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jueves, 19 de marzo de 2026

 

El pendón de Cistierna: Leonoticias

Hasta los años cincuenta y principios de los sesenta el pendón había acompañado presidiendo todas las fiestas al concejo de Cistierna

Siro Sanz García

Domingo, 25 de enero 2026, 11:56

Recuerdo de los tiempos de mi infancia, allá por los años setenta del siglo que pasó, las misas dominicales del mediodía, a ellas asistía en el coro de la iglesia, acompañado de otros rapaces que al igual que un servidor, allí, se refugiaban para evitar el control de los adultos. Cuando trepaba por los estrechos banzos de la escalera que conducía al coro, siempre me llamó la atención, un misterioso objeto, que, en la penumbra, descansaba apoyado en la pared del hueco de la escalera. Era un gran varal con telas de colores desvaídos, bandas rojas moradas y verdes, enrolladas con descuido, cubiertas de cal, polvo y evidentes señales de humedades antiguas; bien se veía que el pendón de la villa de Cistierna había pasado por tiempos mejores.

Después del Concilio Vaticano II, nuestras iglesias infectadas por el modernismo relativista franco- germánico, admitieron poco a poco una estética que parecía más protestante que católica. La antigua, bella, venerable y profunda liturgia romana, nunca abolida, fue abandonada a la creatividad de ciertos clérigos que convirtieron las misas dominicales en un patio de comedias para niños, con actores sobreactuados que invadían e invaden el presbiterio y también bajan del mismo para animar el cotarro por el pasillo de la nave central.

En los años setenta, un cura, que el Señor le perdone, desmontó el retablo del testero y los dos altares laterales del crucero. Las imágenes devocionales, culpables de algún delito desconocido, fueron desterradas a la cochera y a los sótanos de las dependencias parroquiales. El R. D. Avelino García, párroco actual, con excelente y piadoso criterio, las rescató de las lóbregas mazmorras donde penaban y las ubicó en lugares de respeto, para la veneración de los fieles. Parece ser que el pendón, al igual que esos otros símbolos de la religiosidad popular corrió la misma suerte.

Romería de S. Guillermo años 30 del s. XX. A la izquierda sujetando el pendón D. Antonio Rodríguez, con 97 años memoria viva de Cistierna. Siro Sanz

Hasta los años cincuenta y principios de los sesenta el pendón había acompañado presidiendo todas las fiestas al concejo de Cistierna. También era sacado en las rogativas para pedir lluvia; procesionaba incluso cuando el Sr. Obispo hacía la obligada visita a las iglesias del Alto Esla (1). Las rogativas, desde antiguo, se hacían mirando al Oeste, en las camperas bajas del Murrial. Otras veces, a principios del mes de junio, el pueblo en procesión, portando el pendón, se dirigía con el párroco a las tierras bajas de la vega del Esla para bendecir los campos.

También se portaba el pendón cuando se impetraba la lluvia en las romerías celebradas en honor del Santo Patrón de la villa: San Guillermo de Peñacorada; eran años en los cuales aún mantenía Cistierna cierto carácter ganadero y agrícola, aventado más tarde por el suspiro de la actividad industrial y minera. No sería hasta los años ochenta, cuando algunos jóvenes comenzaron a darse cuenta de la importancia de estos símbolos de identidad cristiana y concejil leonesa. Con ellos, el pendón salió del destierro y ostracismo al que le habían condenado durante varias décadas en aquel lóbrego rincón que conducía al coro.

Desde entonces, convenientemente restaurado, luce de nuevo el pendón en la subida anual que hacen los cisterniegos a la gruta de S. Guillermo cada 28 de mayo desde hace más de cinco siglos. La tradición recogida de nuestros mayores, atestigua el uso ritual del pendón en las festividades religiosas de la villa durante todo el siglo XIX y primera mitad del XX. ¿Y antes? Al no disponer de pruebas documentales, no nos arriesgábamos a fijar la presencia en la villa de tan importante símbolo antes de esas fechas. Hasta que un día, en el Archivo Diocesano, ese mar sin fondo ni orillas, ocupados en otra investigación, nos topamos, con un interesante documento. En la visita pastoral que el obispo D. Bartolomé Santos de Risoba, hizo el 28 de octubre del año 1638 a las iglesias del Alto Esla, se comenta lo siguiente al visitar la iglesia de Santa María de Cistierna: «Tiene capilla de bóveda y retablo de escultura a medio relieve, con un alcance de 87.627 maravedís en su favor, se manda se compren telas y arraqueles para reparar el pendón» (2).

El pendón de Cistierna asciende hacia la ermita de San Guillermo de Peñacorada en la romería del 28 de Mayo. Siro Sanz

Es esta una noticia que atestigua la presencia de un pendón en la Villa de Cistierna en el siglo XVII, no del actual por supuesto que, no es más que uno de tantos que sustituiría al antiguo, cuando por viejo se retiraba y se mandaba hacer otro. También se nombra el retablo renacentista que fue quemado en el golpe de estado que el Partido Socialista y Esquerra Republicana perpetraron en octubre de 1934 contra la república legalmente constituida, movimiento revolucionario que afectó sañudamente a todo el patrimonio religioso de la cuenca minera de Cistierna-Sabero, hechos que se repetirán en julio de 1936. De ese retablo únicamente se salvó la custodia o sagrario monumental de Pierres de la Fuente y la imagen de Sta María, titular de la iglesia vieja obra de Juan de Villacorta, autor también del retablo desaparecido (3). Me imagino que el documento sobre el pendón de la villa, avivará sin aclarar, la antigua pendencia de si el pendón pertenece a la iglesia o al concejo, pero ahí queda para testimoniar que el de Cistierna puede presumir de una veteranía más que centenaria, pues si es citado a principios del s. XVII era ya muy viejo, seguramente la villa ya lo procesionaba en el XVI.

Aclaración del autor

(1) Visita del obispo a las iglesias del alto Esla en 1927. Libro de Fábrica de la iglesia de Cristo Rey. (2) A. H. D. Fondo General, C.M 37. Año 1638. (3) El retablo de Cistierna. Restos del naufragio de los siglos. S.S.G, 2008.

lunes, 29 de diciembre de 2025

UNA VIDA DEDICADA A LA HISTORIA DE LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA: R. P. EUTIMIO MARTINO. Artículo publicado en Leonoticas 27-12-2025

 


Calzada de Fuentes de Peñacorada documentada en 1181

Con ocasión del aniversario de la primera edición de “Roma contra cántabros y astures”, nos asomamos a la ventana que nos abre Leonoticias para celebrar los 44 años de esa publicación del P. Eutimio Martino; magna obra que ya va por la cuarta edición. De este libro comentó el profesor W. Shmithenner, uno de los mayores especialistas del s. XX en la figura y época de Augusto: “Su libro de 1981, Roma contra cántabros y astures lo tengo todavía en mi mente con o un recuerdo de afecto y admiración. Me parece de lo mejor que se ha escrito de las guerras hispanas de Augusto…, siempre he creído que esa investigación había que encomendarla a investigadores hispanos y muy concretamente a los que habitan en el Noroeste peninsular1. Pasados 20 años de aquella primera edición, Martino emprendió la tarea de la confirmación gráfica de aquellas tesis a base de la presentación de testimonios materiales en su aval, en particular los caminos tendidos para el desarrollo de las campañas romanas. El genio práctico romano sabía que por donde iba la calzada, avanzaba el imperio. En ese empeño un servidor acompañaría al P. Martino durante más de 30 años, colaborando en los 9 libros de la serie: “La huella de las legiones”. La observación in situ, es la que nos dio a conocer la conexión de las calzadas con los castros que hubieron de conquistar los romanos, también con sus propios castella y campamentos de marcha. El sentido común, instaba al abandono de las tesis de Vitrubio que describe la construcción de esos caminos por la superposición de varias capas de materiales. La pregunta que siempre nos hacíamos era: ¿en todo momento y en todo terreno, inclusive en la roca se han de requerir las múltiples capas de Vitrubio? Muchos opinan que se requiere siempre excavación al momento de pronunciar el tema de lo romano, sin advertir que muchos de estos caminos nunca han estado enterrados, al contrario, activos hasta el s. XX, sin recibir sedimentación alguna, si acaso habían perdido la superficie de materiales menudos que favorecían el deslizamiento de carros y paso de caballerías, quedando en muchos de ellos un esqueleto de rocas desnudas. El esquema de Vitrubio, es válido para reconocer la realidad a la que él se refiere: pavimentos urbanos de basílicas y otros edificios públicos. En consecuencia, cuando nos adentrábamos en la montaña en busca de las calzadas romanas, había que olvidarse un poco a Vitrubio y de excavar; aquí se excava poco o nada, son los topos y jabalíes los únicos arqueólogos que a veces nos ayudan escarbando y hozando en lugares que investigamos. Nos tocaba reconocer e inventariar. En esa labor nos admiraba la perfección y envergadura de unos caminos muchas veces tallados en la roca, superiores a toda capacidad de los naturales en lo humano, técnica y economía. Incluso inadecuados para las actividades típicas de los montañeses como es la ganadería. El pastoreo de ganado mayor y menor ni requiere ni agradece un piso que es propio de animales ferrados, portadores de carga. Caminos construidos a veces inmediatos a las corrientes de los ríos, absurdos para los naturales que conocían sus frecuentes avenidas, no para el romano que desconocía la cuenca y entraba en buen tiempo para hacer la guerra. Nos encontramos un sistema de caminos que surcaba la cordillera tanto transversal como longitudinalmente. En sentido longitudinal siguiendo el curso de los ríos, para el avance, y en sentido transversal para el ojeo. Las calzadas del Esla y Cea, para el avance, las intermedias para el despliegue de la guerrilla. La del Esla se documenta en el s. X como carraria antiqua en Aleje, y en los mismos términos y la misma época la de Corniero, transversal al Esla. Por la del Esla circularon los árabes contra la Peña de Pelayo (Picos de Europa) a la vez que dejaban destruidas las iglesias que figuran luego en sus cimientos el año 874. Lo mismo que hicieron los árabes con las iglesias lo llevan a cabo hoy día las máquinas con las calzadas. En pocas horas se consume la obra que había durado milenios para construir pistas terreras. Ahora nos toca inventariar lo destruido, como todo el país, averiado y sin rumbo por la mafia que nos gobierna

NOTAS:

1)   Prof. Dr. Walter Shmithenner. ALBERT-LUDWIGS UNIVERSITAT SEMINAR FÜR ALTE GESCHICHTE FREIBURG. Viernes-5-8-1988. Cartas.

jueves, 3 de abril de 2025

ORIGENES DE LA MONTAÑA: DEL CONCILIUM AL CONCEJO. E. MARTINO-S. SANZ. Instituto Biblico y Oriental. Conferencia 29 de Marzo 2025


 Iglesia de S. Pelayo (Robledo de la Guzpeña)


Opinamos con fundamento que es la propiedad comunal, la causa por la cual se originan y organizan las estructuras del gobierno concejil. "Este tipo de propiedad, trae sus orígenes de tiempos anteriores a Roma, cuando los clanes cántabros delimitaban sus territorios de pastoreo tomando como referencia los cordales montañosos y las aguas vertientes. Las tierras comunales fueron defendidas sistemáticamente de los clanes vecinos y de los invasores romanos" (Los Señoríos en la Montaña Oriental. S Sanz, R, Gutiérrez, 2008). Dice Floro que: “Augusto recelando del abrigo de los montes, les ordenó (a los cántabros) que habitasen establemente en la llanura (fondo de valle) y que allí residiese el consejo del pueblo -ibi gentes ese consilium illud observari caput- y se guardase por capital" (FLORO 59. BELLUM CANTABRICUM ET ASTURICUM). Esta cita de Floro, casi sugiere el concejo mayor. Así no se ha explicado suficientemente el por qué Burón ha sido cabeza de concejo; de merindad y arciprestazgo, lo civil y eclesiástico en unión. También en el texto se explica la primera norma de urbanización de la Montaña Oriental Leonesa, el romano les ordenó bajar de sus altos castros amurallados, donde habitaban, a poblar el fondo de los valles. El nuevo poder político romano tuvo que echar mano para mantener la paz de los notables locales, lo prueba la lápida de un príncipe de los cántabros en Robledo de la Guzpeña; de un procurator o princeps en Pedrosa del rey; un vicani o aldeano perteneciente a un vicus o aldea vadiniense. Pelayo princeps asturorum et cantabrorum, vencedor de los emires Munuza y Alkama en Covadonga, según nuestras tradiciones es jurado como princeps (hombre principal entre los suyos) en concilium mayor en la ermita de Corona en Valdeón.Vemos también en las lápidas vadinienses la relación de alguno de esos clanes con las poblaciones actuales. Aliesigini (Aleje); Arcaedun (Arcedon-Corao); Pentiocum (Pendes); Ulibagios de donde puede venir el nombre del concejo de los Orbayos. Este tipo de propiedad se conservo durante el periodo Suevo y Visigodo; también durante la dominación musulmana, esto lo afirmamos por la evidencia de tantos topónimos aplicados al agua de origen indoeuropeo que prueban la existencia de población autóctona durante las invasiones germanas y los árabes. El paso de este tipo de propiedad de origen tan antiguo a la Alta Edad Media se vio favorecido por la falta de autoridad real, que se limitaba a sancionar las repoblaciones de hombres libres. Será en lo siglos XIV y XV, con la irrupción de los señoríos jurisdiccionales cuando comienza la lucha entre éstos y las antiguas formas de regirse de los campesinos y pastores montañeses, que se defenderán con largos pleitos de los señores, para defender este tipo de propiedad comunal ancestral. Lucha que dura hasta hoy día después de numerosas desamortizaciones por parte del poder civil. La última de estas batallas es la emprendida por las juntas vecinales de Boñar suprimidas en los años sesenta del siglo pasado. Poco a poco las juntas vecinales, herederas del concejo leonés, deben darse cuenta del ingente capital forestal que controlan, y fundamentar en esa riqueza gran parte del poder perdido por las intromisiones de las administraciones públicas que conculcan año tras año el ancestral derecho consuetudinario.

miércoles, 5 de marzo de 2025

INSTITUTO BÍBLICO CISTIERNA 1 DE MARZO 2025. RESUMEN CONFERENCIA : PAISAJE Y SOCIEDAD EN LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA DURANTE LA ALTA EDAD MEDIA

El paisaje de la Montaña de Riaño es hermoso, excepcional, magnífico, extraordinario, pero, menos natural de lo que algunos opinan. (Macizo central de Picos de Europa. Foto: Siro Sanz)

 

Muchos escriben y opinan, cuando hablan de los parques y reservas de la biosfera, que el paisaje de nuestras montañas es natural. Así lo venden en las paletas y zafias promociones turísticas, locales o provinciales. Reservas y parques, han convertido nuestros pueblos en auténticas reservas humanas, parecidas a las de los kiowas o comanches. Desde las casas del parque, clones que se distribuyen por toda la cordillera, se difunde que todo es natural, ese es el monotema de la nueva religión ecologista. Un ecologismo ciertamente criminal, que descarga sobre nosotros una cantidad enorme de normas ventiladas en Europa por diputados que ni siquiera conocemos. No tenemos derecho ni a pasear, a no ser por donde ellos ordenan; ni a talar un árbol sin permiso, aunque sea en  fincas propias; o quemar restos vegetales de sebes y cercados verdes sin el plácet de esas administraciones; nuevos señores feudales, que han caído  como la langosta sobre nuestras vidas y haciendas. Necesitamos permisos para tener cuatro gallinas o unos pocos conejos, ahora amenazan con prohibir para 2027 las cocinas, chimeneas y estufas de leña.  Aducen para aplicar tanta norma sobrevenida, que nuestros pueblos y sus concejos no tienen capacidad para conservar y proteger. Olvidan  que nuestro pasado concejil, con sabias normas de conservación, trasmitió  hasta nosotros  un gran legado, expresado en: montes, ríos, fuentes y fauna. Se ha gastado mucho dinero de  fondos de los Gal, en publicaciones sobre flores, pajaritos, arbolitos y el carnicero lobo, pero nada o muy poco, sobre los hombres que poblaron estas montañas y la huella humana que en ellas se mantiene a duras penas. El paisaje de la Montaña de Riaño es hermoso, excepcional, magnífico, extraordinario, pero, menos natural de lo que algunos opinan. Es un paisaje fruto de siglos de trasformación, producida por la huella antrópica, que ha dejado el trabajo agrícola y ganadero de generaciones. Ese paisaje legado por nuestros antepasados, se desvanece en nuestro tiempo, y se restituye  a las selvas, lo que el hombre arrebató a partir de la presura de Purello en 854 y Sisnando de Liébana en 874. Mediante el estudio de las fuentes documentales del monasterio de Sahagún y Santa María de Otero,  podemos llegar a conocer cómo eran nuestros antepasados y el paisaje en el que se desenvolvieron sus vidas  hace 1200 años. Esos documentos atravesaron tiempos de guerras, pestes, incendios y el expolio desamortizador del siglo XIX, más letal que las campañas de Almanzor. Ojalá las Juntas Vecinales,  auténticas propietarias legales de estas montañas, se armen de razones al conocer tan rica documentación, y con valor, se defiendan de los abusos e intromisiones estatales contra la propiedad comunal y privada de nuestros pueblos y sus habitantes.


sábado, 15 de febrero de 2025

FEVE: LA IGNOMINIA ES UN TREN

 

Tren de Feve atravesando el Esla en Cistierna


Es una ignominia que, desde 2011, a los usuarios de toda la ribera del Torío y la Montaña nos dejen a las afueras de León en el apeadero de la Asunción

Sábado, 15 de febrero 2025, 09:23

Es una ignominia que, desde 2011, a los usuarios de toda la ribera del Torío y la Montaña nos dejen a las afueras de León en el apeadero de la Asunción, y para regresar a nuestros pueblos tengamos que esperar un autobús en Suero de Quiñones, una parada abierta a todos los vientos, fríos, calores, lluvias y soles.

Es una ignominia el dineral gastado, 23 millones según algunos, en una integración con cierre provisional del trayecto de la Asunción al centro, cierre ahora eterno.

Es una ignominia que un político leonés quiera convertir las obras de integración en un corredor verde.

Es una ignominia no saber a quiénes han beneficiado los millones gastados en la integración.

Son una ignominia todas las promesas incumplidas de los políticos locales y nacionales. Nos ofende su cansina salmodia sobre la España vaciada y despoblación de las comarcas. Que su lengua sea puesta en los raíles y cortada por el primer tren que salga hacia Matallana.

Es una ignominia, la cantidad de transbordos que hemos sufrido durante todos estos años, esperando un taxi o autobús. Todo ello, debido a las recurrentes averías de los trenes y falta de conductores.

Son una ignominia, los parones del tren en medio de la nada, sin que nadie te informe de lo que ocurre.

Es una ignominia que hagan pasar por nuevos, los mismos trenes pintados de otro color.

Es una ignominia la ausencia de revisores, solo aparecen en el trayecto de la ribera del Torio. Son muy amables, al menos, nos hacen sentir una sensación de normalidad perdida hace mucho tiempo.

Es una ignominia la tributación confiscatoria a la que nos somete el gobierno a las personas que vivimos en los pueblos, cuando sufrimos en nuestras carnes las deficiencias de este transporte público, muy necesario para las personas mayores que necesitan acceder a los cada vez peores servicios sanitarios de la capital.

Es una ignominia que la empresa diga que ha modernizado el servicio.

Es una ignominia el frío que nos hacen padecer en invierno y el horno en que se convierten los vagones, cerrados herméticamente en verano. Feve, nos maltrata inmisericordemente y pretende que nos sintamos como el mártir y desgraciado pueblo hebreo camino del campo de exterminio.

Son una ignominia, los apagones de luz en los vagones.

Es una ignominia, no saber si llegarás a tiempo a la cita con el médico o al trabajo.

Es una ignominia, el gratis casi total de los billetes. Preferimos pagar y que nos den un buen servicio.

Es una ignominia, la humedad, que a veces, rezuma de la parte superior del vagón, llenando de charcos el suelo y mojando los asientos situados junto a las ventanas.

Es una ignominia, la megafonía que dice: «siguiente parada Boñar» y acabas de salir de Matallana».

Es una ignominia, la desaparición de parte, o todo el personal, que antes informaba y trabajaba en las estaciones de Guardo; Cistierna; Boñar; la Vecilla; Matallana y León.

Son una ignominia, las deficitarias máquinas expendedoras de billetes y las barreras averiadas en las salas de espera, los jóvenes las saltan, las personas mayores se aguantan.

Es una ignominia, que supriman trenes, sin informar de nada y luego decir que no hay incidencias.

En fin…, la ignominia, es un dolor decirlo, es Feve, que ominosamente afrenta, maltrata y desprecia a diario a todos los usuarios de la montaña de León. Si nuestros políticos se viesen obligados a viajar en este tren, al menos 2 días a la semana, el problema ya estaría resuelto. Vaya nuestro agradecimiento a las personas, sobre todo a las señoras de Matallana, que han organizado un grupo de whatsap para informar a diario de las incidencias, estropicios y desgracias que nos esperan al utilizar este ¿servicio?

domingo, 14 de abril de 2024

El Camino Real a Valdeburón y Tierra de la Reina a su paso por Cistierna y Sabero. (Artículo publicado en Leonoticias 13 de marzo-2023)

 

En esta fotografía de los años sesenta, coronada por la grandiosa silueta de Pico Moro, se distingue perfectamente el Camino Real a punto de entrar a la garganta del Esla hacia Riaño. Serpea hasta las Peñas de la Jagariz junto a Vegabarrio, donde bordeaba el castillo de Aguilar por bajo. (foto: Antonio Sicilia)

 Un tema complejo el de las comunicaciones en la montaña oriental leonesa, pero muy necesario e interesante a la hora de abordar la historia de la comarca desde momentos previos a la romanización hasta principios del siglo XX, cuando se trazaron las modernas carreteras, en muchas ocasiones, sobre antiguos y venerables caminos. Algunos arqueólogos, ciegos como topos, sin pisar el terreno, ni excavar, meten todos estos caminos en el cajón de sastre de lo medieval y de ahí no hay quien les saque.

Las vías romanas con vocación civilizadora se trazaron siguiendo el avance de los ríos, a diferencia de los caminos estratégicos militares por cumbres. Entre los del río y los de altura se construyeron innumerables caminos transversales, éstos, comunicaban los castros y los distintos valles que penetran en la cordillera. Intentaremos explicar cómo entraban hacia la montaña dos de esos caminos a la altura de Cistierna y Sabero. Uno es bastante conocido: la Calzada del Esla o Vía Saliámica, segmento final del itinerario 313 del Ravenate siglo, III, vía descrita por Albornoz; Justiniano Rodríguez; E. Martino y David Martino.

La Vía Saliámica, ascendía por la margen izquierda del Esla, hacia Valdeburón y Tierra de la Reina. En Cistierna, entraba abruptamente en el desfiladero, dirigiéndose al Escobio de Aguilar, situado bajo las Peñas de la Jagariz; así lo muestra el mapa de Tomás López, siglo, XVIII. Por estos caminos entraron a la montaña oriental leonesa: romanos, suevos, visigodos, árabes, y la última invasión, la de Napoleón, tirano de los franceses. También llegó por ellos a los clanes cántabros de la famosa tribu de los Vadinienses: el cristianismo; la Biblia; la cultura del Oriente; el humanismo cristiano y renacentista. Por la margen izquierda del Esla, sobre la Vía Saliámica, baja aún un camino a Santiago que viene de Liébana: la Ruta Vadiniense.

Frente a la Vía Saliámica, por la margen derecha del Esla, otro camino, más desconocido, pero no menos importante, progresaba hacía el Norte; ascendía desde más abajo de Gradefes hacia Valdeburón. Además de la tradición, la existencia del Puente Viejo de Cistierna y el de Mercadillo, muy próximos el uno al otro, atestiguan la antigüedad del mismo. Al igual que la Vía Saliámica, transitaba sobre los que Roma construyó para someter a los cántabros (29-19 a. C.). A su paso por Cistierna, ambos caminos, recibían el nombre de Camino Real. Por Modino se acercaba al Puente de Mercadillo, dirigiéndose a los siguientes pagos pertenecientes a Cistierna: Vegarribero; los Corrales; Puente Viejo; La Jagariz; S. Martín; Vegabarrio. Después de atravesar el moderno complejo minero de Vegamediana, se dirigía a Sabero. Aquí, junto a la ermita de San Blas, arrancaba hacía Valdoré, siempre hacia el Norte, pasando por la Peña los Castros, sobre la Sierra de San Pelayo, denominada en la Alta Edad Media Castro Pelagii. Desde Valdoré, ascendía hasta la Velilla. Continuaba por la hermosa calzada de la Hoz, contemporánea a la carraria antiqua de Aleje y, proseguía hacia la collada de Aviados, buscando el paso hacia el valle de Corniero, al que salía cerca de la ermita de S. Juan. Por encima de Crémenes, atravesaba el corredor de La Trébede y trasponía la Collada de la Trébede hacia el Valle del río Dueñas. Cruzaba dicho río por la Puente del Campo, junto a la ermita de la Virgen del Roblo.

Desde aquí, ascendía a Lois buscando el Valle de San Pelayo, ya en Valdeburón. El diccionario geográfico de Madoz menciona esta dualidad del Camino Real a su paso por Cistierna y Riaño: «En Riaño, el camino que baja de Valdeburón se divide en dos ramales: uno que se dirige hasta la ribera de Gradefes pasando por: Huelde, Verdiago, Cistierna en cuyo término se divide en dos, y otro que se dirige a Pedrosa y pasa por el Puerto del Pando...». La expresión «se divide en dos (Cistierna)», indica la existencia de dos caminos en ambas márgenes del río caudal. En Cistierna el Puente Viejo y el de Mercadillo en Sorriba, permitían el paso y comunicación entre ambas márgenes. En 1892, un río tan caudaloso como el Esla, antes de perpetrarse el muro de Remolina, solo contaba hasta Mansilla con el puente de Mercadillo: «el único de piedra, que hasta hace pocos años había útil en doce leguas, desde Pedrosa hasta Mansilla» según D. Antonio de Valbuena. En Vegamediana (margen derecha del Esla), en el lugar conocido como Escobio Bajero, se halla una gran eminencia rocosa rodeada de foso artificial por el sur; sobre esa roca, se ubicaba uno de los castillos del complejo defensivo de Aguilar. Desde el castillo del Escobio Bajero, se controlaba el paso de personas y mercancías que entraban a la garganta del Esla en dirección a Valdeburón y Tierra de la Reina. Tanto el Escobio de Aguilar como el camino se atestiguan por un documento de la Catedral de León, del año 1143.


 Observamos en el mapa de Tomás López, siglo XVIII que la Calzada del Esla, junto a la del Cea eran las únicas vías de penetración a la montaña oriental. Discurría por la margen izquierda del Esla, en Huelde cruzaba a la margen derecha. En Riaño, se bifurcaba hacía Valdeburón y Tierra de la Reina. Otro camino no descrito en el mapa y, también denominado Camino Real ascendía desde más abajo de Gradefes por la margen derecha del Río Grande.

Con la construcción de la variante que circunvala Cistierna por el Oeste, se ocupó el Camino Real desde el puente de Yugueros hasta la altura de Los Conventos y, se dejó una vía de servicio hasta la fábrica de luz situada bajo la Peña el Elefante. A la vía de servicio se entra sin dificultad en coche por la rotonda; sin embargo, los peatones para acceder a esa vía de servició, tienen que caminar por los arcenes de la rotonda o saltar los pretiles de cemento que separan de la variante. El problema se agudiza por ser el Camino Real, parte de la ruta turística al Castillo de Aguilar, haciéndose muy difícil y harto peligroso el inicio de la misma junto a la rotonda por lo anteriormente descrito. La forma en que se perpetró la variante y la rotonda, avisa sobre la ligereza de los estudios previos a estas obras y, sus afecciones, que por ignorancia de los que entienden en ello y la dejación de responsabilidades supervisoras de nuestras autoridades municipales, inciden de forma muy negativa sobre los intereses del concejo, sobre todo, en menoscabo y acabamiento de la historia de los antiguos caminos montañeses.

 

domingo, 11 de febrero de 2024

El origen de las parroquias en la montaña oriental leonesa (LEONOTICIAS)

 


El sustrato cristiano, impulsará desde el principio a la monarquía astur-leonesa, como ayuda providencial, para evitar la desaparición a manos del Islam

Domingo, 11 de febrero 2024, 09:22

El pasado día 26 de enero, se impartía en el Instituto Bíblico y Oriental de Cistierna, una conferencia sobre el origen de las parroquias montañesas. La importancia de este estudio, transferible a otras regiones de España, se explica por el temprano sustrato cristiano incrustado en los periodos históricos de la baja romanidad, suevo y visigodo hasta la debacle de la invasión musulmana. Ese sustrato cristiano, impulsará desde el principio a la monarquía astur-leonesa, como ayuda providencial, para evitar la desaparición a manos del Islam.

La parroquia de Cistierna al igual que las de Aleje, Verdiago, Corniero, Las Salas, Crémenes, Riaño, Burón y otras muchas, documentadas en la Alta Edad Media, intuimos que mantienen vínculos con el mundo de los clanes vadinienses y sus lugares sagrados; relacionadas y protegidas también, por los centros de poder antiguos: castros, castillos.

Se destacó en la conferencia la fundación de la iglesia de Sta. María de Cistierna fundada en 1122; también la importancia de algunos presbíteros titulares de su parroquia: 1897-1933) D. Similiano Fernández; (1933-1939) D. Inocencio Rodríguez Diez, obispo de Cuenca; (1939-1962) D. Fidel Alonso; (1962-1967) D. Telmo Diez; (1967-1981) D. Gaudencio Domínguez; (1981-1992) D. José Antonio González; (1992-1996) D. Teodoro. (1996-2008) D. Fernando y el actual D. Avelino García. En 1122 el presbítero Pedro Velaz, edifica con sus propios medios la iglesia de Sta. María de Cistierna. Junto a ella, construye un hospital anejo para los pobres y míseros caminantes que pasaban por el escobio de Aguilar, paso difícil junto al Esla, situado entre Cistierna y Sabero.

Iglesia de Sta. María de Cistierna fundada en a 1122 por el presbítero Pedro Velaz. Este venerable edificio desde la Edad Media hasta la primera mitad del S. XX, no tuvo mayores contratiempos, a no ser el ataque e incendio sufrido durante el golpe de estado que el Partido Socialista y Esquerra Republicana de Cataluña, maquinaron contra el legítimo gobierno republicano en octubre de 1934, cuando muchas iglesias del Valle de Sabero y esta de Cistierna perdieron importantes obras de arte sacro, archivos y ornamentos.
Iglesia de Sta. María de Cistierna fundada en a 1122 por el presbítero Pedro Velaz. Este venerable edificio desde la Edad Media hasta la primera mitad del S. XX, no tuvo mayores contratiempos, a no ser el ataque e incendio sufrido durante el golpe de estado que el Partido Socialista y Esquerra Republicana de Cataluña, maquinaron contra el legítimo gobierno republicano en octubre de 1934, cuando muchas iglesias del Valle de Sabero y esta de Cistierna perdieron importantes obras de arte sacro, archivos y ornamentos.

Este venerable edificio desde la Edad Media hasta la primera mitad del S. XX, no tuvo mayores contratiempos, a no ser el ataque e incendio sufrido durante el golpe de estado que el Partido Socialista y Esquerra Republicana de Cataluña, maquinaron contra el legítimo gobierno republicano en octubre de 1934, cuando muchas iglesias del Valle de Sabero y esta de Cistierna perdieron importantes obras de arte sacro, archivos y ornamentos. Occidente, es decir Europa, ha nacido de la convergencia del cristianismo o Revelación divina; filosofía griega y el derecho romano. El proceso de descomposición de esa gran civilización cristiana desde la Revolución Francesa hasta nuestros días es imparable, un proceso acelerado desde el Concilio Vaticano II, por una jerarquía eclesial que ataca sañudamente la Tradición.

La secularización de Occidente con el olvido del pasado cristiano nos dirige a un mundo tenebroso, donde el relativismo y modernismo conculcan el derecho natural para hacernos aceptar de grado las mayores aberraciones políticas y sociales. Lo peor de todo, las altas jerarquías eclesiales desde el Papa hasta los obispos y cardenales (salvo poquísimas excepciones) de todo esto no dicen ni mu, solo hablan de ecología y cambio climático. Ya nadie puede negar que Bergoglio, en vez de pastor de una confundida y despavorida grey, se haya convertido en el más fiel seguidor y apóstol de la agenda 2030.