a la perfección la vida ascética y retirada con la realidad de su tiempo, un tiempo en el que núcleos familiares enteros solicitan ser admitidos a la vida monacal mediante un pacto por el cual se sometían a la autoridad del abad. Para comprender como eran los monasterios de aquellos remotos siglos, debemos olvidar la imagen del monasterio actual, con un claustro central y las celdas, refectorio, sala capitular, cocinas y graneros a su alrededor. Los monasterios del Noroeste Hispano en aquellos siglos, eran auténticos establecimientos agrícolas y ganaderos con una gran clausa o cierre que las protegía. En medio de la clausa se construía la domus domorum o iglesia el edificio más noble del monasterio; cercana a ella la domus maior, lugar donde comían, dormían y se reunían los monjes. Se levantaban otros edificios dedicados a establos, herrerías, hornos y hórreos, donde trabajaban los monjes y monjas en continuo contacto con Dios y con la vida. Las familias que por el pacto se entregaban a la jurisdicción del abad cedían la educación de sus hijos al monasterio, marido y mujer hacían vida separada como monje y monja. Se favorecía mucho el apartamiento de algún monje de virtud probada a la vida de anacoreta en lauras o conjunto de cuevas y otros espacios cercanos al monasterio. La gloria de los monjes de Gallaecia fue asumir el papel de agentes civilizadores, sobre todo fueron transmisores de la cultura clásica. Se puede decir que uno de los padres fundadores de la Montaña Oriental Leonesa o Cantabria leonesa fue el monje Sisnando de Liebana, que en 874 cruza la cordillera con otros monjes y siervos del monasterio de S. Martín de Turieno en Liébana. Bajan desde las alturas del San Glorio en grupos organizados, cargados de semillas, ovejas, vacas y herramientas para reedificar las iglesias destruidas hasta sus cimientos cuando la entrada de los árabes y para repoblar las aldeas antes abandonadas. El Alto Esla desde el castillo de Aguilar entre Sabero y Cistierna hasta las Salas fue repoblado y defendido durante la Alta Reconquista por estos monjes que organizaron el territorio, roturaron lo que la selva había invadido y favorecieron la fundación de otros muchos eremitorios y monasterios entre Pardomino y Peñacorada; reforzando en cierto modo la personalidad de cántabros fronterizos que tiene nuestra tierra.

domingo, 19 de marzo de 2017

MUSICA Y LITURGIA. RESUMEN DE LA CONFERENCIA DE D. ÁNGEL DE LA VARGA 17/3/2017







D. Ángel es cura y de propina lo parece, pastorea la mermada grey de las Arrimadas antiguo señorío del Obispo de León. Nos viene recordando en sus conferencias mensuales lo inconveniente de haber orillado en la liturgia romana desde el Concilio Vaticano hasta nuestros días, el importante papel de la música sagrada y del latín. El latín se abandonó en aras de una mejor comprensión de la misa y sus ritos. Una intención poco razonada pues los misales utilizados por nuestras madres y abuelas estaban pensados para favorecer y seguir bien la Santa Misa. En aquellos misales se trasladaba del latín a la lengua vernácula en columnas opuestas: Las oraciones, cuanto leía y decía el celebrante; conservando la traducción la misma unción espiritual que trasmitían las oraciones latinas. En cuanto a la música, además de ser un elemento constitutivo de la naturaleza humana y vehículo de trasmisión espiritual, formó parte fundamental de la liturgia desde la Iglesia primitiva que bebía de las fuentes y tradiciones judías en el canto de los Salmos, a los cuales se añadió la riqueza de los himnos cristianos. Según d. Ángel debemos hacernos una serie de preguntas: ¿El Canto Gregoriano es una pieza de la arqueología?; ¿El Canto Gregoriano es una pieza de museo solo para practicar en actos culturales no cristianos? La respuesta es clara, el Canto Gregoriano es algo vivo en la liturgia romana y esa forma de cantar es la más digna para reproducir: El Kirye; gloria; el credo; el Cordero de Dios; las antífonas de entrada y de comunión. El latín ha sido y es la lengua universal de la Iglesia Católica Romana, vehículo de comunión con los católicos de todo el mundo, el latín es un tesoro de la humanidad, y la lengua de la primera evangelización de Europa. El rechazo del latín en el ámbito sagrado en España, tiene tintes de ser ideológico y por conveniencia, se le rechaza con una omnipotencia de nuevo cuño, la omnipotencia de la ignorancia. Sin embargo la Iglesia Católica con buen sentido no deja al albur de las lenguas vernáculas sus textos jurídicos, la razón de continuar escribiendo textos jurídicos y litúrgicos en latín, no es otra que evitar el equívoco en esos mismos textos. A primera vista el latín es una lengua “muerta” pero se sigue usando porque el significado de las palabras está  fijado desde hace dos mil años, un significado que no está sujeto a variaciones y a equívocos, una lengua muy precisa; algo muy apropiado para reproducir textos revelados, jurídicos y litúrgicos.  En la liturgia se nota ya una tímida vuelta al empleo del latín, incluso en la música. “La mayor parte de las canciones que se reproducen en nuestras iglesias en lengua vernácula son de una calidad deleznable, simplonas y sentimentaloides, sin ningún contenido ritual o litúrgico”. “La gente va a cantar en la Misa, no a cantar la Misa” (d. Ángel dixit). La música en la Iglesia no solo sirve para despertar a los fieles y divertirles, su finalidad debe ser la de alabar a Dios, crear en ellos un ambiente que permita a la Gracia hacerse presente. La música y el latín pueden coadyuvar fuertemente a potenciar la profunda simbología de la liturgia romana que interviene en el Santo  Sacrificio de la Misa. El canto en latín durante la Santa Misa requiere el esfuerzo del pueblo cristiano, a no ser que queramos permanecer y perseverar en esas otras opciones y repertorios harto deleznables, aptos solo para cenáculos de algunas  teatinas. Al franquear la puerta de la iglesia debemos ser conscientes de que realizamos un acto trascendental y misterioso, el paso de lo profano a lo sagrado y que en ese espacio no vale todo; en dos ocasiones el que esto escribe fue testigo y escucho cantar en alguna iglesia de cuyo nombre no quiere acordarse: La Parrala y Espiri González. Por lo tanto regresemos y echemos mano del rico acervo espiritual y cultural que la Iglesia Romana ha atesorado durante dos milenios, servirá para hacernos mejores y celebrar con dignidad los misterios sagrados. Si el templo o la iglesia de nuestros pueblos y aldeas son el símbolo de la Jerusalén celeste, hagamos al menos el  esfuerzo de cantar como el cura Ángel o como los Ángeles, pues la música en latín tiene un carácter casi sacramental. Más o menos lo que el joven cura d. Ángel nos ha querido decir en sus conferencias, es: Que debemos profundizar en los misterios preservados en la antigua Liturgia Romana; que la sensibilidad, la cualidad de sentir de los seres humanos, no debe confundirse con la sensiblería que solo se queda en la superficie de las cosas sin profundizar en ellas. Sensiblería que hoy aparece por doquier en las letras y en la forma de ejecutar los cantos en las iglesias. Tener sensibilidad hoy día es ser capaces de loar a Dios y sus misterios con lo mejor de la tradición musical en latín presente en la Liturgia Romana a lo largo de dos milenios. 
S.S.G