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martes, 3 de diciembre de 2013

EL CASTRO DE VERDIAGO-LAPIDA DE LA IX HISPANA. PANEL DE LA RUTA VADINIENSE . Eutimio Martino- Siro Sanz.



Al amparo de un circo montañoso y en la ribera del Esla se halla Verdiago. Entre el circo de montañas y el pueblo se intercala una plataforma rocosa, en la cual radicaba el castro. Una vez más el pueblo ha descendido al pie del antiguo poblado, a la vera de la calzada, siguiendo la norma de Augusto con los indígenas: “les obligo a bajar de sus altos fuertes”. En frente, la Peña la Corona, de donde presuntamente descenderían los aliessiegini al actual aleje. El dominio del entorno muy tenido en cuenta por los naturales, es patente en el castro que domina la vega del Esla aguas abajo hasta Peñacorada. El hallazgo de una lápida funeraria de legionario romano testimonia el paso de roma en este lugar. Concuerda con el tema guerrero el patrono San Mamés (Mamers), otro nombre de Marte, aparte de S. Martín con su ermita debajo del castro. En el año 874 figura esta Iglesia bajo el castro en su contexto: et aliam villam verdiagio de rivo usque in montis cum ecclesia santi martini (Studium Legionense, 7, p. 255, 1966. León), y en la margen derecha del Esla el pozo y prado S. Martín.
Desde la última casa del pueblo arranca un camino que sube al castro por el Este. Muestra las características generales de todos los caminos antiguos de la zona, lajas de piedra colocadas sobre la misma roca enrasada y cortes laterales para abrirse paso en la breve garganta que asciende al recinto.
Del camino se asciende por suave ladera hasta un alto, es la primera de las tres plataformas escalonadas en las que radica el castro. La primera,  sobre el pueblo de Verdiago, la segunda un largo corredor rocoso acondicionado y con camino que baja a la vega, y la última una especie de acrópolis entre el barranco y la Prida. Aquí se donde se pueden observar los restos más evidentes de una muralla de 2,40 metros de anchura, formada por dos paramentos interior y exterior de piedra careada en su cara vista. El espacio entre los dos paramentos aparece relleno de grijo y tierra.
Desde el castro avistamos al otro lado del río Esla la Peña de los Castros, en documentación medieval el castro Pelagii, castro de Pelayo. En la vega junto al río el prado Martino, topónimo antiquísimo que junto a los yacimientos castreños tan próximos y enfrentados, sobredimensiona el tema histórico. Sobre la segunda plataforma del castro observamos espacios cercados de piedra. Estos cercados eran indispensables para la custodia del ganado, un factor esencial en la economía castreña. La parte más inferior y cercana al pueblo, sobre la actual serrería, ostenta una gran peña sobre la carretera, antigua calzada, mostrando indicios de haber sido enrasada y acondicionada para una fortaleza sobre la vía en la alta edad media.

LÁPIDA DE LA IX HISPANA:
Lo que resulta indudable y es para nosotros decisivo, es que se trata de inscripción fúnebre de un individuo perteneciente a la legión IX Hispana. La participación de esta legión en la conquista consta en otras fuentes. Otra lápida de la misma se halló en Castrecias (Reinosa). Probablemente se trata de la legión Cesariana del mismo nombre cuyo cognomen de Hispana por este tiempo la remite a su intervención en la campaña cántabro-astur. Este testimonio de la misma en Verdiago. La presenta en la ruta del Esla que es la de Bérgida (la única batalla campal de los cántabros contra los romanos).

 El castro de Verdiago (Foto: Claudio Sahelices)

 Muralla del castro de Verdiago. (Foto: Claudio Sahelices)

 Abajo a la derecha de la imagen y sobre el pueblo el promontorio calizo donde se ubica el castro de Verdiago. Arriba a la derecha de la imagen la Peña los Castros, en ella se conserva el topónimo de Sierra de San Pelayo (Castro Pelagii). (Foto: Eutimio Martino)

Detalle del Castro Pelagii (Foto: Siro Sanz)

Lápida de la legión IX Hispana. (Foto: Pedro Moreno)


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