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sábado, 22 de junio de 2013

DOCUMENTACIÓN ALTO-MEDIEVAL DE LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA


AÑO 874. DONACIÓN A SISNANDO DE LIEBANA DE VILLLAS E IGLESIAS EN EL ALTO ESLA  (Las Salas, Crémenes, Verdiago, Aleje ¿Santaolaja de la Varga?). ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA COMARCAL DE RIAÑO año 2013.

Traducción e interpretación del texto: Siro Sanz García


En el año 869 Alfonso III, nombró por administrador de la Diócesis de Iria Flavia a Sisnando de Liébana, presbítero formado en el monasterio de San Martín de Turieno (Santo Toribio) en Liébana. De allí viene en 874 para tomar posesión y restaurar villas e iglesias en el alto Esla. Este documento y el de Purello en 854, se constituyen como la carta  fundacional de la Montaña Oriental Leonesa después de la invasión musulmana. Ambos documentos importantes y precisos al mostrar el estado del territorio montañés en los comienzos de la repoblación cántabro-astur. El pueblo cristiano traspone la cordillera hacia la meseta para repoblar y poner en producción las tierras recientemente ganadas al islam hispano, para ello tiene que defenderse fortificando antiguos castros: complejo defensivo de Aguilar entre Cistierna y Sabero; Verdiago; Valdoré;  Las Salas; Santaolaja de la Varga; Robledo de la Guzpeña.

Adefonsus Sisnando presbitero, secundum quod nobis sugessisti per nostram iusionem concedimos tibi vel fratribus que sub manu tua sunt ecclesiam sancte Marie in territorio libaniensi, quod dicunt, ad villam Causecadie (Cosgaya), trans foris montes, quas modo temporibus nostris deo auxiliante adprehendimus et dilatavimus, id est in confinio iuxta flumen est (ola) vocabulo Alexe cum parietibus destructis et ecclesiis quas de stirpe adprehendidistis ex quibus unam vocabulo sancta Eulalia, et aliam villam Verdiagio de rivo usque in montis cum ecclesia sancti Martini. Confirmamos tibi monasterium, quod est in villa cremanes vocabulo sancti Xpfori secus fluvium stola quod ante dudum  prehendidisti, nemine possidente per arrogio Arguvelio et bustus exitus usque ad Ordas et de illa Intercisa usque ad forcata de Mentare, per terminos ipsius ville et eclesie sancti Martini in locum Alione quam cum tuos fratres adprehendidisti, ita ut habeas ex ea tolerationem et gubernationem, tam vos quam etiam et quis post vos fuerint et vita religiosam duxerint……
Adefonsus rex confirmo 
(Tumbo A, f. 2v Catedral de Santiago de Compostela)

TRADUCCIÓN: Alfonso al presbítero Sisnando, de acuerdo con lo que nos aconsejaste, por nuestro mandato concedimos a ti y a los hermanos que están bajo tu autoridad, la iglesia de Santa María  en el territorio que llaman Liébana en  la villa de Cosgaya y en el territorio de foris montes, aquellas que ahora recientemente, en nuestro tiempo  con la ayuda de Dios tomamos y ampliamos, y están en la frontera junto al río Esla: la villa llamada Aleje con las paredes destruidas y las iglesias las cuales tomaste de sus cimientos de la destrucción total, de las cuales una se llama Santa Eulalia; y otra la villa Verdiago (castro), del río hasta el monte con la iglesia de San Martín (bajo el Castro). Te confirmamos el monasterio llamado de San Cristobal que está en la villa de Crémenes, junto al río Esla que recientemente tomaste sin nadie que lo poseyese, por el arroyo de Argovejo y la salida al busto hasta Ordás y de aquella Intercisa hasta  la Horcada de Mental, por los mismos límites de la villa (castro amurallado) e iglesia  de San Martín en el lugar de Alión la cual con tus hermanos tomaste…

EL DOCUMENTO NOS INFORMA DE LO SIGUIENTE:
  • Que existe un proyecto repoblador en toda regla: “secundum quod nobis suggessisthi”. Sisnando, conoce el estado real en el cual se encuentran  las villas y monasterios que pretende tomar. Informa al rey y pide su permiso; la comprensión que tiene del territorio sólo puede venir de un reconocimiento prévio in situ. Por eso, Sisnando tiene la capacidad de sugerir y aconsejar al rey para que le conceda la presura de aquellas tierras que escaliará (roturará) con sus hermanos de religión y otros repobladores procedentes de Liébana.  En Valdoré puede encontrar algunos cristianos venidos con Purello años atrás, una primera repoblación necesitada de los refuerzos que ahora vienen de Liebana.
  • Que los pueblos junto a la vía romana del Esla (Vía Saliámica) desde Crémenes hasta Aleje, e incluso hasta Peñacorada, permanecían “cum parietibus destructis” esto es, en ruinas y que las iglesias son tomadas de raíz “quas de stirpe adprehendidisti”: desde sus cimientos, pues hasta ese momento permanecían acabadas y destruidas. Puerilmente algún autor ha traducido la expresión  de stirpe, en el sentido que esas tierras villas e iglesias pertenecían por herencia de familia a Sisnando de Liebana. Sin embargo el verdadero sentido de: “prehendere de stirpe” es que esas iglesias son tomadas de raíz, desde sus cimientos, ya que al igual que los pueblos permanecían destruidas, (ver estirpe, Diccionario Forcelini). La destrucción de las poblaciones de fondo de valle tiene que ver con su inmediatez a la calzada del Esla, vía de entrada de los musulmanes hacia el interior de la cordillera y Asturias.
  • Que las villas a repoblar e iglesias  se ubican en el territorio de Foris montes, in confinio, esto es, al otro lado de los montes; en la frontera. Aunque también confinio se puede traducir  “en el entorno”.Aquí más que a límites se aplica al territorio que es otra de las acepciones de confinio, significando: la frontera y, hasta esa frontera llegaban los árabes. No se puede entender una repoblación, planificada, supervisada y permitida por el rey sin protección a estas gentes que la inician, se deben tomar los castela y castra para defender a la población y sus propiedades.

 Derrumbes de muralla en los castros de Verdiago y la Cildad de Vegamediana reutilizados previsiblemente por los cristianos que procedentes de Liébana y Asturias colonizaron estas tierras entre el 854-874. (Fotos: Siro Sanz)

Ruinas de una de las más antiguas Iglesias del Alto Esla: San Martín de Alión documentada como existente aunque en ruinas en 874. Al fondo de la imagen, a la derecha, la Peña el Castro. (Foto: Siro Sanz)

martes, 11 de junio de 2013

CRÓNICAS MORISCAS DE UN CRISTIANO VIEJO DE LAS MONTAÑAS DE LEÓN.

 LA CIRCUNCISIÓN O TAHARA ENTRE LOS MUSULMANES DEL MAGREB AL ARABI.
Siro Sanz García
La circuncisión en sentido estricto no forma parte de los Arkanum- Al Islam “pilares del islam”. El santo Al-Coran, primigenia fuente de esta religión abrahámica, no menciona dicha práctica ni una sola vez, sin embargo forma parte del mandato por el cual Dios ordena a los creyentes “seguir la religión de Abraham”sobre el sea la paz. El significado primitivo o etimología de la palabra tahara o corte, está íntimamente unido al concepto de limpieza y pureza. Entre los árabes al igual que para los judíos la tahara además de seguir la religión de Abraham, sobre el sea la paz, significa la renovación de la alianza con Dios: “este es mi pacto, que guardaréis entre mi y vosotros y entre la descendencia después de ti; circuncidad todo varón, circuncidad la carne de vuestro prepucio, y esa será la señal de mi pacto, entre mi y vosotros. A los ocho días todo varón será circuncidado…” (Génesis 17). Y así nuestro padre común, conocido en las tres religiones abrahámicas, Judía, Cristiana, Islam como: Abraham Abiru, Abraham o Ibrahim sobre él sea la paz, ordeno circuncidar a su primogénito Ismail (lo es para los musulmanes), y a todos los varones de su casa incluidos los comprados con plata (esclavos).
Entre los musulmanes el mandato de la circuncisión suele cumplirse a los siete días del nacimiento de la criatura, sin embargo, en ocasiones la circuncisión se posterga hasta que el niño tiene tres, cuatro, cinco años. Algún caso se ha dado de niños entrados en los 12, que por dejadez o pobreza de los progenitores aún no habían sido circuncidados. Existen muchas costumbres y tradiciones para celebrar la circuncisión, relataré las observadas en Marruecos. Al ser una descripción etnográfica-antropológica, lo hago sucintamente desde una posición de extrañamiento, determinada por mi condición de no musulmán, por lo tanto ruego comprensión  a los musulmanes, si alguno de los matices de la ceremonia no está suficientemente claro o parezca algo distorsionado con aquello que es en realidad.
La tahara supone un gran gasto para la familia, por eso, las familias ricas como hasana, o acto  público de caridad, pagan la ceremonia y todos los gastos a las familias sin medios económicos. Se dice en el Magreb que la Tahara debe ser nikah (algo escondido, secreto), al contrario que la boda que debe ser un acto público. Al menos, el secreto tiene que guardarse para la familia del padre, pues consideran que si alguien de la rama paterna lo sabe, la tahara puede salir mal y la hemorragia matar al niño. Cuando la circuncisión ha concluido, inmediatamente se avisa a la familia del padre para acudir a la fiesta. Por eso las circuncisiones se ocultan, se traslada el niño a casa de la abuela materna durante unos días, como de vacaciones, y así con estas cautelas se realizan todos los preparativos necesarios. El acto de la circuncisión viene precedido de la ceremonia de la henna para el infante y su madre que aleñan manos y pies un día antes. Después de aleñar los pies hasta los tobillos se  ata en el pie derecho del niño, un amuleto de tela verde, contiene un atadijo de sebba (piedra de alumbre eficaz contra el sangrado) y harmel (hierba utilizada contra el mal de ojo), no se quita dicho amuleto hasta que cae por si mismo. En la mañana del día señalado, se viste al niño con amplios zaragüelles y chaqueta bordada primorosamente a modo de caftan, babuchas nuevas y darbus en la cabeza. Se colma al rapaz de atenciones y regalos, todo es fiesta para el pobre inocente que ignora lohque le espera. De pronto el sonido de los tabales, guitas y chirimías invade la casa, se baten los tambores con gran ímpetu y las mujeres emiten al unísono el esguerti. Aparece el hayam o barbero, especialista en estos menesteres quirúrgicos, en algunas ocasiones la tahara la hacía un moel judío. Primero se rapa el pelo del mocoso por encima de las orejas hasta dejar una amplia tonsura. El niño piensa que el barbero solo ha venido para eso, a cortar su pelo. Inesperadamente, uno de los que acompaña al hayam sujeta al  tierno infante, le coloca frente al hayam con las piernas abiertas, pasa sus manos por debajo de las  piernas con la intención de impedir que las cierre,  atrapado como un gazapo el niño empieza a comprender que el hayan ha venido no sólo cortar el pelo. El barbero prepara los utensilios: navaja de barbear, tijeras, gasas y desinfectante. Mueve el prepucio  arriba y abajo para separarlo del glande, estira la piel y realiza un corte vertical con gran destreza, partiendo de este corte vertical circunvala todo el prepucio. Ahí veras como grita, protesta y se rebela la criatura. Mientras tanto, todo el cahale de mujeres grita el esguerti, la madre llora y las niñas sonríen pensando que eso nunca les ocurrirá a ellas. La gran algarabía de las mujeres  se mezcla con la música de los tabales e impide que los gritos del niño sean escuchados. La madre cubierta por una al-malafa blanca, pasa todo el acto del corte mirando fijamente a un espejo que sujeta en su mano, nadie debe hablar con ella, explican que esto se hace para que todo salga bien y no se produzca lo más temido, una gran hemorragia. Después de cortar el prepucio se envuelve el glande previamente desinfectado con una gasa. Toman al niño de las manos de su cancerbero y le depositan sobre la espalda desnuda de una mujer, preferiblemente negra, esta lo introduce en la habitación donde la madre espera. Los besos caricias y palabras amorosas de la madre tranquilizan al niño. Después comienza la fiesta, se degüellan los corderos, se banquetea hasta altas horas de la noche, la cena es amenizada por  sijats (bailarinas y cantoras), los invitados entregan los regalos. Al día siguiente cuando el hayam regresa para hacer la primera cura, el niño que ya conoce al individuo, monta la tremolina.
Recordamos la espléndida hasana que hizo nuestro antepasado el Hass Houman Abderabih Al Filali, que Dios guarde y tenga en el  Yenna (al Firdaws-paraiso). Fue aquella una ocasión aún recordada en el Derb Sidi Isaac de Medina Murrakus. Celebraba la tahara de su hijo primogénito Sidi Muhamad Ibn Abderabih  (con el tiempo llegaría a fakih, sabio en la ley islámica, capaz de memorizar y recitar todo el santo Alcoran), junto a otros cinco niños de familias pobres; todos los gastos corrieron a cuenta del generoso y caritativo Hass Houman. Se sacrificaron ese día: ocho corderos, una camella joven y dos terneras, además de innumerables volátiles.
Fue digno de ver la procesión con su comitiva de músicos atravesando el gran bazar en dirección a la kobora del santo patrón de la ciudad. Seis caballos blancos bellamente enjaezados trasladaron sobre sus grupas a los niños para la thiara o visita a la tumba del wali, santo ermitaño en la Montaña de Gyliss, patrón de Murrakus, Sidi Bel Abbas sobre el sea la paz, donde además se hizo una gran sadakat (limosna), para pedir la baraka. La fiesta se prolongó durante tres días con sus noches.
Que Dios guarde y acreciente las costumbres del Magreb Al-Arabi.


 Uxama banu Almoravid banu Omeya banu Baabaa, momentos previos a su circuncisión. (Foto: Siro Sanz)

 Anas banu Firdaws banu Boulouafi, banu baabaa sospecha que algo no marcha bien. (Foto: Siro Sanz)



viernes, 7 de junio de 2013

I.E.S. VADINIA DE CISTIERNA
VIAJE DE FIN DE CURSO A ITALIA-(PRIMERO DE BACHILLERATO 2012.2013)
Siro Sanz García 
Unos 22 alumnos de la Montaña Oriental más otros tantos de la Central (La Robla, Pola de Gordón), emprenderán viaje de fin de curso el día 20 de Junio hacia Italia. Ese día parten de Cistierna a las 12,30 de la madrugada pasando por la Robla y La Pola, para recoger en esas villas al resto de alumnos. En Madrid en vuelo ordinario saldrán hacia  Milán a las 10 de la mañana. Dirigen, protegen y gobiernan a la muchachada montañesa los profesores del I.E.S Vadinia: Don Modesto Blanco y Doña Raquel, además de un guía oficial puesto para tal menester por la agencia de viajes. Durante 6 días más o menos, visitarán las ciudades italianas de: Milán, Venecia, Florencia, Pisa, Siena y Roma; un hermoso ramillete de posibilidades para adentrarse en la historia, el arte y la cultura de una península que gobernó el orbe conocido hace más de 2000 años. En la charla informativa que tuvo lugar en el salón de actos del instituto de Cistierna, los dos profesores anteriormente citados y un representante de la agencia de viajes explicaron todo lo concerniente  al buen desarrollo de la actividad y compartieron consejos llenos de sentido común para que todo transcurra sin contratiempos. Ojalá nuestros hijos e hijas aprovechen semejante ocasión, sobre todo aquellos que cursan por humanidades, para conocer aunque solo sea superficialmente la gran riqueza cultural de las ciudades  italianas. De ellos esperamos el mejor comportamiento hacia sus profesores y hacia el país que ahora visitan por primera vez. A las mozas y mozos montañeses: buen viaje y que disfruten mucho. A los profesores acompañantes: que Dios  guarde y aumente su paciencia.

I.E.S. Vadinia de Cistierna (León). Foto: Siro Sanz

miércoles, 5 de junio de 2013

RELIGIOSIDAD POPULAR: LAS CAPILLAS ITINERANTES Siro Sanz García



Intentaré describir un uso religioso que observe desde la infancia en mi hogar, también en las casas de los parientes y amistades. Consiste en la visita periódica por los domicilios cisterniegos de capillas que cobijan las imágenes de la Virgen Milagrosa y la Sagrada Familia. Este objeto de la piedad popular toma la forma  de una pequeña hornacina de madera, cerrada por tres de sus lados, solo abierta por la parte delantera que ostenta un cristal para proteger y dar visibilidad a la imagen que alberga en su interior. En la parte inferior de la hornacina va un receptáculo o alcancía con una pequeña abertura para introducir los donativos y limosnas. Todo el conjunto se cierra mediante dos puertas ajustadas por una chaveta de metal, en la parte superior tiene un asa de lo mismo; ambos, puertas y asa son necesarios para facilitar y asegurar el traslado de la capilla de casa en casa. Cada capilla tiene adscritos un determinado grupo de personas que la reciben en su domicilio ese grupo de familias forman un Coro. Creo que al momento de escribir el artículo, existen en Cistierna unos 16 Coros formados por 426 familias, cada uno con su capilla. La persona que se ocupa de todo lo pertinente a un coro recibe el nombre de Celadora y la que tiene la responsabilidad de todos los coros es la Celadora General o Encargada. La sede de las capillas hasta hace poco era la Residencia Fernández Fuentes, o casa de las Hijas de la Caridad que se ubico en lo que antes había sido el domicilio particular de la Señora Feliciana, matriarca de una numerosa y conocida familia levítica de Cistierna. 
En 1995 se formó la Junta Directiva constando como Consiliario: Don Avelino García natural de Modino (párroco de la villa); Presidenta: Doña Nieves Rueda García; Secretaria: Doña María Isabel Ferrero; Tesorera: Doña Irene Alonso. Las funciones de la Celadora son: conocer a las familias que componen cada Coro, vigilar el orden y buena marcha de las capillas, preocuparse de que la capilla llegue a la sede el día 30 de cada mes por la tarde y recoger el dinero de la alcancía que se entregará a la tesorera cuanto antes, promover que la capilla sea motivo de concordia, amistad y ayuda a las familias que forman cada Coro. Del dinero recaudado una parte suele dedicarse a las necesidades de la parroquia, también a misas para los difuntos, otra parte se entrega a asociaciones como Manos Unidas, Cáritas e incluso a la Residencia de los Mayores. Por lo tanto la Asociación de la M.M, además de  promover la devoción a la Milagrosa y a la Sagrada Familia observa entre sus objetivos la tarea asistencial a los más necesitados. La Asociación de la M.M cuenta con un libro de cuentas que se inicia en plena guerra civil, concretamente el 1 de mayo de 1938. Eran 38 familias las que dieron su nombre para iniciar la visita de un coro y se nombraba como Celadora General o Encargada a Doña María Acebedo. Hasta mayo del año siguiente de 1939 se habían recogido 55 pesetas con 90 céntimos. El segundo Coro de la milagrosa se formo ese año con otras 30 familias, regalando la imagen Doña Patrocinio Fernández Rodríguez. Doña María Acebedo permanece como Encargada hasta el año 1941 a partir de esa fecha aparece como sucesora Doña Aurora Melcón. En 1944 aparecen pagos de la Asociación destinados al predicador que vino a Cistierna durante la Semana Santa y se compran unas andas para procesionar a la Virgen, también aparecen otros pagos destinados a: un comulgatorio, alfombra, floreros, misas y otros ingresos al párroco. El libro era supervisado en las visitas pastorales del Arciprestazgo como así consta en el año 1949. A partir de ese año aparece la firma del Arcipreste Don Demetrio Suárez hasta 1963 en que firma como Arcipreste Don Telmo. Desde 1982 hasta el año 2012 firma el libro de cuentas como encargada Doña Nieves Rueda (Nievinas)  de las más veteranas en la Asociación. Actualmente ha tomado el testigo de esta venerable tradición religiosa Doña Teresa Asensio, quien ejerce de encargada general y Doña Marisa Ferrero de tesorera; que sea por muchos años. La imagen de la Milagrosa que ahora permanece a los pies de la iglesia la dono Don Esteban Corral en los años cuarenta del siglo pasado, y procede de los talleres de escultura E. Carballido en Santiago, mide 1,75 m.

Capilla de la Milagrosa que corresponde al Coro de la Calle Constitución y Esteban Corral. 
(Foto Siro Sanz)

 Capilla de la Sagrada Familia que corresponde a la C. Constitución y C. Esteban Corral. (Foto Siro Sanz)

 Imagen de la Virgen Milagrosa, donada en los años cuarenta del siglo pasado por Don Esteban Corral. (Foto Siro Sanz)

La imagen fue adquirida los talleres de escultura E. Carballido en Santiago de Compostela, mide 1,75 m. (Foto Siro Sanz)

domingo, 2 de junio de 2013

EL OSO PARDO EN EL INTERFLUVIO ESLA-CEA


IDENTIFICACIÓN DE LOS TOPÓNIMOS SITUADOS ENTRE CISTIERNA Y VILLAPADIERNA. LIBRO DE LA MONTERÍA DE ALFONSO XI

Siro Sanz García

El Libro de la Montería de Alfonso XI, es un documento inestimable para conocer la expansión del plantígrado hace 700 años. Sabemos en tiempos recientes  que atraviesa esporádicamente el macizo de Peñacorada en dirección Sur, para dirigirse a  los montes comprendidos entre el Esla y el Cea. En Robledo de la Guzpeña ya lo observaban a principios del siglo XX cuando pasaba en el otoño por la Horcada; es esta una collada que comunica la falda Norte del macizo de Peñacorada, con las tierras bajas situadas al Sur de la Peña.
El interfluvio Cea-Esla se constituye como una extensión montuosa amesetada que se eleva entre los dos ríos citados. En ella resiste como testimonio del bosque que predominaba en los tiempos medievales: el roble y  la encina. Entre los pinos de las repoblaciones de  mediados del siglo pasado, medran manchas de robledal maduro; entre Almanza y Corcos se conservan los de mayor porte, alguno de ellos con más de cinco siglos en su tronco y ramas. El párrafo que analizamos a continuación contiene una serie de topónimos que identificamos en la actualidad, aunque algo modificados por el paso del tiempo y los que hacen los mapas que muchas veces corrigen por lo culto lo que la tradición ha conservado oralmente; ¡anda por ahí cada mapa!.  El Monte del Moro es buen monte de oso et de puerco en ivierno et en verano, et son las vocerías la una desde la casa de Vega de Ferreros  et la otra por Rioseco , et la otra en la Carrera Vieja que va de Mercadiello a Laguna. Et son las armadas en la laguna de Villapadierna".
 El topónimo Monte Moro se conserva actualmente como Roble Moro, una gran mancha de roble y pino de  repoblación entre el Valle de las Casas al Este y Vidanes al Oeste. Vega de Ferreros lo identificamos con Herreros en el municipio de Cubillas de Rueda. Ríoseco recibe hoy el nombre de  Reguero Seco un arroyo que da nombre al valle ubicado entre Vidanes y Sorriba. Este valle comunica por camino antiguo  la cuenca  del Cea con la del Esla. La Laguna de Villapadierna  es la que sigue llamandose Laguna de Villapadierna, situada a dos Kilómetros al Este del pueblo de Villapadierna perteneciente al municipio de Cubillas de Rueda. La carrera vieja de Mercadillo no es otra que la antigua calzada romana del Esla la Vía Saliámica que aquí recibía el nombre del Puente de Mercadillo, donde confluían los caminos más importantes de la comarca. Se azuzaba al oso y se le dirigía de Sur a Norte entre Herreros y Reguero Seco, para atraparlo en las armadas situadas en la Laguna de Villapadierna, donde se mataba al animal. 
La población de oso pardo tan mermada en la Montaña Oriental, regresa por lo tanto a los lugares que siempre habitó. Ojalá el oso y el hombre que aún resisten en estas montañas, ambos en peligro de extinción, tengan una posibilidad de futuro, la existencia de nuestro achacoso abuelo de cuatro patas depende del respeto hacia el ecosistema que lo mantiene y de una concepción de la vida más modesta, libre de la avaricia que todo lo acaba. Por el valle de Reguero Seco que aparece abajo en la fotografía sigue proyectado un tramo de la criminal línea de alta tensión Sama- Velilla.
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Monte Moro hoy Roble Moro entre el Cea y Esla (Cistierna –Cebanico- El Valle de las Casas-Vidanes). "Buen monte de oso en invierno y en verano". Por el fondo del valle, donde los chopos, discurre el arroyo llamado Reguero Seco, en el Libro de la Montería Río Seco. Sobre el pinar de un verde más oscuro,  vemos una gran mancha de roble. 


Desde Peñacorada, vista de las tierras altas entre el Cea-Esla. (Foto: Siro Sanz)

En  primer término ruinas de los corrales de Robledo de la Guzpeña. Al fondo la collada denominada Horcada de Robledo, paso que comunica la cara Norte de Peñacorada con la del Sur, antiguo cordel de merinas. Distinguimos a la derecha de la imagen el encinar de los Serrones, y a la izquierda un robledal maduro, por aquí pasara si Dios no lo remedia la línea de alta tensión Sama-Velilla. (Foto: Siro Sanz)

Detalle del paso denominado: Horcada de Robledo, un portón tallado en la pura roca. (Foto: Siro Sanz)

domingo, 12 de mayo de 2013

CRÓNICAS MORISCAS DE UN CRISTIANO VIEJO DE LA MONTAÑAS DE LEÓN


DE LA MUERTE Y CEREMÓNIAS FÚNEBRES EN EL MAGREB AL-ARABÍ

Siro Sanz García
Terrible momento el de la muerte, cuando el hombre se enfrenta al gran misterio del más allá y cesa todo el autoengaño, mentiras, fruslerías y banalidad que envuelven nuestra existencia desde la más tierna infancia. Lejos quedan ya los usos antiguos para enfrentar la muerte en la Montaña de Riaño, en aquellos tiempos por la casa del moribundo pasaban sus parientes y amigos con el único fin de reconfortar y dar el último adiós antes del inevitable viaje. Lavar y amortajar al difunto era entonces una labor piadosa de la que algunos hacían casi una profesión. El ceremonioso velatorio al que asistía toda la comunidad, constituía un lugar de encuentro que apaciguaba las rencillas más enconadas. La muerte era un asunto público, no se escondía, observado y enseñado a los niños desde la edad de la conciencia. En muchos pueblos del macizo del Peñacorada, aún a principios del siglo XX se contrataba a plañideras para llorar en los entierros más rumbosos (dato recogido oralmente de Esteban García del Blanco. Robledo de la Guzpeña), estas profesionales del llanto, se mesaban los cabellos e incluso se arañaban la cara con arrebatado sentimiento, auténtico o fingido, el caso era llorar. El alma aún confundida por el cambio de estado y la carcasa de su cadáver nunca eran abandonados durante la noche como ahora  se hace en las impersonales salas de los tanatorios. Moríamos en nuestras casas, incluso en el mismo lecho en el cual habíamos nacido. Se bebía y banqueteaba en honor de todos los difuntos. El luto ahora tan cuestionado se entendía por el que lo vestía (sobre todo las mujeres) como una demostración de dolor y por los demás como una señal de aviso y respeto al duelo que esas personas tenían por sus abuelos, padres, hermanos o parientes. En fin…, o tempora o mores.
Veamos como se enfrentan nuestros vecinos magrebíes al supremo momento de entregar los trastos. Narraré aquello de lo cual he sido testigo en multitud de agonías de varones y mujeres. Los usos de amortajamiento con el cuerpo presente sólo los he podido observar cuando el difunto era un varón, describo la ceremonia con las mujeres de oídas, pues el varón nunca asiste al amortajamiento de las mujeres. Cuando la muerte es inminente y los signos y señales de la misma se hacen evidentes al moribundo se le da “el agua de la muerte”; con un hisopo de algodón se dejan caer tres o cuatro gotas de agua en su boca pronunciando al oído la Saada o profesión de fe musulmana: “Asadu anna la ilaha la ila la- ua asadu anna Muhamad rasulu Ala”: Doy fe que no hay más que un Dios y Muhamad es su profeta.
Se dice en el Magreb, que la muerte comienza por los dedos de los pies y recorre todo el cuerpo hasta llegar a la cabeza y que el dolor de la muerte deja los ojos abiertos sin pestañear; cuando observan estos signos admiten comúnmente que la muerte ha hecho acto de presencia. Antes que llegue el rigor mortis, se cierran los ojos y colocan los brazos pegados a lo largo del cuerpo. Se  cubre el cadáver con un lienzo blanco y así permanecerá en una habitación un tiempo hasta el embalsamamiento. Fuera, las mujeres inician el llanto, aunque últimamente los de la barba, los rigoristas musulmanes, tampoco están de acuerdo en que se llore al difunto. Es ésta una gentualla de perros rabiosos que intenta cambiar las tradiciones más acendradas del pueblo marroquí para sustituirlas por las normas tribales y la interpretación religiosa rigorista wahabi predominante en la península arábiga. Pero sigamos con nuestro relato, con el cadáver aún caliente, alguien de la familia sale al zoco inmediatamente para comprar rosas secas, arrayán y una tela blanca de cinco metros; a esto lo llaman: L´hanut. Después se desnuda el cadáver, se deposita sobre una tarima de madera, con agua templada y jabón se procede al lavado del mismo por dos personas llamadas: G´esal; se sienta al difunto y en esa posición se da un masaje en el vientre para expulsar todos los excrementos y dejar los intestinos limpios. Acto seguido con el arrayán y rosas secas previamente machacadas y convertidas en polvo dentro de un almirez,  rellenan los espacios entre los dedos de los pies, axilas, cuello, ingles, manos y ano. Para las mujeres el ritual es el mismo, pero realizado por varias mujeres, a la difunta además se le separa el pelo con raya al medio y atan el cabello así separado  por debajo de la barbilla como si fuese un pañuelo. Concluido el tratamiento del cuerpo, es envuelto con  la tela dispuesta a tal fin que se  cierra con una especie de moñete por la cabeza y los pies; se abre unos momentos por la cabeza para que los parientes se acerquen y se despidan. No he dicho al principio pero lo digo ahora que los Talba, gente de la mezquita, rezan el Santo Alcoran desde el comienzo de la agonía y cuando el muerto sale a la mezquita camino del cementerio. Desde el momento de la muerte hasta el entierro suelen transcurrir sólo cuatro o cinco horas, si la muerte ha llegado por la noche, se espera a las primeras luces del día para el entierro. El cadáver es acompañado siempre al cementerio o Makbara por los hombres, las mujeres nunca van al Makbara. El cadáver es transportado en unas andas de madera, cubierto por una tela de color verde, si es de un varón se coloca detrás de los hombres, si es mujer va rodeada del cortejo fúnebre para impedir que Satanás (el maldito, siempre sujeto a Dios) se apodere de ella. Antes de salir el cadáver de una mujer hacia la mezquita, si aún es virgen se hace una procesión con ella por el patio de la casa mientras las mujeres emiten el característico ulular o esguerti. Ya en el cementerio se coloca el cadáver envuelto con el sudario en una estrecha fosa de tierra mirando al Este. Durante tres días no se enciende el fuego en la casa del difunto. Los vecinos y parientes traen todo lo necesario para el sustento de los que allí habitan. A los tres días se enciende el fuego y se prepara una gran cena para todos los parientes, vecinos y amigos que se acercaron en los días anteriores para dar el pésame. Esa  noche, de cuatro a siete Talba no cesan de recitar el Santo Alcoran, cantan las benditas Aleyas y comen entre rezo y rezo opíparamente, separados del resto de los concurrentes en una habitación dispuesta para ellos. En las ocasiones que he compartido el banquete fúnebre con los Talba, no salgo de mi asombro cuando contemplo su capacidad para comer y rezar casi al mismo tiempo, que Dios les conserve el apetito.
Así acaban los días del hombre en las tierras del Magreb al -Arabi. Que Dios guarde y acreciente sus costumbres y tradiciones y a nosotros nos conceda fuerza y entendimiento para enfrentar el fatídico día.

 Cementerio musulmán en el desierto

Cementerio musulmán urbano. (Foto www.fotosmte.s.n)

viernes, 10 de mayo de 2013

LAS FRAGUAS EN EL ÁMBITO DE LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA.




Las fraguas al igual que los molinos y batanes son el testimonio de un mundo preindustrial y nos muestran la inteligencia y laboriosidad de nuestros antepasados que sin subvenciones ni ayuda de organismo alguno fueron capaces de vivir en una tierra de climatología durísima. Mujeres y hombres sin miedo a las calamidades, dueños de su destino y de los recursos que la tierra les ofrecía.
Empezamos distinguiendo los términos ferrería y fragua. Las ferrerías al igual que los batanes acompañaban y se construían en la cercanía de molinos importantes y aprovechaban su infraestructura. El martillo o mazo era uno de los artilugios más importantes en estos edificios. Como en los pisones o batanes, una rueda hidráulica vertical movía el mazo que golpeaba sobre un yunque de hierro sujeto a un gran bloque de madera semienterrado en el suelo.
 En estas ferrerías mayores, se separaba el hierro de las escorias mezcladas a la masa. Mediante el mazo se compactaba la masa de hierro, y se estiraba en barras de diferente grosor. Existían también ferrerías menores o fraguas, ostentaban un martillo más pequeño, una rueda hidráulica de pequeño tamaño era el sistema utilizado para mover los fuelles y el martillo. 
En Valdoré y la Velilla durante el siglo X en la compra de bienes inmuebles aparecen pagos estipulados en “masas de hierro”, más o menos gruesas, también algunas donaciones a monasterios se hacen en “ferramenta” lo que denota la existencia de alguna ferrería y fragua local que elaboraba esas masas de hierro y herramientas que se nombran en los documentos.
En nuestra región, las fraguas se citan a veces asociadas a molinos, así aparecen molinos con el nombre de “molino de la fragua ó del herrero” como por ejemplo en Horcadas y Prioro 1755,  aunque la mayor parte de los molinos carecían de esta importante infraestructura hidráulica. En una economía de pura subsistencia, los instrumentos de hierro que se dedicaban para el laboreo de las fincas: rejas de arado, azadones, horcas, palas, guadañas, hoces, picos, ruedas eran fabricados in situ y después, compuestos una y mil veces intentando alargar su vida útil.
Los callos de las vacas y herraduras de los équidos constituían un apartado especialísimo del trabajo de estos herreros montañeses. La mayor parte de nuestros caminos, sobre todo los que vertebraban las comunicaciones por fondo de valle y que discurrían junto a los dos grandes ríos de la región Esla-Cea, eran caminos empedrados, en origen calzadas romanas, inapropiados para animales no herrados, que evitaban el empedrado para no hacerse daño en sus patas, desplazándose por mil y una veredas de tierra junto al camino. Aún hoy en la comarca de Valdeón los naturales describen los caminos empedrados como “caminos para animales ferrados”. De este modo, todas las vacas dedicadas para el trabajo en el campo: acarreo de la hierba, de la leña, arar y transportar el abono a las fincas debían estar herradas, lo mismo que los bueyes que hasta los años 50 del siglo que pasó utilizaban los montañeses en especial los Sajambriegos para bajar a Campos en sus estacionales carreterías. La fabricación de ruedas con yanta de hierro era otra de las actividades realizadas por el herrero, una vez que los carros chillones con ruedas de madera fueron sustituyéndose en la primera mitad del siglo XX por los de eje y yanta de hierro. Las fraguas y ferrerías utilizaban el carbón de vegetal o el de piedra. Esteban Corral el gran empresario minero de Cistierna, se inicio en el negocio del carbón cuando en  su infancia junto a su padre bajaba carbón a Castilla, en la carretería tradicional montañesa. En el bosque de Valsemana (La Ercina) se documenta el trabajo de carboneros salmantinos durante el siglo XIX y principios del XX cuando era propiedad del farmacéutico de Cistierna Don Tiburcio Vallinas, parte de esa producción iba dirigida a las fraguas montañesas. En tiempos pasado a veces era el mismo herrero y sus familiares los que fabricaban el carbón necesario para la fragua. La explotación de las minas de carbón en la cuenca minera de Sabero, Prado, Valderrueda liberó a los herreros del duro trabajo de fabricación de carbón propio.
La propiedad de las fraguas no siempre era privada, se da el caso de la existencia de fraguas concejiles (Taranilla, Cegoñal) cuya explotación era arrendada a un herrero ambulante o en otros casos utilizada por el común del concejo que la usaban para arreglar las herramientas de labranza de los vecinos. Al herrero se le pagaba en metálico o en especie y a veces incluso con horas de trabajo en sus fincas si es que las tenía.
En el Siglo XVIII se documentan fraguas en Valmartino, Robledo de la Guzpeña, Fuentes de Peñacorada, Horcadas, Burón, Prioro, Soto de Valderrueda, Cegoñal, Taranilla; muchas de ellas perduraron hasta bien entrado el siglo XX, la de Carande y Boca de Huergano son posteriores.
En el XIX destaca el complejo de la Ferrería de Sabero uno de los primeros impulsos industriales de la comarca al que seguiría a principios del XX, año 1905 una industria de fundición y forja denominada “Fundiciones del Esla” en Sorriba (Municipio de Cistierna) instalada en las inmediaciones del molino del Ribero. Esta empresa se constituía como una sociedad anónima para la fundición de hierros colados y bronces con un capital social de 11000 pesetas y sus socios fundadores fueron: Don Lucio Valladares Sierra con domicilio en Cifuentes de Rueda, Don Primitivo Peñacorada Martinez con domicilio en Sorriba y Don Ezequiel Fernández González vecino de Vidanes, este último sería el director gerente de dicha sociedad y los dos primeros formarían el consejo de administración. (Datos extraídos del Archivo Provincial de León-Notarios de León)
A principios del XX existía en las instalaciones del Molino del Ribero de Sorriba (Municipio de Cistierna) una industria de fundición y forja denominada “Fundiciones del Esla” (Foto: Carlos Ferreras García)

 Cárcavo del Molino del Ribero en el Municipio de Cistierna. (Foto Carlos Ferreras García)

Molino de Solores (Cistierna). Uno de los más antiguos de la comarca al igual que el anterior han devenido en ruina total. Aquí existió también un batan. (Foto Carlos Ferreras García)