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lunes, 2 de agosto de 2021

NO HAY DERECHO. LA RUTA VADINIENSE TRANSITA ENTRE CISTIERNA Y SABERO POR UN GRAN DESASTRE MEDIOAMBIENTAL

 


No hay derecho que después de 30 años del cese de la actividad minera en Sabero- Cistierna el espacio comprendido entre Vega Barrio y Vegamediana siga como hasta ahora: lleno de residuos mineros, devastación y afecciones aún imponderables por falta de estudio, pasotismo de nuestras autoridades y sociedad civil, que miran para otro lado sin importarles el medio ambiente que nos rodea, depauperado por toda la porquería residual que la minería nos ha dejado. Las fotografías tomadas el día 1 de agosto del año en curso se comentan por si solas. Últimamente en ese espacio, se ha producido una tala impresionante de chopos que al menos evitaban  la vista de semejante desastre ambiental. Y para colmo por este paraje discurre un camino histórico a Santiago: la Ruta Vadiniense; camino compartido con la Ruta del Puente de Hierro. También se ubica en este lugar uno de los complejos poliorcéticos más importantes de la Alta Edad Media: el Castillo de Aguilar. Desde la Asociación Ruta Vadiniense Camino de Santiago y en la humilde tribuna de nuestro blog rogamos respetuosamente a las autoridades de Sabero y Cistierna que se reúnan,  miren y dialoguen con la propiedad de este paraje dejado de la mano de Dios para solucionar desafueros de hace más de 100 años. No se puede vender el turismo local sin solucionar antes semejante desastre ambiental producido por el abandono de miles de toneladas de residuos procedentes de los estériles del lavado de carbón y de otros procesos mineros.
El desastre medioambiental es evidente entre Vegamediana y Vegabarrio (Foto: Siro Sanz)
La restauración de los espacios mineros, una gran mentira en nuestra tierra (Foto: Siro Sanz)

Basuraleza por doquier en este tramo de la Ruta Vadiniense.


Balsas abandonadas en Vegabarrio aquí últimamente se ha producido una tala indiscriminada de chopos que disimulaban algo el desastre medioambiental del entorno. (Foto Siro Sanz)

 
La ruta del Puente de Hierro va necesitando una limpieza a fondo y siega de las sebes llenas de cenizos

sábado, 24 de julio de 2021

SANTIAGO ASTRO REFULGENTE DE ESPAÑA Y DE LAS NACIONES HERMANAS DE AMÉRICA

 

Oh Santiago, hermano de San Juan,  dorado astro, dueño y cabeza refulgente de España y América. Predicador del evangelio en nuestra patria. Castiga la malicia de nuestros siniestros enemigos profanadores de templos y tumbas.  Oh digno y santo apóstol, sé nuestro protector y natural patrono, líbranos de la pestilencia que nos aflige, de los enemigos de la Iglesia, de los políticos saqueadores. Concede la lluvia a nuestra comarca para que no sequen los prados y las cebadas,  limpie las calles, corra por las calzadas, se llenen los manantiales en Peñacorada, cesen interdictos y prohibiciones. Sé nuestra salud, aléjanos de la enfermedad, de las heridas y de todo mal. Acompaña favorable a nuestro rey  Felipe VI, para que con tu auxilio o buen pastor  España sea libre de la alfatena, de las taifas separatistas, peste y miseria.

Santiago, astro refulgente de España y de las naciones hermanas de América.
 

 

lunes, 31 de mayo de 2021

CONFERENCIA: ERMITAS E IGLESIAS. El PASADO CRISTIANO MÁS REMOTO EN LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA . INSTITUTO BÍBLICO Y ORIENTAL. Resumen de la conferencia 21-5-2021



La romanización y posterior cristianización de la Montaña Oriental (la Cantabria Leonesa) es un tema que desde hace años vienen desarrollando en el Instituto Bíblico y Oriental de Cistierna el P. Eutimio Martino y Siro Sanz.  La toponimia y etimología de los nombres tan querida por el maestro Martino conduce muchas veces hasta el mismo yacimiento arqueológico. La cristianización de los cántabros tiene que despegarse de una vez del tópico que fue muy tardía. Caminos, calzadas, puentes y castros aparecen muy próximos a esos recintos sagrados. Los titulares cristianos de muchas de esas iglesias y ermitas encajan en el molde pagano preexistente ya sea indígena o romano. Es indiscutible el papel del ejército romano en la aculturación y cristianización de los cántabros, cristianismo en origen africano y militar. La organización eclesiástica representada en las ruinas de nuestras venerables ermitas e iglesias  será durante al Alta Edad Media el soporte administrativo y emocional de unas comunidades llevadas casi al punto de la extinción por la invasión musulmana.


Ruinas de la iglesia de S. Pedro de Orzales (Valle de Sajambre-Léon).Los titulares cristianos de muchas de estas iglesias y ermitas encajan en el molde pagano preexistente ya sea indígena o romano. En S. Pedro de Orzales es claro el impulso de cristianizar un culto antiguo al agua personificado en la cascada hacia la que se orienta la iglesia. La advocación de santo tan hidróforo como S. Pedro reafirma nuestra tesis. (Foto: Siro Sanz)
 

 

 

CISTIERNA ENTRE LA ASFIXIA URBANISTICA Y VIARIA. LA SUPRESIÓN POR ADIF DEL PASO A NIVEL DE SORRIBA DEL ESLA.

 


La Vega de Sorriba, una de las más feraces del municipio, goza hacia el Norte  de un paisaje extraordinario en el que súbitamente la vista se topa  con la grandiosidad de la Cordillera Cantábrica engastada en el macizo de Peñacorada y Pico Moro. Un paisaje natural y humanizado en maridaje perfecto desde hace más de mil años, pero, de un tiempo acá transitando como tantas cosas de nuestra villa y municipio hacia el acabose. Entre la Virgen de la Vega  y Cistierna se resumen dos mil años de nuestro pasado testimoniados en la lápida cántabra Vadiniense de Bodero del clan de los Bodivescos hallada en la venerable ermita de la Reina de los Cielos; en el histórico puente en origen romano de Mercadillo y en el camino que lo traspone a Santiago de Compostela, camino que a su vez va sobre la Vía Saliámica o del río. El paisaje, cuando atesora esos monumentos patrimoniales se convierte en otro bien a proteger pues además de herencia de nuestros antepasados, es un recurso turístico que no se debe despreciar. En esta zona ya se han cometido desafueros difíciles de calificar. Recordamos la construcción de un azud faraónico, sesenta metros aguas abajo de un puente histórico; la destrucción perpetrada hace años por pura desidia  y abandono del Molino del Ribero y a mano airada su histórico azud. Así se las gastan los nuevos señores feudales. A todo esto se suma ahora la obra que intenta perpetrar Adif, esa empresa que presuntamente lleva maltratando a los usuarios (entre los que me encuentro) del tren de Cistierna a León durante más de 8 años. Cistierna camina en dirección contraria a los tiempos con esta novedad disparatada. El paisaje ese bien cultural heredado de nuestros mayores pasa por agresiones inéditas, todos sabemos cuáles y es así porque no tiene ningún tipo de protección por parte de aquellos que detentan la potestad para hacerlo. Nuestras autoridades y la sociedad civil del concejo tienen ahora la responsabilidad de verse concernidos en este grave asunto. El acercamiento urbano entre Sorriba y Cistierna ya se estaba produciendo hace años; ahora se corta de golpe con un enorme talud frente a otro talud, el del puente por el que pasa la variante. El proyecto parece diseñado por un mono loco que pretende llevar la centenaria procesión de la Virgen de la Vega hasta los aledaños de Cistierna y desde allí cruzar las vías para bajar de nuevo hasta la ermita. Esto no es todo, un nuevo tramo de carretera afectará a decenas de propietarios en buenas fincas de pan llevar. Carretera que se ensanchará acabando con setos vivos de gran biodiversidad, rematando una zona de paseo y asueto tradicional. Lo de siempre pisar el acelerador para al final dar el frenazo en el embudo del puente de Mercadillo. Mientras otros pueblos, ciudades y aldeas miman su urbanismo, entorno, paisaje, flora, presentación pulida de sus calles y plazas aquí nos convertimos poco a poco en una de las villas más desastradas y feas del reino. Llena de barreras urbanas: taludes; rotondas sembradas de cardos borriqueros; líneas de alta y media tensión por doquier; gurruños de cables por las fachadas y un arboricidio difícil de justificar etc, etc, etc… 

La Vega de Sorriba del Esla, al fondo Cistierna y Pico Moro, primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica. Entre la Virgen de la Vega  y Cistierna se resumen dos mil años de nuestro pasado testimoniados en la lápida cántabra Vadiniense de Bodero del clan de los Bodivescos s. III, hallada en la venerable ermita de la Reina de los Cielos; en el histórico puente en origen romano de Mercadillo y en el camino que lo traspone a Santiago de Compostela, camino que a su vez va sobre la Vía Saliámica o del río. (Foto: Siro Sanz)

 

viernes, 30 de abril de 2021

ARQUEOLOGÍA HISTÓRICA DE LAS ESCOMBRERAS ENTRE CISTIERNA Y SABERO. AFECCIONES DE LA MINERIA DEL CARBÓN EN CISTIERNA – SABERO. Artículo publicado en la Revista Comarcal de Riaño Nº72- marzo 2020. Siro Sanz García .

 INTRODUCCIÓN

 Si lo comparamos con la dilatada historia comarcal que comienza en 19 a. C. el tiempo de la minería del carbón en la Montaña Oriental Leonesa ha durado cinco minutos, eso sí, cinco minutos de una devastación y afecciones aún imponderables por falta de estudio, pasotismo de nuestras autoridades y sociedad civil, que miran para otro lado sin importarles el medio ambiente que nos rodea, depauperado por toda la porquería residual que la minería nos ha regalado. Hoy día se idealiza, difunde y otorga a ese pasado minero una épica y prestigio que algunos dudan lo merezca, sobre todo, si nos fijamos en: lo breve del fenómeno; los graves perjuicios que aún se derivan  de la extracción, de todos los procesos posteriores referidos al carbón; el súbito cierre de Hulleras de Sabero en 1991 y el presunto despilfarro de los Fondos Miner. Si existe una épica minera sería la del sacrificio de los mineros, sus familias y toda una comarca que durante siglo y medio vendió su alma por un futuro incierto: el presente que ahora tenemos.

 PRINCIPALES AFECCIONES

Las grandes alteraciones de los montes y cauces de agua empezaron a mediados del  S. XIX. A principios del S. XX son habituales en el Ayuntamiento de Cistierna las quejas de labradores y ganaderos del Valle de Sabero, por ocupación de terrenos y vertidos incontrolados a los arroyos;  de esos atropellos hacían responsable a la empresa Hulleras de Sabero y Anexas (1). Las denuncias en el Valle cesan al tiempo de la segregación de Sabero del Ayuntamiento de Cistierna en 1927; de este hecho el lector avisado saque sus propias conclusiones. Con la minería del carbón llegó también otro gran cambio aún poco estudiado por sociólogos e historiadores, casi todos ellos influidos por ese falso prestigio atribuido a la minería señalado anteriormente. Hablamos de la fragmentación que la minería acarreo a una sociedad campesina donde todos vivían bastante igualados en una digna medianía. Aquella forma de vida los apartaba y protegía de los odios y banderías  que la “lucha de clases” aquí impuso, promovida por los sindicatos mineros en conflictos intermitentes desde principios del siglo hasta 1936 con la empresa que dominaba los designios económicos y políticos de la comarca. Era aquella una división social  ajena a la tradición comunal de la Montaña Oriental Leonesa.

Incluso nos parece demasiado optimista hablar de clases sociales en alguno de los pueblos donde la todopoderosa empresa se hacía más presente; nos atreveríamos y vemos más acorde utilizar el término de castas para la situación social que allí se daba. La fragmentación y discordia social se establece también a nivel comarcal entre las cuencas mineras de Sabero, La Ercina, Cistierna, Prado y Valderrueda con el resto de la montaña, que vivía más o menos ajena al fenómeno de la minería del carbón, dedicados como siempre lo hicieron a las labores agrícolas y ganaderas. Algo de ese pasado aún actúa entre nosotros; solo hay que fijarse a quién se vota en las ahora mortecinas cuencas y a quién votan en los concejos situados al Norte de las mismas.

En ese breve periodo, la minería local depositó miles de toneladas de residuos procedentes de los estériles de lavado y de otros procesos mineros.  En el reducido espacio comprendido entre el Ayuntamiento de Sabero y el de Cistierna, se encuentra la valleja de Valtorno, un bello paraje situado entre el Alto los Escobalicos y  la peña que alberga las ruinas del Castillo de Aguilar. En Valtorno se ubica una de las mayores escombreras de toda la comarca. Los viajeros que suben hacia Riaño, pueden contemplar, justo a la salida de la villa de Cistierna, el descomunal desastre reflejado en la montaña de estériles que se eleva en la margen derecha del Esla y tapona el valle cerrando el paso al arroyo que desciende y busca su salida natural  hacia el Esla. Esta gigantesca escombrera, además de la degradación del medio ambiente y paisaje, altera y disloca una zona de especial importancia arqueológica. También en Vegamediana, inmediata al Esla y en otros lugares de Valdesabero y márgenes del Esla hasta Cistierna, se depositaron ingentes cantidades de residuos aún por gestionar de acuerdo a las normas y leyes que rigen sobre estos graves asuntos.  Entre la gran mole de escombros y el río Esla, se concentran hasta seis balsas donde se decantaban los residuos del lavado de Vegamediana. Llama la atención que ni a las autoridades y vecinos de Cistierna ni a las de Valdesabero, después de tantos años transcurridos desde el cierre de las minas, parece preocuparles la presencia de esas balsas y residuos carboníferos, ni siquiera se duelen por la evidente degradación de los bellos paisajes que nos rodean, cuando en medio de ellos, las escombreras, como las setas venenosas del otoño, crecían poco a poco entre las blancas calizas del incomparable entorno paisajístico de La Jagariz y Los Rejos. Tampoco parece que semejantes montañas de estériles quiten el sueño a las autoridades que ostentan el poder en el parque regional Montaña de Riaño y Nacional de Picos de Europa, estando como están esos residuos mineros en los aledaños de grandes catedrales de la naturaleza; desde luego el oso y otras especies protegidas, dado que nos visitan habitualmente, no se han dado por enterados de las artificiales fronteras humanas. Ni siquiera se da por aludida Confederación Hidrográfica del Duero, que anda tan premiosa y lista para derribar azudes de molinos en La Montaña. Parece que no le preocupa la contaminación y deterioro de las aguas del Esla, principal afluente del Duero y uno de los principales suministradores de agua al sarraceno secarral castellano. Al momento que esto se escribe, ahí sigue todo ese despropósito contaminante como padrón de ignominia para los que lo depositaron durante más de cien años y sobre todo para los que actualmente tienen la potestad y autoridad en nuestra comarca y  permiten que esas balsas y escombreras permanezcan tan próximas a acuíferos importantes. La invisibilidad de la voluminosa montaña de escombros de Valtorno solo es explicable por la insensibilidad, adormecimiento y falta de conciencia de la población civil pastoreada por políticos que presuntamente solo buscan su propio interés y medrar fuera de aquí. Y qué me dicen de Medio Ambiente que no hace nada por denunciar tales montañas de residuos, pero presuntamente andan tan diligentes a meter en multas y prisiones a un güelo al que se le ha ido la mano en la quema de un rastrojo o al que trae del monte unas manadas de té de la peña o de orégano, o aquel otro que cogió un poco de musgo para el nacimiento; será que presuntamente tampoco ven toda esta porquería residual minera…

 QUÉ SON LOS ESTÉRILES DE CARBÓN

Se denominan estériles de carbón a: <<“Los residuos procedentes de la separación del carbón y el estéril, originados en la explotación de pozos y minas (10% del total) y en los procesos de lavado del carbón (90%)”>> (2). Estos estériles según algunos estudios: <<“generan una problemática especialmente compleja desde el punto de vista técnico, económico y medioambiental sobre todo por la contaminación de suelos y aguas por hidrocarburos policíclicos aromáticos –PAHs-, siglas en inglés- y elementos pesados como el cadmio, el selenio o el níquel”>> (3).  

LEGISLACIÓN SOBRE ACTIVIDADES MINERAS Y SUS RESIDUOS

Ya en 1982, se promulgó el Real Decreto 2994/1982, de 15 de octubre, sobre restauración del espacio natural afectado por actividades mineras, en el que la protección y conservación del medio ambiente afectado por las labores mineras fueron prioritarias. Este real decreto se desarrolló según Orden Ministerial de 20 de noviembre de 1984 y se complementó con el Real Decreto 1116/1984, de 9 de mayo.

En 2006 la Directiva 2006/21/CE respondía a los objetivos de la política comunitaria de medio ambiente, según la cual era necesario establecer: <<”requisitos mínimos para prevenir o reducir en la medida de lo posible cualquier efecto adverso sobre el medio ambiente y la salud humana derivado de la gestión de residuos de industrias extractivas>>”.

La Directiva 2006/21/CE exige, pues, la rehabilitación de las zonas donde se hayan situado las instalaciones de residuos mineros, y se hacía eco de  otra legislación minera española preexistente. En 2009 otro Real decreto incidía en lo mismo: Real Decreto 975/2009, de 12 de junio, en el Capítulo I y artículo 3 dice: <<Queda prohibido el abandono, vertido o depósito incontrolado de residuos mineros”>> (4).

 CONCLUSIONES

Desde 1991, fecha del cierre de las minas de Sabero, es evidente la presunta y sistemática conculcación  de las normas que regulan la explotación y gestión de los estériles procedentes de la explotación minera carbón en nuestra comarca. La restauración de esos paisajes a su estado original (en concreto Valtorno y Vegamediana) debe ser el objetivo principal en orden a reducir el impacto visual y sobre todo corregir las alteraciones medioambientales de los lixiviados que por escorrentía e infiltración afectan a los acuíferos. Para ello sería conveniente hacer un inventario de todas las escombreras de Valdesabero; Cistierna y por extensión  La Ercina; Argovejo; Ocejo; Prado y Valderrueda. Si  ese inventario ya está hecho que se tomen las medidas pertinentes.

Ante la invisibilidad de las balsas y escombreras para las autoridades y aquellos que tienen las competencias en el estudio y solución de este preocupante asunto, también ante la ignorancia de sus afecciones al medio ambiente y al paisaje, materia prima de la industria turística que se inicia en la comarca, la sociedad civil debe de tomar parte activa en la concienciación de los graves perjuicios que de ese estado de cosas se derivan. ¡Apañados estamos!

 

(1)   Archivo del Concejo de Cistierna. Libro de  Actas; Marzo 1924.

(2)   Centro de Estudio y Experimentación de Obras Públicas. CEDEX.2007.

(3)   Compuestos orgánicos presentes en aguas de escombreras de carbón. Departamento de Ingeniería Química y Combustibles; E.T.SJ.M.M. Universidad Politécnica de Madrid.

(4)   BOE  núm. 143, 13 de junio 2009.

Inmediato a las últimas casas de Cistierna al Norte y al inicio de la Ruta del Puente de Hierro, el pasado minero se hace patente en  las escombreras residuales y basuras  depositadas por gente desalmada. Nadie ve los residuos mineros. Estos hechos sólo ocurren en provincias y villas de tercera como la nuestra. (Foto: Siro Sanz)

Entre Cistierna y Sabero en el pago de Valtorno se ubica una de las mayores escombreras de la comarca. Esta gigantesca montaña de residuos, además de la degradación del medio ambiente y paisaje, altera y disloca una zona de especial importancia arqueológica junto al Castillo de Aguilar. En la imagen, tras la escombrera, divisamos las peñas donde se encuentran los restos de este  importante centro de poder en la Alta Edad Media. (Foto: Siro Sanz) 

Entre la gran mole de escombros y el río Esla, existían hasta seis balsas donde se decantaban los residuos del lavado de Vegamediana. En la imagen vemos una de estas balsas, al fondo divisamos la montaña de estériles que tapona el valle. (Foto: Siro Sanz)

Ni a las autoridades y vecinos de Cistierna-Sabero ni a Confederación Hidrográfica del Duero, que anda tan premiosa y lista para derribar azudes de molinos en la Montaña, parece que les preocupe el tema de la contaminación y deterioro de las aguas del Esla. En la imagen una de las balsas próxima al Esla (unos 50 m) que aún contiene grandes cantidades de residuos carboníferos. (Foto: Siro Sanz)

La imagen  es bien elocuente. Lo dice todo sobre la pretendida restauración de las zonas mineras. Cistierna que limita al Norte con el Parque Regional Montaña de Riaño  se convierte poco a poco en un basurero con agresiones inauditas al paisaje, flora y fauna. Al fondo la peña del Castillo de Monteagudo contempla el desastre minero de los siglos XIX y XX. (Foto: Siro Sanz)

La naturaleza más compasiva que la mano de hombre va cubriendo poco a poco de encinas y robles las escombreras corrigiendo algo del impacto visual. Sin embargo los lixiviados por escorrentía seguirán afectado a las aguas mientras los desafueros nos se enmienden convenientemente. (Foto: Siro Sanz)