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miércoles, 23 de octubre de 2013

EL CASTRO DE CEBANICO. APROXIMACIÓN A LA TOPONIMIA CONSERVADA EN SU ENTORNO

Siro Sanz García

El castro de Cebanico se ubica entre la confluencia formada por el Arroyo de Peñacorada o Río de la Llama y el Río Cea. Ocupa la parte más escarpada de una pequeña mota en el extremo Sur  del monte que se extiende desde Cebanico hasta las inmediaciones de la Llama de la Guzpeña. Al norte del castro, en la parte por la cual se une dicha mota con el  monte, se observa una gran cava o foso que los naturales denominan: Valleja los Griegos.
Griegos, es un topónimo recurrente en muchos otros lugares, deriva etimológicamente de briga, “fortaleza” en idioma céltico. Este nombre nos sale al paso muy a menudo y siempre relacionado con castros y obras de minería romana, por ejemplo: en Portica de Griegos (Santa Olaja de la Varga); El Molino de la Griega (Villarroquel); Camino Griego ó Briego (desde Otero de Guardo hasta Campo el Monte) y muchos más. El castro de Cebanico es uno más entre los castros situados en el entorno de Peñacorada. Faltos todos ellos una excavación arqueológica que aportaría datos precisos  para el conocimiento del poblamiento prerromano y conquista romana de la comarca, incluida dentro del área ocupada por la tribu cántabra de los vadinienses. La pertenencia al área vadiniense se confirma últimamente por el hallazgo de una lápida perteneciente a este pueblo entre Cebanico, y la Llama de la Guzpeña. En cuanto al origen del nombre CEBANICO podemos adelantar que es un compuesto prerromano formado por los radicales Cea-Pan, y el sufijo también prerromano Ico.  Pan, da Panes en la Liébana y otros muchos (MARTINO-SIRO., La Huella de las Legiones).Como dato interesante podemos añadir que la ermita de Santa Catalina, situada en la margen izquierda del Cea, en 1638 estaba administrada por el cura de Cebanico y era muy rica con un alcance de 39379 maravedís. Tenía anejo un hospital en el que había un hospitalero para recibir y dar  albergue a los “pobres pasajeros”que aquí llegaban 

 El Castro de Cebanico, sobre el Cea. Obsérvese a la derecha, bajo el peralte del talud, la entalladura de un foso (Valleja de los Griegos), interpuesto  entre el castro y el monte. (Foto: Siro Sanz)

Valleja de los Griegos. La gran cava que sirve de foso al norte del castro. (Foto: Siro Sanz)

Desde Cebanico vista de Peñacorada, mojón Suroeste de Cantabria. (Foto: Siro Sanz)

RIAÑO IMPORTANTE HITO EN LA RUTA VADINIENSE. LA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA. Siro Sanz Garcia

PANEL DE LA RUTA VADINIENSE EN RIAÑO.  

Uno de los tramos más espectaculares de la Ruta Vadiniense Camino de Santiago discurre de Norte a Sur por la Montaña de Riaño,  comarca perteneciente a la Cantabria Histórica, integrada toda ella en la cordillera y comprendida en zonas diferenciadas, tanto por sus ríos (Porma, Esla, Sella, Cares, Cea…), que forman los valles correspondientes, como por sus concejos históricos. Dos realidades, la geográfica e histórica vertebran el territorio y la vida de los montañeses hasta los tiempos actuales. Riaño y su entorno entran en la historia en el año 29 a C. cuando el emperador Augusto inicia la guerra montañera contra las irreductibles tribus cántabras. La única batalla campal se lucho en Bergida (Valverga-Valdeburón), a las espaldas de Riaño, para luego llegar al punto de ser exterminados en el Monte Vindio, (macizo occidental o de Peña Santa en Picos de Europa). La tribu vadiniense, resto de ese poderoso pueblo, abandonará los altos castros y coronas, para habitar por  mandato romano el fondo de los valles a un lado y otro de la cordillera. Este pueblo nos dejará el importante testimonio epigráfico de sus monumentos funerarios que singularizan nuestra montaña con los nombres prerromanos de los clanes y guerreros. Un pueblo romanizado que escribe y lee (la lengua latina),  sin embargo, aún en el siglo IV fiel a sus raíces indígenas. Riaño es junto con Crémenes y el Macizo de Peñacorada,  uno de los núcleos donde más abundantes han sido los hallazgos pertenecientes a los vadinienses. Contemporánea de la conquista romana es la calzada del Esla, testimoniada en el año 973, como vía Saliámica o del río. Desde Lancia progresaba hacia el norte por el valle del Esla, entrando  por Cistierna a la Garganta del Esla. Aquí en Riaño, el camino se bifurcaba hacia Liébana por tierra de la Reina (Remoña y San Glorio) y hacia Asturias por Sajambre (calzada del Dobra, hoy con el nombre de quien la reparó en el siglo XVII) y por Valdeburón (Pontón,Ventaniella y Tarna). Vía de conquista y civilizadora, por ella penetró en la montaña la cultura grecolatina hija del Oriente, cultivada en las preceptorías montañesas hasta el siglo XX. Por el mismo camino, nos llegaron también las divinas palabras del Galileo, que expulsarían  los viejos dioses habitantes de  los bosques, las aguas y  las altas cimas de las montañas. Peregrino que caminas a Santiago de Galicia, las montañas que ahora contemplas fueron refugio de la cristiandad oprimida durante  los siglos VIII al X, solar donde con el tiempo se forjo el inicio y origen de la Nación Española. Más tarde, nuestra tierra enfrentada a Castilla, defenderá fielmente generación tras generación su pertenencia a la diócesis y Reino de León. En la Edad Moderna la lucha siguió en estas montañas contra los señores de la tierra: los Tovar, Aliste, Valverde y Prado. Con diferente suerte nuestros antepasados y sus representantes concejiles  preservaron hasta hoy el legado ancestral de las tierras comunales. Mientras las aguas de los ríos sigan corriendo, nuestros antiguos concejos continuarán defendiéndose de las asechanzas actuales contra su patrimonio y tradiciones. ¡Ojalá sigamos bebiendo el vino en la plateada copa concejil y el pendón continúe ondeando en las grandes romerías¡
El viejo Riaño, centro neurálgico de la comarca y otros 7 pueblosperecieron después de una dolorosa agonía en el año 1987. Aniquilados fieramente por la mano del hombre y por espurios intereses materiales, arrasados y sepultados bajo las oscuras aguas de la Presa de Remolina. El nuevo Riaño se alza como recuerdo de la barbarie contemporánea en el “Alto de Valcayo”. Los mejores de entre sus hijos siguen luchando contra las aguas por un futuro mejor, casi siempre incierto y esquivo.  Aquí, se han reconstruido piedra a piedra, las venerables Iglesias de San Martín de Pedrosa del Rey, y San Pedro de la Puerta, testigos de la locura destructora que no respeto ni a los muertos ni a la misma parroquial de la villa, la iglesia de Santa Águeda.  Riaño respeta y mira a su pasado como única, fecunda, y gloriosa fuente donde obtiene la fuerza para seguir luchando por un futuro mejor. El museo etnográfico de la villa es un buen exponente del trabajo desinteresado y amor de señalados hijos de este pueblo por un pasado que sigue vivo y actuante, un museo que se ha constituido como auténtico reservorio de la identidad montañesa. El viajero que lo visite no dejará de conmoverse pues está delante del retrato y la vida de nuestros antepasados montañeses.
Peregrino, ¡que la vista de los silenciosos bosques te reconforten en el arduo camino y cuando pises las antiguas piedras de la Vía Saliámica, recuerda que estás atravesando las montañas donde un día habitaron los dioses de Vadinia¡

Riaño¨: ¡Ultreia Suseia¡- ¡sigue adelante¡
Peregrino: ¡buen camino¡
 Panel informativo de la Ruta Vadiniense ubicado junto a la oficina de turismo de Riaño

 Iglesia de San Pedro. Fue trasladada desde La Puerta al nuevo Riaño. (Foto: Siro Sanz)

 Dragones enfrentados en las pinturas murales de la bóveda de la Iglesia de San Pedro de La Puerta. Heráldica de la casa de Alba y Liste señores de Riaño. (Foto: Siro Sanz)

La tumba del viejo Riaño. Al fondo el Valle de Anciles y Tendeña. (Foto Siro Sanz)

jueves, 12 de septiembre de 2013

OSEJA DE SAJAMBRE: MUSEO ETNOGRÁFICO DE DON JUAN MANUEL GONZÁLEZ PIÑÁN

SIRO SANZ GARCÍA

Hace ya tiempo me aconsejaba vehementemente  el P. Eutimio Martino de Vierdes, visitar el museo etnográfico alojado en una casa de Oseja. La visita se posponía una y otra vez, hasta que en el verano de 2013 una feliz conjunción de circunstancias lo hizo posible. Un servidor que ha visto ya muchos museos rurales, esperaba encontrar un local, portalada, cuadra o corral adaptado para exponer sin orden y concierto multitud de objetos  y utensilios que hace 40 años aun tenían uso diario en las tareas agrícolas y ganaderas de la sociedad campesina montañesa. La sorpresa fue grande al percatarme en el interior que la misma casa se constituía  toda ella en museo, casa rescatada de la incuria y el olvido por una singular y especial persona: D. Juan Manuel González Piñán; por si ésto fuese poco, frente al edificio se conservan dos soberbios hórreos, como si desbordase el ámbito museístico hacia el exterior. Los objetos presentados, todos ellos de un gran valor etnológico, aparecen en su contexto, amueblando una casa montañesa que conserva la esencia de lo antiguo en todas sus estancias, revelando el verdadero rostro de los sajambriegos a través de los siglos. La primera sensación que recibe el visitante cuando franquea el umbral es la de autenticidad, estamos ante el retrato de lo que fue la vida de nuestros antepasados, un retrato antropocéntrico donde los objetos cotidianos conservan su sentido y se descubren con la pátina de la historia en el recóndito valle. No describiré la valiosa colección pues excusaría a muchos de la visita, pero si quiero resaltar que el único paralelismo próximo a este museo puede ser la Casa del Humo de Lois. Sin embargo asombra que a diferencia de aquella, el impulso de la casa museo de Sajambre se debe únicamente al ingente trabajo desplegado por Juan Manuel, esforzado ganadero sajambriego; las vacas de su propiedad aún se alojan en una cuadra contigua al museo y  pueden observarse desde un ventanuco dispuesto a tal fin en la pared de la entrada. Juan Manuel, fascinado por el mortecino resplandor de un mundo declinante y valiéndose únicamente del sentido común, el amor al conocimiento y tradición ancestral recibida de sus abuelos decidió conservar la casa tal y como la había recibido. El día de nuestra visita, junto a la entrada observamos un extraño objeto, el P. Martino preguntó por su nombre y utilidad, Juan Manuel respondió diligente que aquello era una “murera”, especie de ingeniosa trampa para cazar ratones consistente en una base de tabla y sobre ella un gran bloque de madera maciza que se desplomaba aplastando al infame roedor, destructor de cosechas, cuando movía la tablilla que sujetaba el cebo. El propietario del Museo de Sajambre inquirió intrigado al P. Martino por la etimología de la palabra “murera”, el ilustre Jesuita respondió lacónicamente: “José Manuel, en la lengua de Virgilio, ratón se nombra mus-muris”.

No dejen de visitar éste especial Museo y den las gracias a D. Juan Manuel González Piñán con un pequeño donativo, lo merece.
 El  ilustre Jesuita P. Martino en animada charla con el propietario y promotor del Museo Etnográfico de Oseja, D. Juan Manuel González Piñán. (Foto: Siro Sanz)

 Los hórreos a la puerta de la casa museo. (Foto: Siro Sanz)

 Autenticidad hasta en los cierres de las puertas, mediante soga de crin trenzada. (Foto: Siro Sanz)

 Cocina de abajo. (Foto: Siro Sanz)

 Vasar con ollas, cazuelas y otros recipientes de barro. (Foto: Siro Sanz)

Como suspendida en el tiempo, una de las alcobas muestra el modesto ajuar, observen el detalle del perico reservado en la mesita de noche. (Foto: Siro Sanz)

lunes, 2 de septiembre de 2013

OSO PARDO-LIBRO DE LA MONTERIA DE ALFONSO XI.ÁMBITO HISTÓRICO DE DISTRIBUCIÓN DEL PLANTIGRADO EN LOS CONCEJOS DE VALDORÉ, LA VELILLA, CISTIERNA, SABERO Y LA ERCINA EN EL SIGLO XIV.

EL OSO PARDO EN LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA. ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA COMARCAL DE RIAÑO Nº 35.
Siro Sanz Garcia
Antes del envenenamiento masivo, de las armas de fuego, del abandono de la ganadería tradicional, de la gran desolación producida en el campo debido a la emigración, y la proliferación de pistas terreras construidas por el Servicio Territorial de Medio Ambiente, este paisano fundador de religiones prehistóricas,  medraba en áreas cercanas a la meseta e incluso las rebasaba. La recopilación de topónimos en el Libro de la Montería, registrados en la Montaña Oriental Leonesa, nos explica la situación de aquellas zonas ocupadas por bosques de roble y hayedo, cercanos a las poblaciones actuales. En el siglo XIV el oso pardo abundaba más allá del reducido espacio que hoy ocupa en los montes de Riaño, y era relativamente abundante en los montes de Valdoré, La Velilla La Ercina, Sabero, Cistierna, e incluso Gradefes.
Aunque el estudio abarca toda la Montaña Oriental, problemas de espacio impiden la publicación íntegra. En éste reconstruiremos alguna de las cacerías de osos en los espacios concejiles anteriormente citados. El procedimiento  utilizado a tal fin es el trabajo de campo dirigido a la recogida de datos referidos a los topónimos conservados, alguno de ellos transformado pero aún reconocible e identificable con la voz antigua del S. XIV. Los trasmisores de nombres para este trabajo, han sido personas de más de 80 años. Auguramos en años futuros una gran pérdida en lo que a nombres antiguos se refiere. La muerte de esos reservorios de cultura tradicional, significa la desaparición de un gran legado toponímico que no podrá ser recogido y ubicado a tiempo.
 Los montes se definen de dos formas: “buen monte de oso en verano y a veces en invierno” determinan sus zonas de campeo para alimentarse en verano y los montes donde seguramente invernaba, donde había que obligar al oso a salir de su cubil.   Se indica también por dónde deben realizarse “las vocerías”. Es decir, con la participación voluntaria, a veces obligatoria, de concejos enteros, conducir al oso hasta “las armadas” donde se construían trampas en tierra y cerraba la salida de los valles para dar muerte a la fiera mediante estas insidias. La mención de “ténganse canes de renuevo” indica la utilización de jaurías de perros muy necesarias para azuzar al animal y obligarle a salir de zonas boscosas hasta el lugar donde se encontraban las armadas. Los perros que iniciaban las batidas eran ayudados por otros más frescos y descansados que  se iban incorporando en lugares escogidos previamente. La muerte del oso se hacía a pie ó a caballo; para ello se utilizaban armas arrojadizas: lanzas y azconas.  En el libro La Huella de las Legiones, Cuaderno de Campo 5, Eutimio Martino-Siro Sanz, reseñaban la coincidencia del ojeo de las fieras, que los romanos aplicaron para someter a los cántabros, con este ojeo al oso en el Medioevo, por ejemplo: (Vocería en el Valle de Tendeña en Riaño, con vocería contra la Peña de Valberga y armada contra La Torre de Riaño),(Vocería en Remolina desde el Vado Laso hoy Pozo Llaso en el río Esla junto a la presa, hasta La Collada de Cabreriz hoy Cabreros, Cuendabrin- Condobrín y Mental. Las armadas desde  Remolina hasta el vado de Laso en San Roque donde apareció la lápida de Vadone Viragidegino).
 De tal manera, que muchos de los caminos romanos por fondo de valle dirigidos a la cacería humana de los castros, son los mismos que utilizarían los monteros y ojeadores en tiempo de Alfonso XI para la cacería del oso pardo
La primera montería que vamos a exponer la localizamos en el espacio comprendido  entre Modino, Cistierna, Sabero por el Este, y Sotillos, Oceja, Yugueros al OesteOOoooo. Un cuadrado de más ó menos 6200 ha, articulado por tres valles que nacen en el Esla y se cierran al Oeste con las colladas de Yugueros y Sotillos en la divisoria de aguas Porma-Esla.
 Los valles implicados de Sur a Norte son el de Modino, Valle de Mercadillo, Valle de San Vicente de Valdeyera que comunica por la collada de Yugueros con La Ercina y Oceja, finalmente el Valle de Sabero desde el río Esla hasta La Collada de Sotillos. La descripción de la montería, es como sigue: Dosante y Val de Guida, et Val del Orrio, et Val de Bodino es todo un monte, et es bueno de oso en invierno. Et son las Vocerías, la una desde el Pico de sobre la collada de Sancta María, et desde la collada de Sancta María por el camino ayuso fasta la collada del Sotiello et dende Fasta la Peña del Arzón; et la otra desde Hozeja fasta Ingueros; et la otra desde la Muñeca fasta Caveñes de Yeres et dende a los Torales; et la otra dende en derecho de Cestiérniga por allende el río fasta en derecho de Sanct Helices. Et que estén canes de renuevo sobre Val de Guida. Et son las armadas, la una en la Collada de Sotiello, et la otra en Val  Sabero.

MONTES

Dosante: Hoy Monte Busante, entre Sabero y Valdoré, en las inmediaciones de la Peña los Castros de Sabero, hacia el Oeste de estas peñas sobre el Esla. A Busante se puede acceder por camino desde Sahelices, dicho camino comunica con la Velilla de Valdoré y recibe el sugerente nombre de “La Calzada”.
Val de Guida: Hoy Valdegüida, en término de Olleros. Es un valle que corre paralelo al valle de Yugueros entre Valtorno y La Cerra de Yugueros.
Val del Orrio: Hoy Valdelorrio, se llama así un valle perteneciente a Yugueros, frontero con Valdesabero al Norte. Existe también una peña llamada Peña Valdelorrio en la cual se situaba un arca divisoria de los dos términos. Busante, Val de Guida y Val del Orrio  actualmente son espesos montes de roble con brezales y escobas, en las inmediaciones de Lagurusenda (Libro de La Montería, Logrosenda) cara noreste en el  monte del repetidor, más conocido como La Camperona.
Val de Bodino: Lo identificamos con el Valle de Modino que arranca de este pueblo y comunica con San Pedro de Foncollada. En otra montería se citan como buenos montes de oso en invierno Corona y Valdeladrones. Esta Corona es la de Modino, monte de unos 1133 m sobre el valle de Modino, y Valdeladrones un monte de Cistierna que asciende junto al túnel del Hullero La Robla-Bilbao hasta los corrales de Yugueros.

VOCERÍAS

La una desde el Pico sobre la collada de Sancta María et dende la collada de Sancta Maria por el camino ayuso fasta la collada del Sotiello et dende fasta la Peña del Arzón”: DON JULIO DE PRADO REYERO en “Un Viaje Histórico por el Alto Esla” p. 113 recoge un testimonio de la existencia en Olleros de una ermita dedicada a la Virgen que celebraba su fiesta el 8 de septiembre, fiesta también en Cistierna por lo que se trasladó al 6 de agosto, fiesta de los Santos Justo y Pastor, titulares de la Parroquia actual. Esta ermita se localizaría e algún punto de Lagurusenda en collada hacia Bozmediano y cerca del Pico de La Camperona.

 El camino por bajo, debe de ser alguno de los que bordea La Camperona hacia el Oeste que bajan hasta la collada de Sotillos, y de sotillos a La Peña Larzón como se llama actualmente al monte sobre Casetas.
Et la otra (vocería) dende (desde) Foceja fasta Yngueros et dende a los Torales: El cerco por el Oeste se cierra para obligar a la fiera a dirigirse hacia el Este de Oceja (Foceja) y Yugueros (Ingueros) pueblos que actualmente pertenecen al municipio de La Ercina. Los Torales, en las cercanías de Yugueros, se sitúan en la margen derecha  del Arroyo de Mercadillo.
Et la otra (vocería) dende La Muñeca fasta los Caveñes de Yeres: Muñeca no lo hemos podido identificar, pero tiene que estar inmediato o en las cercanías  del monte de San Vicente de Yera, que es un despoblado cercano a Yugueros (Los Casares) junto a un gran monte de roble, muy bien documentado desde el siglo XVI hasta el XX como perteneciente al Marqués de Astorga. Todo el término se llama actualmente San Vicente de Yera. Caveñes de Yeres puede ser Cabañas de Yera o de San Vicente.
Et la otra (vocería) dende en derecho de Cestiérniga por allende (al otro lado) el río fasta  en derecho de Sanct Helices.
Esta vocería se hacía desde Cistierna (Cestiérniga) pasando a la margen derecha del río, entrando por Valtorno hasta la collada de de Valdegüida (Val de Guida) enfrente de Sahelices de Sabero (Sanct Helices).
LAS ARMADAS
Et son las armadas, la una en la collada del Sotiello, et las otras en Val Sabero. Se cierra el cerco con el control de las salidas del Valle de Sabero por el Oeste en la Collada de Sotillos; al Este la armada se montaba en la confluencia entre el río Horcado y el Esla. La cacería abarca un terreno muy extenso; el valle de Yugueros queda inmediato al de Sabero pero no así el de Modino, mucho más alejado, unos 7 Kilómetros en línea de aire. Si las armadas sólo se hacían en el Valle de Sabero, el esfuerzo de los monteros debía de ser enorme para dirigir al oso a las armadas a través de los intrincados montes de roble y haya  situados entre Modino, Cistierna y Sabero.
Opinamos que estos montes anteriormente descritos y todo el área de Peñacorada deberían  ser vistos como lo que son, un espacio de gran biodiversidad en el cual de nuevo campea el oso pardo.
 Al fin y al cabo nuestro viejo y achacoso tío regresa esporádicamente a los lugares que siempre habitó. Los animales no distinguen los límites administrativos establecidos por el Parque. Penacorada y los bosques del interfluvio Porma-Esla, junto con los del interfluvio Esla-Cea, fueron y pueden volver a ser la gran osera de tiempos medievales. La documentación antigua muestra bien a las claras la riqueza cinegética de estos lugares que ahora serán exterminados por la línea de alta tensión Sama-Velilla. La fuerza de los concejos Leoneses mermada por tantos años de esquilmo, de emigración y de enfrentamiento estéril entre los partidos políticos, surge de nuevo en las Plataformas Cívicas  que luchan contra la devastación eléctrica y la nueva amenaza del ceoducto que pretende convertir en un basurero nuestros montes.
 Desde Valderrueda hasta los concejos asturianos del Valle de Aller se alza un clamor popular por tamaño desafuero.
 Los Prado y Tovar que en otros tiempos tanto oprimieron a la Montaña Oriental fueron combatidos por los concejos montañeses generación tras generación. Eléctricas, Confederación, Parques, han tomado el relevo de los antiguos señores de horca y cuchillo, e inician presuntamente un neofeudalismo tan agresivo o más que el anterior.
La gestión de los montes y las aguas son su objetivo; el acaparamiento de recursos, el arma que utilizan para despoblar La Montaña, como ya lo intentó en el siglo XVI Fernando de Prado, señor de Valdetuejar en muchos concejos.

 Desde Cistierna la visión de una montaña limpia, con un programa de desarrollo sostenible no basado en industrias energéticas, es cada vez más clara. La utopía de vaciar el pantano de Riaño, una utopía necesaria, que aliviará la pesadumbre de tanta muerte contenida tras el gran muro que sigue amenazando con su presencia a los pueblos situados aguas abajo.
 Extraordinario ejemplar de oso pardo descendiente de aquel oso republicano que mato al rey Favila hijo del rey Pelayo. Fue abatido a principios del siglo XX en el Valle de Sajambre. (Foto gentileza de Don Juan Manuel González Piñan propietario del Museo Etnográfico de Oseja)

 Dosante hoy conocido como Monte Busante en Sahelices de Sabero. En la parte traspuesta se encuentra Logrosenda hoy conocido como La Gurusenda en Velilla de Valdoré. (Foto: Siro Sanz)

 Entre la Cerra de Yugueros y Sotillos se encuentra Val de Guida y Val del Orrio, en el centro de la imagen, hoy conocidos como Vadegüida y Valdelorrio, al fondo la inconfundible silueta de Peñacorada. (Foto: Siro Sanz)

Al fondo a la izquierda la Camperona, a media ladera Monte Busante y traspuesto hacia la Velilla de Valdoré: La Gurusenda en el Libro de la Monteria Logrosenda. En el fondo del valle la villa de Sabero. (Foto: Siro Sanz)

Detalle de uno de los tramos del camino conocido como la Calzada en Sahelices, que sube a Monte Rodio y Logrosenda para comunicar con la Velilla de Valdoré. Los mismos caminos utilizados por los romanos para el ojeo humano y sometimiento de los castros son utilizados 1300 años después para el ojeo de oso pardo. (Foto: Siro Sanz)

Al fondo a la izquierda el hayedo del Valle de Tendeña por donde se azuzaba al oso en una vocería que tenía la armada contra La Torre de Riaño situada en el peñón que hoy emerge de las aguas a boca del valle.(Foto: Siro Sanz)

domingo, 11 de agosto de 2013

PRESENTACIÓN DE LA RUTA VADINIENSE CAMINO DE SANTIAGO EN POTES, CENTRO DE ESTUDIOS LEBANIEGOS. Siro Sanz García

LA VOCACIÓN JACOBEA DE LIÉBANA Y LA MONTAÑA DE RIAÑO.

El día 10 de agosto, cuando "la aurora de dorados dedos" rozaba las cumbres de Peñacorada, partía de Cistierna en dirección a Liébana una comitiva de simpatizantes y cargos de la Asociación Ruta Vadiniense. Se devolvía la visita a Doña Pilar Bahamonde, Presidenta del Centro de Estudios Lebaniegos radicado en Potes, la cual el domingo anterior había impartido una memorable conferencia sobre los Beatos y su elaboración en el Museo del Ferrocarril de la villa. En Potes fueron recibidos por la Concejala de Cultura y el comisario de los caminos. Después de la visita guiada magistralmente por Doña Pilar al centro de interpretación sobre los Beatos ubicada en la Torre del Infantado  tuvo lugar la conferencia que tenía como emblema "LA RUTA VADINIENSE; POR LA CANTABRIA HISTÓRICA HACIA SANTIAGO DE GALICIA". Se resaltaba en la misma la densa historia concentrada en los apenas 22 kilómetros comprendidos entre el monasterio de Santo Toribio y el paso de Remoña hacia la Cantabria leonesa. Por una calzada documentada ya en el año 972 se recorren las tierras de Valdebaró en otro tiempo patrimonio real de los primeros reyes astur- leoneses. Se pasa por las tierras de Pelayo, que aquí iniciaría la gesta de la reconquista, evocadas en Cosgaya (la segunda Covadonga), Brez, el río Belondio, Tanarrio y el paso salvador por el  Collado de Cámara a las tierras altas de Aliva, la Mensa Pelagii (mesa de Pelayo- Picos de Europa) de la Edad Media. Unas tierras que el conferenciante definía como el solar originario de la nación española.
Se resaltó sobre todo el carácter jacobeo de Potes y la ruta que de la villa montañesa partía hacia la Montaña de Riaño y también la necesidad de aunar esfuerzos a un lado y otro de la cordillera para que esta ruta sea capaz de vertebrar el turismo de la Montaña Oriental Leonesa. El Centro de Estudios Lebaniegos por su parte ya ha comenzado la señalización del tramo comprendido entre Potes y Remoña y está en proyecto la panelización del mismo. En este día de convivencia unos y otros compartieron experiencias y conocimientos, concienciados en la necesidad de implementar y ponderar una ruta de gran trascendencia histórica y económica para Liébana y la Montaña de Riaño.

 Mienbros de la Asociación Ruta Vadiniense de Cistierna a punto de entrar en la Torre del Infantado, centro de interpretación del los Beatos. (Foto: Siro Sanz)

 Desde la Torre del Infantado vista del barrio situado en la margen derecha del Río Quiviesa, un ejemplo patente de como los pueblos que miman el urbanismo con raíces históricas y tradicionales se convierten en  foco de atracción para el turismo moderno. (Foto: Siro Sanz)

 Desde la Torre del Infantado vista del Valdebaró, por el valle hacia el Noroeste discurre la Ruta Vadiniense a su paso por Liébana. Al fondo el macizo oriental de Picos de Europa y en el centro el Collado de Cámara por donde previsiblemente Pelayo, pasó hacia Aliva perseguido por los musulmanes. (Foto: Siro Sanz)

Puerta de Santo Toribio de Liébana desde aquí los peregrinos que venían a venerar la reliquia de la Cruz de Cristo, continuaban hacia Galicia trasponiendo los puertos que separan Liébana de la Cantabria leonesa. (Foto: Siro Sanz)

martes, 6 de agosto de 2013

BEATO DE LIEBANA: LA APORTACIÓN CULTURAL MONTAÑESA AL CRISTIANISMO OCCIDENTAL

JOSÉ Mª CAMPOS | CISTIERNA 06/08/2013
LA ASOCIACIÓN RUTA VADINIENSE EXPONE LIBROS SOBRE LOS BEATOS

La asociación ruta vadiniense Picos de Europa Camino de Santiago continúa con sus actividades de la semana cultural. En esta ocasión se ofreció una charla en el museo del ferroviario de Cistierna sobre los beatos medievales y el Beato de Escalada impartida por Pilar Gómez, directora del centro de estudios Lebaniegos.
La charla consistió en un taller en que los participantes pudieron ver varios facsímiles, concretamente tres Beatos. «Ha sido una charla al estilo del Medievo. Para acercarse más a un códice hay que verlo. Donde están borradas las caras del anticristo cuando no podían soportar ese daño. Se ha tratado de que la gente viva los texto como lo vivieron los monjes de la edad medieval», según Gómez.
Primero se explicó quien fue el Beato de Liébana para entender el fenómeno de los beatos y porqué se generó el fenómeno de los beatos. Se trataron conceptos de codicologías y paleografía. Se trajeron plumas de aves y nueces de gallarotas para ver de donde partía la tinta. «Era un momento en el que papel aún no exista».
Los actos continuarán el 7 de agosto a las 9 de la mañana con una ruta a San Pedro de S Pedro de Foncollada y al Hoyón de Yugueros y el día 10 un viaje a Potes.

viernes, 2 de agosto de 2013

MOLINOS DE LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA

MOLINO DE SOLORES O DE SANDALIO
( Del libro: Origen y Misterio de los nombres de agua en el Concejo de Cistierna. Siro Sanz)

La documentación más antigua de este molino nos lleva la siglo XVII (1670), cuando Don Francisco de Riero cura de Cistierna, comisario de la Santa Inquisición en la villa, funda el mayorazgo de los Reyero. Entre otros bienes afectos al vínculo y mayorazgo de estos hidalgos montañeses estaban los molinos llamados de Solores, nótese que habla de molinos en plural. En el mes de julio de 1720 se nombran los molinos de Solores en un pleito sobre propiedad y derechos de molienda entre el heredero del mayorazgo Francisco Fernández de Riero y de la otra parte los herederos de Catalina Diez y en su nombre , Juan Alonso con su mujer Antonia Diez Canseco. Estos defendían el derecho a moler tres días con sus noches en los molinos pertenecientes al mayorazgo. El molino molía todo el año pues se reclaman tres días y tres noches, durante los doce meses. También se comprometían a picar las tres muelas cuando fuese necesario con herramientas suministradas por el propietario (ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE LEÓN).
En 1751, en el catastro del Marqués de Ensenada, en la pregunta 17 referida a la existencia de batanes, molinos harineros  o de papel, minas, salinas, los representantes del concejo de Cistierna responden: “Que existe en la villa un molino harinero de tres ruedas que muele con agua del río caudal perteneciente a Don Agustín Fernández de Reyero al que regulan de utilidad anual ocho cargas de pan mediado de trigo y centeno” (Respuestas de la Villa de Cistierna. ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE LEÓN). En 1845, el Diccionario de Madoz, consigna en la villa de Cistierna: “Dos molinos harineros, otro de aceite de linaza, un batán y varios telares de lienzos caseros”. Estos dos molinos de Solores nombrados entre la pequeña industria artesana de la villa no son otros que los de Solores ubicados en el gran pago que va de presa a presa es decir el de Cistierna y el Molino del Ribero en Sorriba. La propiedad de Solores dentro de la hidalga familia de los Reyero, se mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX cuando lo conocemos en poder de sus propietarios actuales, los herederos de Don Sandalio Rodríguez Colmenares; en el presente algunos lo nombran como Molino de Sandalio. Situado junto al Camino Real, Solores fue también un conocido mesón donde pernoctaban muchos arrieros que trajinaban desde las montañas de Valdeburón a Campos. El Camino Real atravesaba el puente de Mercadillo ( en el siglo XIV se le denomina carrera vieja de Mercatello), pasaba junto al Molino del Ribero y desde Solores se dirigía a Cistierna. Aún es reconocible cuando pasa junto al polideportivo. Después ha sido invadido por las construcciones de la villa para volver a salir a los lavaderos y discurrir junta a la finca de Albano hasta que, después de atravesar el Puente de los Franceses sale a la carretera de Sahagún a las Arriondas. Solores en 1908 sin abandonar las tareas de molienda se reconvierte como otros muchos molinos harineros en fábrica de Luz, con el nombre de Eléctrica de Solores. La fabrica fue contratada a la casa Suiza OeriKon y se instaló en las dependencias de lo que antes había ocupado el batán. Administrada por una sociedad de cinco personas, pasó a serlo únicamente por Doña Florinda Colmenares y después por su hijo Sandalio. Éste, industrioso e inteligente como pocos, ampliará la red desde Cistierna hasta el valle del Cea. En 1952 León Industrial, se quedó con las líneas.

Triste destino el de este antiguo molino y fábrica de luz. En la segunda mitad del siglo XX decaerá hasta convertirse en una sombra de lo que fue en el pasado. Aunque declarado bien de interés cultural, la desidia y el olvido han conseguido que sea declarado bien en ruina total. De 10 años a esta parte el desplome del tejado está acelerando el desmoronamiento de las paredes divisorias interiores  y la ruina del piso inferior. El derrumbe de estos elementos constructivos es evidente al haber caído vigas de la techumbre y sollado sobre la sala de molienda que se ha precipitado al cárcavo. Solores es uno de los edificios más venerables de Cistierna, asistimos a su destrucción con una indeferencia que nos deshonra. Impresiona la longitud de la presa de cal y canto, muy antigua, que detiene y represa las aguas del Esla para conducirlas al cárcavo. El canal de desagüe a partir del cárcavo es de gran anchura y profundidad, en su base construida de grandes cantos rodados, la superior de mampostería, sobre la que apoya un hermoso pretil. Nombre antiguo es de este singular molino. En concreto prerromano y emparentado con Salia, (Sella). Soloria se llamaba en tiempo de Roma a Sierra Nevada, a la que los árabes conocieron como Yibal-Solairat (DIEGO HURTADO DE MENDOZA. Historia de la guerra de Granada). Existe un Solares en Cantabria, célebre por sus aguas y es pariente de Solores. Hay un pueblo en el río Saja llamado Selores; Solores en Ortiegueira (La Coruña); Selorio en la ría de Villaviciosa y Valdesolores en Modino (Cistierna). Posiblemente el molino tomó el nombre del lugar y su entorno, denominado así en el tiempo que no se hablaba latín.
 Molino de Solores en Cistierna en ruina inminente si nadie hace algo por su restauración. (Foto: Carlos Ferreras García)

Cárcavo del molino de Solores. En la base derecha del arco vemos el rodezno a merced de las aguas. (Foto: Carlos Ferreras García)