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miércoles, 23 de octubre de 2013

ALICIA AND LARRY. TOPÓNIMOS DE SANTA MARINA DE VALDEÓN Y ERIZO EN UN HUERTO DE CISTIERNA. Siro Sanz Garcia



La editorial de la Revista Comarcal, tiene por costumbre reunir a sus escribidores  cada dos o tres meses para la preparación del siguiente número. Es éste un asunto que por costumbre se trata en mesa repleta de buenas viandas y trasegando mejores vinos. Con ese fin el día 28 de septiembre fuimos convocados en el restaurante la “Ardilla Real” de Santa Marina de Valdeón, (donde por cierto se come muy bien); allí nos aguardaban dos singulares personas residentes en Soto de Valdeón.

Larry y Alicia forman una pareja encantadora que además de pertenecer desde su inicio a la editorial de la Revista Comarcal de Riaño, dedican su vida profesional a defender, promocionar, y presentar la majestuosa belleza de los Picos de Europa leoneses a los visitantes que por Panderrueda o Pandetrave  descienden al joyo de Valdeón. La pareja, había preparado para nosotros una salida al monte, a causa de las lluvias otoñales el plan se desbarató; a última hora el paseo a la montaña fue sustituido por un visita guiada al pueblo. Con ellos ascendimos hasta el  eminente lugar donde se ubica la iglesia dedicada a Santa Marina. Allí, Larry nos deleitó con una documentada explicación sobre: el poblamiento medieval del lugar y la relación de Santa Marina con el poderoso monasterio de Sahagún, la composición geológica de los terrenos circundantes, los accesos al valle por Pandetrave y Panderrueda. Apuntaba que la carretera de Pandetrave (seguramente sobre camino antiguo), discurre siempre por la solana mientras que Panderrueda trazado por ingenieros del siglo XX, en invierno es un calvario. Intrigado pregunté a Larry por el nombre de una mole rocosa de amplia plataforma en su cumbre, la cual se yergue frente a la iglesia en dirección Noroeste, a unos 400 metros en línea de aire, separada del pueblo por un valle, a modo de foso natural. El cicerone respondió solícito que a esa peña la nombran los naturales “Peña Castiello”. Uno que tiene bien aprendidas las lecciones de P.Martino, enseguida relacioné la iglesia de sugerente titular con el Castiello, en leonés, sinónimo de castro prerromano. La ubicación de la iglesia en un mogote separado del pueblo por grandes taludes claramente artificiales, otorgan al templo un acusado perfil de fortaleza dispuesta frente al castro. El culto a S. Martín y Santa Marina es relativamente abundante en la montaña. Las iglesias que siguen en pie dedicadas a estos santos y muchas ermitas ya en ruinas, testimonian una advocación que necesita ser explicada e interpretada. Se da por sabido que el culto de S. Martín de Tours está muy extendido por todas partes, un hecho que no admite discusión, y  también se da por sabido que su difusión se debe a  la influencia de los peregrinos franceses a  Compostela, algo que ya no es tan evidente, si acudimos a historia. En la Montaña Oriental se documenta S. Martín  por partida doble con anterioridad a la historia de las peregrinaciones, en la era visigótica, en particular en el Esla, en Verdiago  y Las Salas, al menos deductivamente. Más confusa es la figura de Santa Marina, intensamente legendaria. Pero, al tratar aquí solamente de su culto en la región, detectamos  el  paralelismo que muestra  con  S. Martín. Es absolutamente seguro que Martín proviene del latín y que originariamente significa “perteneciente, relativo a Marte”,  siendo así que Marte es el dios romano de la guerra. Si, por otra parte, observamos que algunas iglesias o ermitas dedicadas a S. Martín coinciden no pocas veces con aquellas  constelaciones de restos e indicios romanos,  que previamente habíamos destacado como “La Huella de las Legiones”, (Martino-Siro. La Huella de las Legiones), podemos pensar que pudo producirse  una  sustitución. En Santa Marina de Valdeón se produce una espectacular teofanía de la plantilla que puede explicar la conquista romana de la montaña. También nos descubrió Larry la existencia de una notable fuente, de la que aún se sirve el pueblo, bautizada con el interesante nombre de: “El Rejo”. Con la ayuda del P. Martino, nos atrevemos a explicar su etimología. Y no es otra que la de un compuesto latino y prerromano de agua. Re (del latino Rius); jo (de los radicales prerromanos el- ol) que dan elio, (jo) adjetivado. En Villapadierna tenemos dos arroyos denominados: Villa-(el) y Mata-(el). En Valdepolo: Laguna Di(el). En Sajambre: Riega la De(jo).  A estas alturas se preguntarán ustedes, qué pinta aquí el erizo del título. Hace unos días, cuando trajinaba sacando patatas con el rentero que me lleva varios huertos, apareció por sorpresa un erizo. A duras penas conseguí detener el enérgico golpe de fesoria que el airado rentero se disponía a descargar sobre el indefenso animalito. Después, expliqué sin mucha ciencia al paisano,  que un erizo no es una alimaña a exterminar y, lo beneficioso que puede ser para los sembrados la existencia de semejantes criaturas. Durante la comida en la Ardilla Real, Alicia, excelente conocedora y estudiosa de la fauna local, con sección fija sobre el tema en la Revista, me aconsejó sobre la conservación del animal en el huerto y los suplementos alimenticios que podía proporcionarle. Añadió Alicia que con el bicho deambulando por el huerto disponía del mejor aliado contra las plagas de: babosas, caracoles y escarabajos, que periódicamente diezman mis hortalizas a semejanza de aquellos políticos que se ceban en nuestras haciendas y presupuestos socio-culturales. 
Frente al vetusto hórreo: Ramón Gutierrez (historiador) y Aurelio Rodríguez (poeta), recios pegollos sobre los que se sustenta la Revista Comarcal de Riaño.  (Foto: Siro Sanz

 Los miembros de la Revista de Riaño guiados por Alicia y Larry se dirigen a la Iglesia de Santa Marina, ubicada en el lugar más eminente del pueblo. Entrados todos en el templo, siguiendo el mandato de Nuestro Señor que dice: "oportet semper orare, et numquam deficere": conviene siempre orar y no desistir, dirigidos por D. Miguel Valladares, se rezo con devoción un sentido responso por la comarca. (Foto: Siro Sanz)

  Frente a la iglesia cuyo titular es Santa Marina, se ubica la Peña el Castiello, separados por el foso natural de un valle. (Foto: Siro Sanz)

 Taludes artificiales aíslan el emplazamiento de la iglesia del resto del pueblo. (Foto: Siro Sanz)
En Santa Marina se conservan espléndidos ejemplares de hórreo leonés. (Foto: Siro Sanz)

 Un erizo cisterniego, metáfora de algunos ejemplares humanos. (Foto: Siro Sanz)

El erizo posando sobre una mesa para el autor. (Foto: Siro Sanz)

UNA NUEVA LÁPIDA VADINIENSE EN PEÑACORADA Eutimio Martino-Siro Sanz

Artículo publicado en la Revista Comarcal de Riaño N 34. Junio 2010

El macizo de Peñacorada va adquiriendo poco a poco la categoría de núcleo Vadiniense de cierta importancia. En le municipio de Cistierna: contamos con cuatro hallazgos Valmartino (Museo de León), Sorriba (Museo de León), Santaolaja de La Varga (Museo Diocesano de Arte Sacro, León), Fuentes de Peñacorada (Museo Diocesano de Arte Sacro. León). Municipio de Sabero una lápida (Tabularium Artis Asturiensis. Oviedo). Municipio de Prado de la Guzpeña: dos hallazgos (una lapida en el Museo de León),  y otra que apareció hace 5 años en La Llama de La Guzpeña trasladada por Patrimonio a León. En el municipio de Valderrueda: contamos con una lápida aparecida en Puente Almuhey hace unos años y ahora en paradero desconocido. En total un conjunto formado por 8 lápidas muy interesantes, al que debemos añadir el último hallazgo, con ésta, ya son 9 lápidas las encontradas en el entorno del macizo de Peñacorada.
La lápida que ahora nos ocupa había sido dada a conocer por Martino-Siro, en el año 2003, cuando fue publicada en La Huella de Las Legiones, Cuaderno de Campo Nº 1”. El hallazgo pasó desapercibido, como tantas cosas de nuestra montaña, hasta que el Diario de León, se acordaba de ella en un extenso artículo de Don Emilio Gancedo, un periodista más preocupado y sensibilizado por nuestro patrimonio que algunos alcaldes de la comarca y aquellos que tienen la potestad sobre dicho patrimonio.
 Martino-Siro, la habían localizado en  Robledo de la Guzpeña,  ladera sur de Peñacorada en el año 2000, aunque era conocida por todos los habitantes de Robledo. Antes en 1996 el P. Martino, había notificado a David Martino y Julio Mangas, la existencia en el mismo lugar del notable monumento funerario dedicado a DOVIDERO HIJO DE AMPARAMO PRÍNCIPE DE LOS CANTABROS, lapida que algunos siguen pertinaces en afirmar que procede de Valmartino. El espacio distante, entre las lápidas halladas en  Robledo apenas es de 8 metros.
Descripción de la lápida: Cronología aproximada S. I al II, se trata de una piedra caliza bastante bien trabajada en los laterales, aunque previsiblemente esta labra es debida a la función que tenía la piedra hasta hoy día que es la de servir como escalón en un notable edificio. La piedra aparece cortada verticalmente por un extremo. Sólo se distingue el interlineado, un grabado puntiforme en la parte superior, el nombre de la persona a la que se dedicó ó el dedicante mismo: VALA (eso) / ANN(orum), los años del difunto.
El antropónimo VALAESO, no es desconocido en la comarca. En dos lapidas de Aleje aparece escrito el mismo nombre con “B”: (BALAESO FRONTONI), (PENTI(o) BALAESI). La vacilación a la hora de usar B por V ó viceversa, no es sólo de nuestro tiempo.
Alfred Holder, en su diccionario céltico cuando habla del Balaeso de Aleje, cita un VALAISIS ibérico, muy afín al BALAESO vadiniense, quizás estamos ante la pervivencia de una aportación ibérica mantenida entre los cántabros.

Estas dos lápidas: la de Valaeso y la de Dovidero, otorgan al núcleo de Robledo de la Guzpeña una gran importancia, sobre todo, por la existencia de un PRINCEPS, hombre principal entre los cántabros de Peñacorada, una zona estratégica entre el Esla-Cea, con  cierto grado de autonomía civil, dentro de la estrategia militar romana que utilizaba las élites indígenas para mantener la paz con los aguerridos montañeses. 

Lapida de Dovidero hijo de Amparamo príncipe de los cántabros. Robledo de la Guzpeña. (Foto Siro Sanz)

Monumento funerario de Valaeso. Robledo de la Guzpeña. (Foto: Siro Sanz)

EL CASTRO DE CEBANICO. APROXIMACIÓN A LA TOPONIMIA CONSERVADA EN SU ENTORNO

Siro Sanz García

El castro de Cebanico se ubica entre la confluencia formada por el Arroyo de Peñacorada o Río de la Llama y el Río Cea. Ocupa la parte más escarpada de una pequeña mota en el extremo Sur  del monte que se extiende desde Cebanico hasta las inmediaciones de la Llama de la Guzpeña. Al norte del castro, en la parte por la cual se une dicha mota con el  monte, se observa una gran cava o foso que los naturales denominan: Valleja los Griegos.
Griegos, es un topónimo recurrente en muchos otros lugares, deriva etimológicamente de briga, “fortaleza” en idioma céltico. Este nombre nos sale al paso muy a menudo y siempre relacionado con castros y obras de minería romana, por ejemplo: en Portica de Griegos (Santa Olaja de la Varga); El Molino de la Griega (Villarroquel); Camino Griego ó Briego (desde Otero de Guardo hasta Campo el Monte) y muchos más. El castro de Cebanico es uno más entre los castros situados en el entorno de Peñacorada. Faltos todos ellos una excavación arqueológica que aportaría datos precisos  para el conocimiento del poblamiento prerromano y conquista romana de la comarca, incluida dentro del área ocupada por la tribu cántabra de los vadinienses. La pertenencia al área vadiniense se confirma últimamente por el hallazgo de una lápida perteneciente a este pueblo entre Cebanico, y la Llama de la Guzpeña. En cuanto al origen del nombre CEBANICO podemos adelantar que es un compuesto prerromano formado por los radicales Cea-Pan, y el sufijo también prerromano Ico.  Pan, da Panes en la Liébana y otros muchos (MARTINO-SIRO., La Huella de las Legiones).Como dato interesante podemos añadir que la ermita de Santa Catalina, situada en la margen izquierda del Cea, en 1638 estaba administrada por el cura de Cebanico y era muy rica con un alcance de 39379 maravedís. Tenía anejo un hospital en el que había un hospitalero para recibir y dar  albergue a los “pobres pasajeros”que aquí llegaban 

 El Castro de Cebanico, sobre el Cea. Obsérvese a la derecha, bajo el peralte del talud, la entalladura de un foso (Valleja de los Griegos), interpuesto  entre el castro y el monte. (Foto: Siro Sanz)

Valleja de los Griegos. La gran cava que sirve de foso al norte del castro. (Foto: Siro Sanz)

Desde Cebanico vista de Peñacorada, mojón Suroeste de Cantabria. (Foto: Siro Sanz)

RIAÑO IMPORTANTE HITO EN LA RUTA VADINIENSE. LA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA. Siro Sanz Garcia

PANEL DE LA RUTA VADINIENSE EN RIAÑO.  

Uno de los tramos más espectaculares de la Ruta Vadiniense Camino de Santiago discurre de Norte a Sur por la Montaña de Riaño,  comarca perteneciente a la Cantabria Histórica, integrada toda ella en la cordillera y comprendida en zonas diferenciadas, tanto por sus ríos (Porma, Esla, Sella, Cares, Cea…), que forman los valles correspondientes, como por sus concejos históricos. Dos realidades, la geográfica e histórica vertebran el territorio y la vida de los montañeses hasta los tiempos actuales. Riaño y su entorno entran en la historia en el año 29 a C. cuando el emperador Augusto inicia la guerra montañera contra las irreductibles tribus cántabras. La única batalla campal se lucho en Bergida (Valverga-Valdeburón), a las espaldas de Riaño, para luego llegar al punto de ser exterminados en el Monte Vindio, (macizo occidental o de Peña Santa en Picos de Europa). La tribu vadiniense, resto de ese poderoso pueblo, abandonará los altos castros y coronas, para habitar por  mandato romano el fondo de los valles a un lado y otro de la cordillera. Este pueblo nos dejará el importante testimonio epigráfico de sus monumentos funerarios que singularizan nuestra montaña con los nombres prerromanos de los clanes y guerreros. Un pueblo romanizado que escribe y lee (la lengua latina),  sin embargo, aún en el siglo IV fiel a sus raíces indígenas. Riaño es junto con Crémenes y el Macizo de Peñacorada,  uno de los núcleos donde más abundantes han sido los hallazgos pertenecientes a los vadinienses. Contemporánea de la conquista romana es la calzada del Esla, testimoniada en el año 973, como vía Saliámica o del río. Desde Lancia progresaba hacia el norte por el valle del Esla, entrando  por Cistierna a la Garganta del Esla. Aquí en Riaño, el camino se bifurcaba hacia Liébana por tierra de la Reina (Remoña y San Glorio) y hacia Asturias por Sajambre (calzada del Dobra, hoy con el nombre de quien la reparó en el siglo XVII) y por Valdeburón (Pontón,Ventaniella y Tarna). Vía de conquista y civilizadora, por ella penetró en la montaña la cultura grecolatina hija del Oriente, cultivada en las preceptorías montañesas hasta el siglo XX. Por el mismo camino, nos llegaron también las divinas palabras del Galileo, que expulsarían  los viejos dioses habitantes de  los bosques, las aguas y  las altas cimas de las montañas. Peregrino que caminas a Santiago de Galicia, las montañas que ahora contemplas fueron refugio de la cristiandad oprimida durante  los siglos VIII al X, solar donde con el tiempo se forjo el inicio y origen de la Nación Española. Más tarde, nuestra tierra enfrentada a Castilla, defenderá fielmente generación tras generación su pertenencia a la diócesis y Reino de León. En la Edad Moderna la lucha siguió en estas montañas contra los señores de la tierra: los Tovar, Aliste, Valverde y Prado. Con diferente suerte nuestros antepasados y sus representantes concejiles  preservaron hasta hoy el legado ancestral de las tierras comunales. Mientras las aguas de los ríos sigan corriendo, nuestros antiguos concejos continuarán defendiéndose de las asechanzas actuales contra su patrimonio y tradiciones. ¡Ojalá sigamos bebiendo el vino en la plateada copa concejil y el pendón continúe ondeando en las grandes romerías¡
El viejo Riaño, centro neurálgico de la comarca y otros 7 pueblosperecieron después de una dolorosa agonía en el año 1987. Aniquilados fieramente por la mano del hombre y por espurios intereses materiales, arrasados y sepultados bajo las oscuras aguas de la Presa de Remolina. El nuevo Riaño se alza como recuerdo de la barbarie contemporánea en el “Alto de Valcayo”. Los mejores de entre sus hijos siguen luchando contra las aguas por un futuro mejor, casi siempre incierto y esquivo.  Aquí, se han reconstruido piedra a piedra, las venerables Iglesias de San Martín de Pedrosa del Rey, y San Pedro de la Puerta, testigos de la locura destructora que no respeto ni a los muertos ni a la misma parroquial de la villa, la iglesia de Santa Águeda.  Riaño respeta y mira a su pasado como única, fecunda, y gloriosa fuente donde obtiene la fuerza para seguir luchando por un futuro mejor. El museo etnográfico de la villa es un buen exponente del trabajo desinteresado y amor de señalados hijos de este pueblo por un pasado que sigue vivo y actuante, un museo que se ha constituido como auténtico reservorio de la identidad montañesa. El viajero que lo visite no dejará de conmoverse pues está delante del retrato y la vida de nuestros antepasados montañeses.
Peregrino, ¡que la vista de los silenciosos bosques te reconforten en el arduo camino y cuando pises las antiguas piedras de la Vía Saliámica, recuerda que estás atravesando las montañas donde un día habitaron los dioses de Vadinia¡

Riaño¨: ¡Ultreia Suseia¡- ¡sigue adelante¡
Peregrino: ¡buen camino¡
 Panel informativo de la Ruta Vadiniense ubicado junto a la oficina de turismo de Riaño

 Iglesia de San Pedro. Fue trasladada desde La Puerta al nuevo Riaño. (Foto: Siro Sanz)

 Dragones enfrentados en las pinturas murales de la bóveda de la Iglesia de San Pedro de La Puerta. Heráldica de la casa de Alba y Liste señores de Riaño. (Foto: Siro Sanz)

La tumba del viejo Riaño. Al fondo el Valle de Anciles y Tendeña. (Foto Siro Sanz)

jueves, 12 de septiembre de 2013

OSEJA DE SAJAMBRE: MUSEO ETNOGRÁFICO DE DON JUAN MANUEL GONZÁLEZ PIÑÁN

SIRO SANZ GARCÍA

Hace ya tiempo me aconsejaba vehementemente  el P. Eutimio Martino de Vierdes, visitar el museo etnográfico alojado en una casa de Oseja. La visita se posponía una y otra vez, hasta que en el verano de 2013 una feliz conjunción de circunstancias lo hizo posible. Un servidor que ha visto ya muchos museos rurales, esperaba encontrar un local, portalada, cuadra o corral adaptado para exponer sin orden y concierto multitud de objetos  y utensilios que hace 40 años aun tenían uso diario en las tareas agrícolas y ganaderas de la sociedad campesina montañesa. La sorpresa fue grande al percatarme en el interior que la misma casa se constituía  toda ella en museo, casa rescatada de la incuria y el olvido por una singular y especial persona: D. Juan Manuel González Piñán; por si ésto fuese poco, frente al edificio se conservan dos soberbios hórreos, como si desbordase el ámbito museístico hacia el exterior. Los objetos presentados, todos ellos de un gran valor etnológico, aparecen en su contexto, amueblando una casa montañesa que conserva la esencia de lo antiguo en todas sus estancias, revelando el verdadero rostro de los sajambriegos a través de los siglos. La primera sensación que recibe el visitante cuando franquea el umbral es la de autenticidad, estamos ante el retrato de lo que fue la vida de nuestros antepasados, un retrato antropocéntrico donde los objetos cotidianos conservan su sentido y se descubren con la pátina de la historia en el recóndito valle. No describiré la valiosa colección pues excusaría a muchos de la visita, pero si quiero resaltar que el único paralelismo próximo a este museo puede ser la Casa del Humo de Lois. Sin embargo asombra que a diferencia de aquella, el impulso de la casa museo de Sajambre se debe únicamente al ingente trabajo desplegado por Juan Manuel, esforzado ganadero sajambriego; las vacas de su propiedad aún se alojan en una cuadra contigua al museo y  pueden observarse desde un ventanuco dispuesto a tal fin en la pared de la entrada. Juan Manuel, fascinado por el mortecino resplandor de un mundo declinante y valiéndose únicamente del sentido común, el amor al conocimiento y tradición ancestral recibida de sus abuelos decidió conservar la casa tal y como la había recibido. El día de nuestra visita, junto a la entrada observamos un extraño objeto, el P. Martino preguntó por su nombre y utilidad, Juan Manuel respondió diligente que aquello era una “murera”, especie de ingeniosa trampa para cazar ratones consistente en una base de tabla y sobre ella un gran bloque de madera maciza que se desplomaba aplastando al infame roedor, destructor de cosechas, cuando movía la tablilla que sujetaba el cebo. El propietario del Museo de Sajambre inquirió intrigado al P. Martino por la etimología de la palabra “murera”, el ilustre Jesuita respondió lacónicamente: “José Manuel, en la lengua de Virgilio, ratón se nombra mus-muris”.

No dejen de visitar éste especial Museo y den las gracias a D. Juan Manuel González Piñán con un pequeño donativo, lo merece.
 El  ilustre Jesuita P. Martino en animada charla con el propietario y promotor del Museo Etnográfico de Oseja, D. Juan Manuel González Piñán. (Foto: Siro Sanz)

 Los hórreos a la puerta de la casa museo. (Foto: Siro Sanz)

 Autenticidad hasta en los cierres de las puertas, mediante soga de crin trenzada. (Foto: Siro Sanz)

 Cocina de abajo. (Foto: Siro Sanz)

 Vasar con ollas, cazuelas y otros recipientes de barro. (Foto: Siro Sanz)

Como suspendida en el tiempo, una de las alcobas muestra el modesto ajuar, observen el detalle del perico reservado en la mesita de noche. (Foto: Siro Sanz)

lunes, 2 de septiembre de 2013

OSO PARDO-LIBRO DE LA MONTERIA DE ALFONSO XI.ÁMBITO HISTÓRICO DE DISTRIBUCIÓN DEL PLANTIGRADO EN LOS CONCEJOS DE VALDORÉ, LA VELILLA, CISTIERNA, SABERO Y LA ERCINA EN EL SIGLO XIV.

EL OSO PARDO EN LA MONTAÑA ORIENTAL LEONESA. ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA COMARCAL DE RIAÑO Nº 35.
Siro Sanz Garcia
Antes del envenenamiento masivo, de las armas de fuego, del abandono de la ganadería tradicional, de la gran desolación producida en el campo debido a la emigración, y la proliferación de pistas terreras construidas por el Servicio Territorial de Medio Ambiente, este paisano fundador de religiones prehistóricas,  medraba en áreas cercanas a la meseta e incluso las rebasaba. La recopilación de topónimos en el Libro de la Montería, registrados en la Montaña Oriental Leonesa, nos explica la situación de aquellas zonas ocupadas por bosques de roble y hayedo, cercanos a las poblaciones actuales. En el siglo XIV el oso pardo abundaba más allá del reducido espacio que hoy ocupa en los montes de Riaño, y era relativamente abundante en los montes de Valdoré, La Velilla La Ercina, Sabero, Cistierna, e incluso Gradefes.
Aunque el estudio abarca toda la Montaña Oriental, problemas de espacio impiden la publicación íntegra. En éste reconstruiremos alguna de las cacerías de osos en los espacios concejiles anteriormente citados. El procedimiento  utilizado a tal fin es el trabajo de campo dirigido a la recogida de datos referidos a los topónimos conservados, alguno de ellos transformado pero aún reconocible e identificable con la voz antigua del S. XIV. Los trasmisores de nombres para este trabajo, han sido personas de más de 80 años. Auguramos en años futuros una gran pérdida en lo que a nombres antiguos se refiere. La muerte de esos reservorios de cultura tradicional, significa la desaparición de un gran legado toponímico que no podrá ser recogido y ubicado a tiempo.
 Los montes se definen de dos formas: “buen monte de oso en verano y a veces en invierno” determinan sus zonas de campeo para alimentarse en verano y los montes donde seguramente invernaba, donde había que obligar al oso a salir de su cubil.   Se indica también por dónde deben realizarse “las vocerías”. Es decir, con la participación voluntaria, a veces obligatoria, de concejos enteros, conducir al oso hasta “las armadas” donde se construían trampas en tierra y cerraba la salida de los valles para dar muerte a la fiera mediante estas insidias. La mención de “ténganse canes de renuevo” indica la utilización de jaurías de perros muy necesarias para azuzar al animal y obligarle a salir de zonas boscosas hasta el lugar donde se encontraban las armadas. Los perros que iniciaban las batidas eran ayudados por otros más frescos y descansados que  se iban incorporando en lugares escogidos previamente. La muerte del oso se hacía a pie ó a caballo; para ello se utilizaban armas arrojadizas: lanzas y azconas.  En el libro La Huella de las Legiones, Cuaderno de Campo 5, Eutimio Martino-Siro Sanz, reseñaban la coincidencia del ojeo de las fieras, que los romanos aplicaron para someter a los cántabros, con este ojeo al oso en el Medioevo, por ejemplo: (Vocería en el Valle de Tendeña en Riaño, con vocería contra la Peña de Valberga y armada contra La Torre de Riaño),(Vocería en Remolina desde el Vado Laso hoy Pozo Llaso en el río Esla junto a la presa, hasta La Collada de Cabreriz hoy Cabreros, Cuendabrin- Condobrín y Mental. Las armadas desde  Remolina hasta el vado de Laso en San Roque donde apareció la lápida de Vadone Viragidegino).
 De tal manera, que muchos de los caminos romanos por fondo de valle dirigidos a la cacería humana de los castros, son los mismos que utilizarían los monteros y ojeadores en tiempo de Alfonso XI para la cacería del oso pardo
La primera montería que vamos a exponer la localizamos en el espacio comprendido  entre Modino, Cistierna, Sabero por el Este, y Sotillos, Oceja, Yugueros al OesteOOoooo. Un cuadrado de más ó menos 6200 ha, articulado por tres valles que nacen en el Esla y se cierran al Oeste con las colladas de Yugueros y Sotillos en la divisoria de aguas Porma-Esla.
 Los valles implicados de Sur a Norte son el de Modino, Valle de Mercadillo, Valle de San Vicente de Valdeyera que comunica por la collada de Yugueros con La Ercina y Oceja, finalmente el Valle de Sabero desde el río Esla hasta La Collada de Sotillos. La descripción de la montería, es como sigue: Dosante y Val de Guida, et Val del Orrio, et Val de Bodino es todo un monte, et es bueno de oso en invierno. Et son las Vocerías, la una desde el Pico de sobre la collada de Sancta María, et desde la collada de Sancta María por el camino ayuso fasta la collada del Sotiello et dende Fasta la Peña del Arzón; et la otra desde Hozeja fasta Ingueros; et la otra desde la Muñeca fasta Caveñes de Yeres et dende a los Torales; et la otra dende en derecho de Cestiérniga por allende el río fasta en derecho de Sanct Helices. Et que estén canes de renuevo sobre Val de Guida. Et son las armadas, la una en la Collada de Sotiello, et la otra en Val  Sabero.

MONTES

Dosante: Hoy Monte Busante, entre Sabero y Valdoré, en las inmediaciones de la Peña los Castros de Sabero, hacia el Oeste de estas peñas sobre el Esla. A Busante se puede acceder por camino desde Sahelices, dicho camino comunica con la Velilla de Valdoré y recibe el sugerente nombre de “La Calzada”.
Val de Guida: Hoy Valdegüida, en término de Olleros. Es un valle que corre paralelo al valle de Yugueros entre Valtorno y La Cerra de Yugueros.
Val del Orrio: Hoy Valdelorrio, se llama así un valle perteneciente a Yugueros, frontero con Valdesabero al Norte. Existe también una peña llamada Peña Valdelorrio en la cual se situaba un arca divisoria de los dos términos. Busante, Val de Guida y Val del Orrio  actualmente son espesos montes de roble con brezales y escobas, en las inmediaciones de Lagurusenda (Libro de La Montería, Logrosenda) cara noreste en el  monte del repetidor, más conocido como La Camperona.
Val de Bodino: Lo identificamos con el Valle de Modino que arranca de este pueblo y comunica con San Pedro de Foncollada. En otra montería se citan como buenos montes de oso en invierno Corona y Valdeladrones. Esta Corona es la de Modino, monte de unos 1133 m sobre el valle de Modino, y Valdeladrones un monte de Cistierna que asciende junto al túnel del Hullero La Robla-Bilbao hasta los corrales de Yugueros.

VOCERÍAS

La una desde el Pico sobre la collada de Sancta María et dende la collada de Sancta Maria por el camino ayuso fasta la collada del Sotiello et dende fasta la Peña del Arzón”: DON JULIO DE PRADO REYERO en “Un Viaje Histórico por el Alto Esla” p. 113 recoge un testimonio de la existencia en Olleros de una ermita dedicada a la Virgen que celebraba su fiesta el 8 de septiembre, fiesta también en Cistierna por lo que se trasladó al 6 de agosto, fiesta de los Santos Justo y Pastor, titulares de la Parroquia actual. Esta ermita se localizaría e algún punto de Lagurusenda en collada hacia Bozmediano y cerca del Pico de La Camperona.

 El camino por bajo, debe de ser alguno de los que bordea La Camperona hacia el Oeste que bajan hasta la collada de Sotillos, y de sotillos a La Peña Larzón como se llama actualmente al monte sobre Casetas.
Et la otra (vocería) dende (desde) Foceja fasta Yngueros et dende a los Torales: El cerco por el Oeste se cierra para obligar a la fiera a dirigirse hacia el Este de Oceja (Foceja) y Yugueros (Ingueros) pueblos que actualmente pertenecen al municipio de La Ercina. Los Torales, en las cercanías de Yugueros, se sitúan en la margen derecha  del Arroyo de Mercadillo.
Et la otra (vocería) dende La Muñeca fasta los Caveñes de Yeres: Muñeca no lo hemos podido identificar, pero tiene que estar inmediato o en las cercanías  del monte de San Vicente de Yera, que es un despoblado cercano a Yugueros (Los Casares) junto a un gran monte de roble, muy bien documentado desde el siglo XVI hasta el XX como perteneciente al Marqués de Astorga. Todo el término se llama actualmente San Vicente de Yera. Caveñes de Yeres puede ser Cabañas de Yera o de San Vicente.
Et la otra (vocería) dende en derecho de Cestiérniga por allende (al otro lado) el río fasta  en derecho de Sanct Helices.
Esta vocería se hacía desde Cistierna (Cestiérniga) pasando a la margen derecha del río, entrando por Valtorno hasta la collada de de Valdegüida (Val de Guida) enfrente de Sahelices de Sabero (Sanct Helices).
LAS ARMADAS
Et son las armadas, la una en la collada del Sotiello, et las otras en Val Sabero. Se cierra el cerco con el control de las salidas del Valle de Sabero por el Oeste en la Collada de Sotillos; al Este la armada se montaba en la confluencia entre el río Horcado y el Esla. La cacería abarca un terreno muy extenso; el valle de Yugueros queda inmediato al de Sabero pero no así el de Modino, mucho más alejado, unos 7 Kilómetros en línea de aire. Si las armadas sólo se hacían en el Valle de Sabero, el esfuerzo de los monteros debía de ser enorme para dirigir al oso a las armadas a través de los intrincados montes de roble y haya  situados entre Modino, Cistierna y Sabero.
Opinamos que estos montes anteriormente descritos y todo el área de Peñacorada deberían  ser vistos como lo que son, un espacio de gran biodiversidad en el cual de nuevo campea el oso pardo.
 Al fin y al cabo nuestro viejo y achacoso tío regresa esporádicamente a los lugares que siempre habitó. Los animales no distinguen los límites administrativos establecidos por el Parque. Penacorada y los bosques del interfluvio Porma-Esla, junto con los del interfluvio Esla-Cea, fueron y pueden volver a ser la gran osera de tiempos medievales. La documentación antigua muestra bien a las claras la riqueza cinegética de estos lugares que ahora serán exterminados por la línea de alta tensión Sama-Velilla. La fuerza de los concejos Leoneses mermada por tantos años de esquilmo, de emigración y de enfrentamiento estéril entre los partidos políticos, surge de nuevo en las Plataformas Cívicas  que luchan contra la devastación eléctrica y la nueva amenaza del ceoducto que pretende convertir en un basurero nuestros montes.
 Desde Valderrueda hasta los concejos asturianos del Valle de Aller se alza un clamor popular por tamaño desafuero.
 Los Prado y Tovar que en otros tiempos tanto oprimieron a la Montaña Oriental fueron combatidos por los concejos montañeses generación tras generación. Eléctricas, Confederación, Parques, han tomado el relevo de los antiguos señores de horca y cuchillo, e inician presuntamente un neofeudalismo tan agresivo o más que el anterior.
La gestión de los montes y las aguas son su objetivo; el acaparamiento de recursos, el arma que utilizan para despoblar La Montaña, como ya lo intentó en el siglo XVI Fernando de Prado, señor de Valdetuejar en muchos concejos.

 Desde Cistierna la visión de una montaña limpia, con un programa de desarrollo sostenible no basado en industrias energéticas, es cada vez más clara. La utopía de vaciar el pantano de Riaño, una utopía necesaria, que aliviará la pesadumbre de tanta muerte contenida tras el gran muro que sigue amenazando con su presencia a los pueblos situados aguas abajo.
 Extraordinario ejemplar de oso pardo descendiente de aquel oso republicano que mato al rey Favila hijo del rey Pelayo. Fue abatido a principios del siglo XX en el Valle de Sajambre. (Foto gentileza de Don Juan Manuel González Piñan propietario del Museo Etnográfico de Oseja)

 Dosante hoy conocido como Monte Busante en Sahelices de Sabero. En la parte traspuesta se encuentra Logrosenda hoy conocido como La Gurusenda en Velilla de Valdoré. (Foto: Siro Sanz)

 Entre la Cerra de Yugueros y Sotillos se encuentra Val de Guida y Val del Orrio, en el centro de la imagen, hoy conocidos como Vadegüida y Valdelorrio, al fondo la inconfundible silueta de Peñacorada. (Foto: Siro Sanz)

Al fondo a la izquierda la Camperona, a media ladera Monte Busante y traspuesto hacia la Velilla de Valdoré: La Gurusenda en el Libro de la Monteria Logrosenda. En el fondo del valle la villa de Sabero. (Foto: Siro Sanz)

Detalle de uno de los tramos del camino conocido como la Calzada en Sahelices, que sube a Monte Rodio y Logrosenda para comunicar con la Velilla de Valdoré. Los mismos caminos utilizados por los romanos para el ojeo humano y sometimiento de los castros son utilizados 1300 años después para el ojeo de oso pardo. (Foto: Siro Sanz)

Al fondo a la izquierda el hayedo del Valle de Tendeña por donde se azuzaba al oso en una vocería que tenía la armada contra La Torre de Riaño situada en el peñón que hoy emerge de las aguas a boca del valle.(Foto: Siro Sanz)

domingo, 11 de agosto de 2013

PRESENTACIÓN DE LA RUTA VADINIENSE CAMINO DE SANTIAGO EN POTES, CENTRO DE ESTUDIOS LEBANIEGOS. Siro Sanz García

LA VOCACIÓN JACOBEA DE LIÉBANA Y LA MONTAÑA DE RIAÑO.

El día 10 de agosto, cuando "la aurora de dorados dedos" rozaba las cumbres de Peñacorada, partía de Cistierna en dirección a Liébana una comitiva de simpatizantes y cargos de la Asociación Ruta Vadiniense. Se devolvía la visita a Doña Pilar Bahamonde, Presidenta del Centro de Estudios Lebaniegos radicado en Potes, la cual el domingo anterior había impartido una memorable conferencia sobre los Beatos y su elaboración en el Museo del Ferrocarril de la villa. En Potes fueron recibidos por la Concejala de Cultura y el comisario de los caminos. Después de la visita guiada magistralmente por Doña Pilar al centro de interpretación sobre los Beatos ubicada en la Torre del Infantado  tuvo lugar la conferencia que tenía como emblema "LA RUTA VADINIENSE; POR LA CANTABRIA HISTÓRICA HACIA SANTIAGO DE GALICIA". Se resaltaba en la misma la densa historia concentrada en los apenas 22 kilómetros comprendidos entre el monasterio de Santo Toribio y el paso de Remoña hacia la Cantabria leonesa. Por una calzada documentada ya en el año 972 se recorren las tierras de Valdebaró en otro tiempo patrimonio real de los primeros reyes astur- leoneses. Se pasa por las tierras de Pelayo, que aquí iniciaría la gesta de la reconquista, evocadas en Cosgaya (la segunda Covadonga), Brez, el río Belondio, Tanarrio y el paso salvador por el  Collado de Cámara a las tierras altas de Aliva, la Mensa Pelagii (mesa de Pelayo- Picos de Europa) de la Edad Media. Unas tierras que el conferenciante definía como el solar originario de la nación española.
Se resaltó sobre todo el carácter jacobeo de Potes y la ruta que de la villa montañesa partía hacia la Montaña de Riaño y también la necesidad de aunar esfuerzos a un lado y otro de la cordillera para que esta ruta sea capaz de vertebrar el turismo de la Montaña Oriental Leonesa. El Centro de Estudios Lebaniegos por su parte ya ha comenzado la señalización del tramo comprendido entre Potes y Remoña y está en proyecto la panelización del mismo. En este día de convivencia unos y otros compartieron experiencias y conocimientos, concienciados en la necesidad de implementar y ponderar una ruta de gran trascendencia histórica y económica para Liébana y la Montaña de Riaño.

 Mienbros de la Asociación Ruta Vadiniense de Cistierna a punto de entrar en la Torre del Infantado, centro de interpretación del los Beatos. (Foto: Siro Sanz)

 Desde la Torre del Infantado vista del barrio situado en la margen derecha del Río Quiviesa, un ejemplo patente de como los pueblos que miman el urbanismo con raíces históricas y tradicionales se convierten en  foco de atracción para el turismo moderno. (Foto: Siro Sanz)

 Desde la Torre del Infantado vista del Valdebaró, por el valle hacia el Noroeste discurre la Ruta Vadiniense a su paso por Liébana. Al fondo el macizo oriental de Picos de Europa y en el centro el Collado de Cámara por donde previsiblemente Pelayo, pasó hacia Aliva perseguido por los musulmanes. (Foto: Siro Sanz)

Puerta de Santo Toribio de Liébana desde aquí los peregrinos que venían a venerar la reliquia de la Cruz de Cristo, continuaban hacia Galicia trasponiendo los puertos que separan Liébana de la Cantabria leonesa. (Foto: Siro Sanz)