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domingo, 20 de enero de 2013


IMAGEN  Y RETABLO DE SAN GUILLERMO DE PEÑACORADA
Siro Sanz García

IMAGEN:
La imagen de San Guillermo, restaurada el año 2004, puede adscribirse cronológicamente al siglo XVII, se supone continuadora de otras anteriores. Es un notable signo de identidad, que une a los cisterniegos.
La talla es de gran dignidad dentro de su modestia; obra anónima de taller, popular sencilla. Presenta un tratamiento naturalista de los rasgos anatómicos y acertada ejecución técnica. Recoge de forma clara la expresión humana de un hombre de mediana edad y profunda religiosidad, a la vez que desprende una honda devoción y espiritualidad.
San Guillermo aparece rasurado de cara y coronilla, con  tonsura más amplia que la de los sacerdotes. Vestido con la holgada cogulla negra utilizada por la orden de San Benito para celebrar las funciones del coro.  En su mano izquierda sostiene el libro de la regla y en la mano derecha portaría el báculo de abad hoy perdido. Estéticamente  es muy similar a la imagen de San Benito que se encuentra a la entrada del refectorio del monasterio de Las Dueñas (junto a Sahagún), y a otro San Benito que se halla en el monasterio de las benedictinas de Sahagún. También es muy semejante al  San Millán, que se venera en la ermita de Herreros (Palencia).

RETABLO:
En el año 2010, llego a Cistierna por intermediación del jesuita P. Martino, ésta pequeña obra de arte.
El retablo se compone de: predela, dos columnas salomónicas ceñidas por racimos de uvas y pámpanos, éstos ascienden hasta dos primorosos capiteles corintios que sostienen un breve arquitrabe sobre el que va un frontón partido, rematado por tres pináculos: uno en el centro y dos en los laterales. Todos estos elementos enmarcan la  hornacina  coronada por arco  de medio punto y decorada en el interior por casetones. Los laterales, predela y arco van decorados con hojas de roble a medio relieve, todo ello cubierto de pan de oro. Cronológicamente el retablito se puede adscribir a finales del S. XVII, principios del XVIII. De un barroco elegante y contenido sirve de marco a la figura del santo, dignificando con el reverbero del oro el humilde espacio de la gruta.



Imagen y retablo de San Guillermo de Peñacorada en Cistierna. (Foto Siro Sanz)

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